
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Mariana Pajón sufrió mucho ayer. Desde su apartamento en la Villa de deportistas siguió los cuartos de final masculinos y sintió lo mismo que sus seguidores cada vez que ella es la protagonista en la pista, porque les estuvo haciendo fuerza a sus compañeros Andrés Jiménez y Carlos Mario Oquendo.
Gritó, saltó, sonrió, aplaudió, se lamentó. Con el uniforme de presentación de Colombia, la antioqueña vio por televisión cada una de las 25 carreras de ayer, que dejaron a los dos colombianos entre los 16 mejores del mundo.
Ella quería ir a la pista, quería sentir el ambiente maravilloso que la sedujo el miércoles, cuando corrió con las graderías abarrotadas de público e impuso el tercer tiempo en la prueba clasificatoria, pero su entrenador, Germán Medina, le recomendó reposo. El sol picante de la tarde londinense no le convenía.
Aun así ella aprovechó el tiempo para seguir aprendiendo de la pista, analizando las caídas, los peraltes, el túnel, todo. Después recibió a Jiménez y a Oquendo, con quienes charló largo rato sobre su sueño olímpico, el de los tres, pues todos están en la carrera por las medallas.
Hoy, desde las 9:00 a.m., cada uno deberá disputar tres pruebas y tendrá que terminar entre los cuatro mejores de la clasificación para ir a la final, que en una sola vuelta determinará quiénes suben al podio.
Mariana quedó en la segunda semifinal de mujeres, en la que también está la francesa Magalie Pottier, campeona mundial y favorita para ganar el oro. Jiménez va en la primera serie masculina, por la línea tres, y Oquendo en la siguiente, en la seis.
“Es importante quedar bien ubicada: me gusta el segundo carril porque hay ventaja al arrancar por adentro. Además en las últimas copas del mundo no me había clasificado adelante, eso me da más confianza”, admitió la paisita de 20 años de edad, que con 38,787 segundos hizo la tercera mejor marca entre las damas, detrás de la australiana Caroline Buchanan y la neozelandesa Sarah Walker.
“Me siento bien física y mentalmente. Estoy disfrutando mucho esta experiencia, para la que me he preparado de la mejor manera posible”, dice la colombiana, y lejos de sacar excusas, advierte: “Voy por el oro, pero eso no está garantizado. Hay 16 niñas que tienen el mismo sueño que yo y se han preparado para conseguirlo. Lo que sí está garantizado es que voy a dejar el alma en la pista para lograrlo”.
De acuerdo con los últimos resultados en torneos internacionales, Mariana evidentemente tiene con qué pelear una medalla, pero no es la más firme candidata al oro, como mucha gente cree. Precisamente Walker, Pottier, Buchanan y la francesa Laetitia Le Corguille han tenido mayor regularidad que ella, campeona mundial élite en Copenhage 2011, séptima en la Copa Mundo de Supercross 2010, tercera en ese mismo evento en 2011 y quinta en el mundial de mayo pasado.
No obstante, en los cálculos del Comité Olímpico Colombiano la de Mariana ha sido siempre la mejor opción de medalla dorada, por encima incluso de Catherine Ibargüen, quien finalmente fue plata en el salto triple.
“Eso no ha significado presión para ella. Su mayor fortaleza está en la mente y va a saber afrontar el reto con responsabilidad”, explica su entrenador, Germán Medina, convencido, como Mariana, de que puede cerrar con broche dorado la mejor actuación de Colombia en una Olimpiada.