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Algún día tenía que fallar

El vinotinto tuvo el triunfo, pero su goleador Wílder Medina desperdició penalti al minuto 76.

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Si el Tolima está hoy por hoy en la Copa Libertadores, en buena parte se lo debe a Wílder Medina, quien gracias a su olfato permitió resolver varios juegos a favor del vinotinto en el Clausura anterior. De hecho, un tanto suyo terminó por sellar el tiquete a la fase de grupos del certamen continental con ese cabezazo que supuso el 2-0 sobre Corinthians en el Murillo Toro. Esos gritos, por ejemplo, lo convirtieron en ídolo del estadio ibaguereño, el cual ayer fue un tributo al silencio luego de que apenas empatara sin goles con el líder de la llave, Cruzeiro, al cierre de la primera vuelta. Pero el desaliento no fue tanto por el resultado en sí, más bien por la oportunidad que tuvo el local de hacer respetar su patio, en especial cuando una falta del zaguero Pablo Castro sobre Medina, al minuto 75, le permitía al propio delantero situarse a 12 pasos de la gloria, aunque ésta se hizo esquiva y terminó amparándose en las manos del arquero Fabio. El brasileño, quien ya había resistido serias amenazas de Cristian Marrugo y Diego Chará, al atajar el penal no sólo alargó el invicto para los de Belo Horizonte, también extendió a 270 los minutos sin recibir anotación en el torneo continental, para sumar otra justificación de peso a la gran campaña azul en el Grupo 7 de la Libertadores. Cruzeiro llegó a siete unidades para hacerse indestronable en el primer lugar y a tres quedó el vinotinto, el cual le devolverá la visita el próximo 16 de marzo, mientras Guaraní y Estudiantes de La Plata chocarán la próxima semana en Paraguay para completar la tercera jornada. “A pesar del terreno de juego tan irregular, creo que hicimos una buena presentación, propusimos y así como ellos tuvieron opciones, nosotros también las tuvimos, por lo que este punto nos deja muy satisfechos de cara a lo que viene, que será aún más exigente”, fue el balance de Fabio, el héroe de la noche gracias a sus atajadas. La alegría del portero contrastó con las caras largas que abundaron en el camerino local y uno que no la pudo ocultar fue Elkin Murillo, mediocampista que fue inicialista, pero en el segundo tiempo terminó siendo relevado por el delantero Wílmer Parra Cadena. Según el 10, “al comienzo esperamos un poco la propuesta del rival y después nos dimos cuenta de que teníamos con qué asumir el control del juego, impusimos condiciones y la verdad lo único que faltó fue meterla, porque creamos las suficientes opciones como para haber ganado”. De nuevo el ‘casi’ fue la palabra que reemplazó a la de gol en el Tolima, equipo que sigue demostrando buen juego, pero escasa contundencia ofensiva y así se encargó de evidenciarlo anoche Wílder Medina, alguien que pocas veces falla.

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