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Si así de impresionante como fue la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Pekín, es la actuación de China en las justas, difícilmente la delegación de Estados Unidos podrá retener el título que conquistó hace cuatro años en Atenas.
Los Juegos comenzaron a lo grande, como todo, en China. Un acto emotivo y fastuoso en el que se hizo alusión a las milenarias tradiciones orientales, visto en televisión por cuatro mil millones de personas en todos los rincones del planeta y por 91 mil asistentes al estadio ‘Nido de Pájaro’, demostró que en tecnología, logística y creatividad, este país no tiene nada que envidiarle a ninguno y que en Pekín están dispuestos a dar lo mejor para que estos Juegos pasen a la historia.
El evento comenzó cinco minutos antes de las ocho de la noche, que era la hora del inicio oficial, con el conteo regresivo que calentó las gargantas de los asistentes al estadio. Luego, 3.500 jóvenes con tamboras se lucieron con un espectáculo de melodía, baile y gran despliegue físico. Después, con una temperatura ambiente de 40 grados, las tribunas se conmovieron con varios actos que hacían alusión a las bondades de esta tierra y a los inventos y productos que hicieron crecer la economía del país más grande del mundo.
Fue algo impresionante, pues mientras miles de actores salían por una puerta, otros tantos ingresaban por otra. Y el público, entre el que se encontraban 91 jefes de Estado, encabezados por George Bush, Vladimir Puttin y Nicolás Sarkozy, deliraba con cada nueva sorpresa. Entre tanto, en los inmensos parqueaderos adjuntos al escenario, los deportistas esperaban con impaciencia su turno.
La segunda parte fue el desfile de las 204 naciones participantes, pues a última hora el Comité Olímpico Internacional no permitió que Brunei saltara a la pista, pues no inscribió oficialmente a ninguno de los deportistas que trajo. Como siempre, Grecia, cuna del olimpismo, salió en primer lugar y recibió una fuerte ovación.
Después apareció cada una de las delegaciones. Pero hubo recibimientos especiales del público, en su mayoría chino. Los equipos más aplaudidos y vitoreados fueron Hong Kong, Pakistán, Corea del Norte, Rusia, Cuba y, sorprendentemente, Estados Unidos, aunque la gran mayoría de los turistas que vienen a ver los Juegos, son de allá. En cambio, pocas sonrisas produjeron los atletas de Japón y Corea.
Los deportistas colombianos, que salieron en el lugar 155, lucieron conjuntos blancos con bordados precolombinos color café. En total desfilaron 66 personas, encabezadas por la ciclista María Luisa Calle, quien llevaba la bandera, aunque el clavadista Juan Guillermo Urán también portaba un sus manos un pequeño pabellón tricolor que ondeaba orgulloso cuando veía algunos compatriotas suyos en las graderías, porque de acuerdo con la embajada nacional, en Pekín casi 100 colombianos vinieron como turistas a ver los Olímpicos. Antes desfiló Comoros y después Kazajistán.
Claro que quienes se robaron el show y se convirtieron en el centro de todas las miradas fueron los tenistas Roger Federer y Rafael Nadal. El primero fue el abanderado de Suiza y recibió ovaciones en todas las tribunas, mientras que el segundo bailó, saltó y hasta cantó mientras desfilaba con sus compañeros. Otras estrellas como los basquetbolistas Kobe Bryant, Lebron James y Dirk Nowitsky también se robaron muchos aplausos.
Sin embargo, el momento cumbre fue la presentación del equipo chino, vestido de rojo y amarillo y liderado por el basquetbolista Yao Ming, quien desfiló con su sobrino. El nombre del jugador de los Rockets de Houston, que se estrenará en los Olímpicos enfrentando nada menos que a Estados Unidos, fue coreado por todos los aficionados locales.
Y tras un grito de “China, China, China”, que duró cinco minutos, los representantes de los 10.556 deportistas que participarán en las justas quedaron en el centro del escenario listos para escuchar las palabras de las autoridades y tomar el juramento. Cada acto parecía eterno, pues se preparó con calma y rigurosidad. Desde la izada de la bandera olímpica hasta los últimos relevos de la antorcha olímpica, que finalmente llegó a manos de Li Ning, el ‘Príncipe de la Gimnasia’, quien tuvo el honor de encender el pebetero y dar inicio oficial a la fiesta que durará 16 noches y 17 días.
Luego de “sobrevolar” el impresionante estadio, moderno, cómodo y majestuoso, el ex medallista chino encendió la llama que representa el espíritu de juego limpio y sana competencia, al que hizo alusión en su intervención en presidente del COC, el belga Jacques Rogge. “El dopaje y los malos hábitos son nuestros enemigos y aquí debemos derrotarlos”, aseguró.
Al final, una sorprendente variedad de fuegos pirotécnicos, sincronizada con espectáculos en varios puntos, precedió la presentación de la canción de las justas, mientras los atletas partían rumbo a la Villa de los Deportistas, ubicada apenas a 15 minutos del Parque Olímpico, en el que además de los imponentes escenarios hay amplios jardines y bodegas acondicionadas por las firmas patrocinadoras de los Juegos para atender a sus invitados.
Anoche mismo, hora colombiana, se realizaron las primeras pruebas y varios colombianos entraron en acción. En la inauguración China descrestó al mundo y aparte de ponerles un punto altísimo a los organizadores de Londres 2012, anunciaron al mundo de lo que son capaces. Su cultura, muchas veces menospreciada, entró al siglo XXI a la par de las demás y tiene un sostén económico que envidian las potencias de Occidente.
La ceremonia de inauguración no fue solamente una celebración deportiva, sino la presentación oficial en sociedad de una gran potencia política, económica y militar que aparentemente estaba venida a menos. Ahora sí, los estadios y coliseos serán el centro de las noticias. Era hora de que comenzara la cerrada lucha entre Estados Unidos y China en el cuadro de medallería, aunque los locales parecen haberse colgado ya un par de oros, porque en la apertura pegaron tan duro, que literalmente la sacaron del estadio.