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Acostumbrado a calentar los partidos importantes con polémicas declaraciones, el técnico portugués José Mourinho ha sido especialmente respetuoso durante los días previos a la final de esta tarde ante el Bayern Munich.
Aparentemente tiene dos razones para hacerlo. La primera es que sigue siendo el principal candidato para sentarse en el banquillo del Real Madrid, por lo que la prensa española sigue al detalle cada paso que da. Y la segunda es que, así le cueste reconocerlo, siente gran admiración por su ex maestro y ahora rival, el entrenador del Bayern Munich, Louis Van Gaal.
Está claro que ambos se respetan, pero también que ninguna victoria les sabría mejor que ante otro técnico exitoso y de prestigio, como el que tendrán enfrente hoy.
El holandés, de 58 años, considera a Mourinho como uno de sus protegidos. Por eso, cualquiera que sea el resultado en el Santiago Bernabéu, su amistad permanecerá intacta, aunque está claro que perder ante su antiguo discípulo sería un duro golpe para su ego.
“El Bayern tiene un grandioso equipo, con mucha calidad. Tienen enorme tradición en la Liga de Campeones y un entrenador excepcional ”, indicó Mourinho.
“Aprendí mucho con Louis Van Gaal en mi etapa en el Barcelona, a mediados de los 90. No dejaba nada a la suerte, todo era programado con muchos detalles”, afirmó.
Van Gaal guió al Ajax de Holanda a la victoria sobre el AC Milan en 1995, mientras que Mourinho llevó al Porto a la cima del fútbol europeo con su triunfo 3-0 sobre el Mónaco en 2004.
Su duelo particular no será uno más en el partido que hoy paraliza al mundo y que tendrá también como protagonista al colombiano Iván Ramiro Córdoba, quien aunque no está plenamente recuperado de una lesión muscular, será suplente en el Inter, cuya única baja es el suspendido volante Thiago Motta, expulsado en la semifinal ante Barcelona.