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El juego del viernes entre Argentina y Bolivia en el estadio Monumental de Núñez pareció ser una continuación del partido de hace unos meses en la inauguración de la Copa América. Una copia, más bien. Los bolivianos, sin crear muchas opciones de gol, se llevaron un empate 1-1, resultado amargo para los dirigidos por Alejandro Sabella.
La selección de Argentina se impuso desde el comienzo. Fernando Gago, Lionel Messi y Javier Pastore manejaron el balón en la mitad a su antojo.
Pero eso no fue suficiente. Faltó el pase final, el asistidor de cabeza fría a Gonzalo Higuaín. Los albicelestes atacaron con volumen, pero con poca claridad.
Y como consecuencia de esa circunstancia, fueron poco contundentes. Javier Pastore remató un balón en el vertical custodiado por Carlos Arias y un minuto antes había tejido una jugada de laboratorio con Messi, pero ese remate terminó en el lateral.
Incluso, unos minutos antes, el juez del encuentro, el ecuatoriano Carlos Vera, invalidó un gol anotado por El Pipita Higuaín, pues nunca dio ley de ventaja tras una falta cometida por los bolivianos en el borde del área. Y como el equipo que no los hace los ve hacer…
Le sirvió de catarsis a Marcelo Moreno, el 9 boliviano. Era su revancha. En el juego inaugural de la Copa América tuvo un mano a mano con Sergio Romero, pero entonces el guardameta albiceleste se quedó con el duelo. Esta vez, a punta de lomo, fuerza y viveza, dejó regada a la defensa y definió con un potente remate. A esa altura del encuentro el conjunto de Gustavo Quintero sólo se había arrimado una vez en el primer tiempo, con un remate flojo.
Una vez más, los errores defensivos le pasaron cuenta de cobro a Argentina. Martín Demichelis quiso bajar un balón, que finalmente le quedó a Martins. El boliviano los dejó en ridículo, a él y a Nicolás Burdisso, y dejó enmudecido al Monumental, que en la soleada tarde de ayer tuvo pocos asistentes en sus gradas.
Pero, a manera de continuación del partido de hace unos meses por el torneo continental, a Bolivia le duraría poco la alegría. Tanto que Lavezzi, ese tan resistido por la afición por su carencia de gol, definió de zurda, la menos hábil, tras un pase perfecto de Fernando Gago.
Los de Sabella, entonces, se envalentonaron. Bombardearon el área de pases, paredes, centros y asistencias al vacío. Prácticamente un partido de diez contra once en el área boliviana: los verdes se defendieron con las uñas.
Javier Pastore, el hombre del Paris Saint-Germain de Francia, tuvo el tiempo para definir casi mano a mano. Tenía al mismo Lavezzi solo en el corazón del área. ¿Y si hubiera hecho el pase de la muerte? ¿Y si su guayo no hubiera mandado el remate a las gradas?
Sin embargo, Bolivia también pudo haber ganado en tiempo de adición. En un rápido contragolpe, José Luis Chaves tuvo en su botín la victoria, pero se apresuró. ¿Y si hubiera corrido unos metros más para acercase al arco? Fue la más clara del juego, después del gol, para los visitantes, que finalmente sacaron el primer punto de su seleccionado en estas eliminatorias. Nada menos que en el Monumental. Ya son dos en el año, con el que le logró arrebatar en la Copa América.
Messi fue errático
Trató de hacer su jugada clásica: enganche hacia al centro, dejar regados a dos defensas y rematar al palo izquierdo del arquero. Esta vez, el resultado de sus cuatro intentos terminaron en pifias, en gritos de lamentos en las tribunas.
“Estoy con bronca porque tuvimos situaciones de gol y no tuvimos suerte. No podíamos dejar escapar puntos en casa. Ahora no podemos fallar, hay que ganar sí o sí en Colombia”, dijo La Pulga.