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Hace a cuatro años, en Atenas, el nadador bogotano Ómar Andrés Pinzón García se convirtió en el deportista colombiano más joven que participa en unos Olímpicos. Tenía apenas 15 años y ocupó el puesto 35 en la prueba de los 200 metros espalda.
Ahora, más maduro, experimentado y profesional, afrontará un reto mucho mayor, pues en Beijing estará en cinco competencias: 100 y 200 metros espalda, 200 metros mariposa, y 200 y 400 metros combinados individual, en las que impuso recientemente nuevos récords nacionales.
“Soñar con una medalla es algo que nadie me puede prohibir, pero es bastante complicado ganarla, porque el nivel de los estadounidenses, australianos y algunos europeos es muy alto. De todas maneras aspiro a llegar a alguna final, hay que dar la pelea con todo”, señala el corpulento nadador, de 1,81 metros de estatura y 80 kilogramos de peso, radicado desde hace cuatro años en Miami, porque está becado por la Universidad de La Florida, en la que estudia Negocios Internacionales.
El múltiple campeón nacional, bolivariano y suramericano asegura que esa experiencia lo ha enriquecido y lo ha convertido en un mejor deportista. “Sin duda estar compitiendo constantemente y a un nivel más exigente, hace que uno progrese. Digamos que allá uno entiende que debe ser muy profesional y dedicado para poder acercarse un poco a las marcas de los mejores del mundo. Sinceramente me siento un nadador más completo, más competitivo y mentalmente más preparado para la alta competencia”, reconoce.
Ómar llegó a Beijing el sábado pasado y hasta hoy lunes practicará en el Cubo de Agua, el espectacular complejo acuático de la capital china. “Estoy muy impresionado con los escenarios, aunque solo los he visto por fuera. De lejos se ven muy bonitos e imponentes”, señaló el colombiano, que en los Juegos Panamericanos de Río de Janeiro, hace un año, realizó tres marcas mínimas para los Olímpicos. Las otras dos las logró en marzo pasado, en el Gran Premio Internacional en Charlotte, Estados Unidos.
El deportistas bogotano más destacado de los pasados Juegos Nacionales, en los que ganó cinco medallas doradas, quien además ha impuesto 29 registros nacionales en diferentes categorías, asegura que todos esos éxitos han sido posibles gracias, sobre todo, al apoyo de su familia. “El esfuerzo económico de mis padres es tremendo, pues desde muy niño me han financiado las participaciones internacionales. Ya después llegaron las ayudas del Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte, Coldeportes y el Comité Olímpico, que me han permitido realizar una mejor preparación para Beijing”.
Y aunque confía en hacer un buen papel en sus cinco pruebas, Ómar se tiene mucha fe para los 200 mariposa. “En esa competencia me siento muy fuerte y con buena opción de figurar, aunque el solo hecho de estar en unos Olímpicos ya es un triunfo”, dice. Y por eso quiere disfrutar su estadía en Beijing. Hace cuatro años era todavía un niño y sintió mucho la presión de estar en un evento tan importante, pero ahora, ya con mucha cancha, espera nadar más relajado y concentrado.
Igual sabe que todavía puede mejorar y que si no llega al podio, tendrá al menos una oportunidad más en los Juegos de Londres, pues con 23 años estará en su plenitud física.
“Tengo muchos planes, pero cada cosa se hará a su debido tiempo. Ahora la meta es hacer una buena Olimpiada, después ir a los Juegos Nacionales y ganar muchas medallas para Bogotá, seguir con mis estudios y ver cómo se proyecta el nuevo ciclo rumbo a 2012. Yo creo que nuestro deporte cada vez progresa más y que aunque todavía hay muchas cosas por corregir, los recursos se pueden utilizar mejor para que llegar al podio no sea solo un sueño”, señala Ómar con la madurez que le van dando los años de entrenamiento y lucha. Al fin y al cabo ya no es el mismo niño que fue a Atenas hace cuatro años, ahora es un verdadero competidor.