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A los dos minutos del primer tiempo, Rodrigo remató y la pelota se fue muy cerca. El delantero español, de origen brasileño, daba la primera puntada de un paisaje que sería ley en esa primera etapa, en la semifinal ante Brasil: España dominando, tocando la pelota, acercándose con buen pie, utilizando cada milímetro del campo de juego.
Las opciones se repetirían, una detrás de otra. El asunto para el equipo ibérico no era tanto llegar como concretar. Para el cuadro dirigido por Julen Lopetegui, era tal vez el mejor momento de todo el Mundial. A diferencia de la opaca presentación ante Costa Rica, de lo sufrido que fue todo ante Ecuador y de la sorpresiva Corea del Sur en octavos, los ibéricos lucían plenos enfrentando a los brasileños, el rival aparentemente más poderoso del camino español.
Sin embargo, el fútbol tiene sus propias lógicas. El equipo de Ney Franco llegó con peligro recién a la media hora del partido, con un remate desviado de Óscar. Cinco minutos después, y tras una salida rápida de contragolpe, Henrique estrellaría un balón en el horizontal. El rebote, el balón picando en el área chica, confirmaría que la justicia tiene que ver también con ser efectivo. William cabeceó y adelantó a Brasil. Sorpresiva, inesperadamente.
Al minuto, Cristian Tello demostraría que el gol era una extrañeza, una reliquia de otro partido. Con su llegada, España estuvo a punto del empate. Del mismo modo, Canales lo volvería a hacer: un zurdazo que pasó cerca de la mano derecha de Gabriel, el arquero brasileño que terminaría convertido en figura.
El segundo tiempo fue una ligera inversión de las lógicas: Brasil marcaba más, se sostenía mejor en el campo, mientras España no lucía tan portentosa como al principio. Pero estaba Rodrigo, acaso uno de los mejores jugadores de todo el encuentro, que anticipó a la zaga brasileña, la mandó a guardar con un cabezazo perfecto y añadió suspenso a todo lo que quedaba del partido.
El cruce se fue al extratiempo, porque ambos equipos, cansados y desbordados, no pudieron hacerse más daño, aunque protagonizaban el que tal vez ha sido el mejor choque del Mundial Sub-20 hasta el momento. En el suplementario, las diferencias siguieron sin ampliarse: Brasil se adelantó con Dudu, pero España igualó con Vásquez, apenas dos minutos después.
Fue precisamente Dudu, ya en los penales, quien marcó el rumbo definitivo de la serie, cuando a los españoles ya les pesaban demasiado las piernas, los dos tiros errados (Amat y Vásquez) y la poca fortuna.
Francia avanzó y enfrentará a Portugal
En otro de los partidos de cuartos de final, Francia venció 3-2 a Nigeria en tiempo extra y clasificó a la semifinal del Mundial Sub-20. Los franceses ganaban por la mínima diferencia al final del partido, pero los africanos empataron a través de Maduabuchi Ejike y obligaron a los suplementarios. Pero Francia volvió a aparecer y en menos de diez minutos ya tenía dos goles de ventaja. Los nigerianos añadieron suspenso cuando Ejike volvió a marcar. Sin embargo, la anotación no alcanzó para cambiar la historia y los franceses enfrentarán a Portugal, en Medellín (5:00 p.m.), en una de las semifinales, mientras que México, en Pereira (8:00 p.m.), disputará ante Brasil el otro cupo a la final.