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“A veces tú pretendes todo lo que no puedo dar. Todo lo que yo me pido a mí mismo es que vuelvas a mi lado. Quiero que estés acá”. El estribillo forma parte del repertorio de Piola Vago y su intérprete no es otro que Carlos Tévez. El delantero argentino, campeón de la FA Cup (de Inglaterra) con el Manchester City, es el mismo que ahora, en la noche porteña, le canta a una mujer, más allá de que las rimas coinciden con la selección. ¿O acaso el ‘Apache’ no tiene un romance eterno con la celeste y blanca? Jugador del pueblo, reconocimiento que se ganó con base en la sangre, el sudor y las lágrimas que dejó por la camiseta de Argentina, consiguió su lugar en la Copa América gracias a una charla que tenía pendiente con el entrenador Sergio Batista y que se dio en estos días, cuando el futbolista más carismático de este rincón del continente volvió a su país.
Causa furor Tévez. Dentro y fuera de la cancha. Lo deja claro en el escenario de ‘Groove’, esta discoteca de Palermo que es la plataforma del lanzamiento del nuevo disco del grupo de Carlitos, “Vuelve a mí lado”. Y sí, la selección volvió a formar parte de la vida de este futbolista que nació en Fuerte Apache, un barrio de guapos en Ciudadela, Provincia de Buenos Aires, y que a pesar de las penurias económicas que sufrió cuando era un niño logró llegar lejos en el mundo de la pelota. Con la camiseta de Boca Juniors, el club de sus amores, la del Corinthians de Brasil, West Ham y los dos Manchester, el United y el City. El mismo que hace una pausa en el medio del delirio que provoca en los seguidores de su cumbia y habla de la Copa, ese torneo que quiere ganar o ganar.
¿Estaba ansioso por la convocatoria a la Copa América, porque en un momento se había dicho que iba a quedarse fuera de la lista preliminar?
Teníamos que aclarar las cosas con ‘Checho’ (Batista), porque hubo algunos malos entendidos. Yo nunca dije que no quería jugar la Copa. Por el contrario, mi deseo siempre fue vestir la camiseta de mi selección. Es lo más grande que le puede pasar a un jugador. Desde chico soñaba con esa posibilidad. Jugué dos Mundiales. No me quería quedar fuera de este torneo, con todo lo que representa jugar acá, en mi país, ante mi gente.
¿Por qué hasta ahora manifiesta este deseo de estar en la Copa y durante tanto tiempo se mantuvo en silencio?
Es que no hacía falta decir que uno tiene ganas de estar en la selección. Yo doy todo por la camiseta. Y, como le dije al ‘Checho’, yo estoy para aportar mi granito de arena, para sumar, para darle lo mejor de mí a la selección. Y no le voy a fallar, se los puedo asegurar.
Lo que transcendió, en su momento, es que usted no quiso jugar el partido con Brasil en Qatar y que, por esa razón, Batista le pasó la factura.
Es que yo estaba lesionado. No es que no quise jugar aquel partido. Todo lo contrario. Incluso, me habían aplicado una inyección. Lo que pasó es que cuatro días después jugué contra Fulham y todo se malinterpretó. Yo le dejé claro que tengo un compromiso muy grande con la selección, con esta camiseta y con la gente. Sé que estoy acá gracias al pueblo. Y no puedo defraudarlos. Ni al ‘Checho’, ni a mis compañeros, ni a los hinchas. Se dijeron muchas mentiras sobre mi ausencia. Y eso me dolió mucho.
¿No cree que quedó pegado a Diego Maradona, enemistado con el presidente de la AFA, Julio Grondona, y Batista, casualmente?
Con Diego siempre tuve una relación especial, él me defendió contra viento y marea. Lo importante es que ya está, que ya estoy adentro de la selección y voy a hacer todo lo posible por ganar la Copa América. Me ponía triste no estar, pero ahora soy feliz de nuevo. Me faltaba algo.
Un amor incondicional
Queda aclarado el entredicho que se generó con Batista por una falta de comunicación, zanjada tras una reunión en la que el técnico escuchó a Carlitos y resolvió citarlo para el torneo en el cual Argentina enfrentará a Bolivia, Colombia y Costa Rica. Es el instante, entonces, de escuchar a Tévez hablar sobre su nivel individual, ése que lo llevó a ser el máximo artillero de Inglaterra, y el de la selección y sus sueños continentales. Y del cariño que tiene la gente por él, el cual quedó demostrado cuando salió a caminar por las calles de esta ciudad con el objetivo de filmar un comercial para Nike, la empresa que lo patrocina, junto a Gonzalo Higuaín y Javier Pastore, otros dos cracks de la albiceleste. Entonces, no paró de firmar autógrafos y de recibir muestras de ese amor incondicional.
Batista dijo que su número 9 es Lionel Messi. De entrada, ¿se ve en el banco?
Messi es un fenómeno y si me toca ser suplente suyo, no me voy a quejar. Con él tengo una relación extraordinaria. Hablamos mucho. La ‘Pulga’ es un pibe bárbaro. Y si él es el 9, yo también puedo jugar por afuera. Donde me pidan, voy a estar. Y si me toca ser suplente, alentaré a mis compañeros, como debe ser, deseando lo mejor para Argentina.
¿Y cómo evalúa el nivel del equipo en estos últimos tiempos?
Argentina tiene un plus: sus jugadores están pasando un momento espectacular. Sin ir más lejos, Messi la está rompiendo en Barcelona.
¿Es una revancha esta Copa América?
Para mí es una espina clavada por lo que nos pasó en Perú, cuando perdimos por penaltis la final con Brasil, y lo que nos ocurrió en Venezuela. Por eso no me quería quedar fuera de esta competencia. Para aquellos que estuvimos en aquellos partidos, no sé si es una revancha, pero sí tenemos que hacer todo lo posible por ganarla.
¿Y se ve de nuevo jugando la final?
Argentina tiene la obligación de ganar la Copa América. Porque juega de local, ante su público. Porque es un equipo grande. Primero, hay que pasar la fase inicial. Pero no tengo dudas de que podemos llegar lejos. Para eso nos preparamos.
¿Con Brasil?
Es uno de los mejores equipos. Pero también está Uruguay, que creció mucho y lo demostró en el Mundial. Paraguay es otro rival que puede llegar lejos. No será un torneo sencillo. Hay jugadores en un gran nivel que lo hacen muy bien en Europa y que potencian sus selecciones.
¿Esta Copa América también es una posibilidad de cicatrizar esa herida que se abrió en el Mundial? Muchos apostaban a una Argentina finalista.
Lo del Mundial ya pasó. Fue una lástima que no hayamos podido darle la felicidad que esperaba la gente, que de todos modos nos recibió de la mejor manera cuando volvimos a Buenos Aires. Creo que ésta es la oportunidad de redimirnos. Le debemos una alegría a los hinchas. Ojalá se dé en esta Copa. Me muero por ganarla.
¿Por qué lo quieren tanto los aficionados argentinos?
Qué se yo. Debe ser por mi manera de ser. Ellos se identifican conmigo por lo que dejo en la cancha. Soy un agradecido. Y si puedo jugar este torneo sé que tiene que ver con ese amor que me da la gente.
“Very difficult”
El rendimiento de Tévez en la Premier League fue superlativo. Con 21 goles en 31 partidos fue el máximo artillero del fútbol inglés, privilegio que compartió con el búlgaro Berbatov, del Manchester United. “La verdad, fue un halago haber podido terminar entre los primeros puestos de la tabla de goleadores. Pero, mejor aún, haber sido campeón con el Manchester. No hay jugador que quiera tanto esa camiseta, la del City, como yo. Y ser el capitán me llena de satisfacción. Más no puedo pedir”, confiesa ‘el Apache’, feliz por el momento que atraviesa sobre suelo británico. “Tengo un buen maestro: Martín Palermo”, asegura. Y lo apena que el goleador se haya retirado tras el final del campeonato. “Me hubiera gustado volver a jugar con él en Boca”, dice. Ya adaptado a la tierra de la Reina Elizabeth, asegura que por ahora no piensa en emigrar, a pesar de los rumores que lo vinculan al Real Madrid. Eso sí, no le pidan que diga ‘yes’. “Para mí, es muy difícil, very difficult, ja. Nunca voy a terminar de aprender el inglés”, admite.
No debió ser fácil adaptarse y conquistar a un público como el inglés, ¿no?
La verdad, no. Pero hace tiempo que estoy acá y la experiencia es maravillosa. Los ingleses me quieren por lo que dejo dentro de la cancha. Doy todo. Y eso lo reconocen en cualquier parte del mundo.
Se despide Carlitos. Se baja el telón de la noche de Palermo. Su función como cantante, junto a su hermano Diego, terminó. El escenario en el que deberá actuar, ahora, es un verde césped. Allí, también intentará poner toda la música, esa que entregan sus buenos pies.