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La primera vez que Angie Londoño montó en bicicleta fue cuando se la regaló el niño Dios, a los ocho años. Su primera bici había pertenecido antes a su hermano y su hermana, y esta última se encargó de enseñarle a andar en ella. Una vez aprendió, no había forma de convencerla de que se bajara.
El Carmen de Viboral (Antioquia) fue el lugar donde Angie nació hace poco más de 17 años. Su altura, montañas y carreteras le ayudaron para constituirse como una de las promesas del ciclismo colombiano, pues no solo ha sido campeona juvenil a nivel nacional, sino que también se consagró a escala continental al cosechar un oro y una plata en el Panamericano de la disciplina que se disputó este mes en Panamá.
Un personaje clave en la consecución de sus logros ha sido César Augusto, su padre. Él descubrió su potencial, le compró su primera bicicleta de ruta y la inscribió en su primer club. Allí no había muchas mujeres, por lo que se convirtió en su entrenador personalizado.
Su papá entrenaba con ella en las mañanas y en la tarde iba a su trabajo como maestro de obra. Cuando él no pudo acompañarla más, por una operación que se realizó en la columna por culpa de un accidente laboral, el club Avinal-El Carmen de Viboral ya contaba con más mujeres y continuó con la formación de su hija.
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En esa nueva etapa fue fundamental David Vargas, entrenador que la ha acompañado en los ocho años que lleva practicando este deporte y le ha ayudado con los implementos que necesita para entrenar. “Yo a usted la voy a poner en un equipo profesional”, le dice su profe, convencido de las capacidades que ha demostrado. También ha contado con la guía de Leidy Alzate, quien corrió durante varios años y ahora dirige la rama femenina de Avinal.
En su primera carrera a nivel escolar, Angie recuerda que quedó de cuarta. Luego de un debut destacado siguió dándole a los pedales y se metió a los podios hasta llegar al escalón más alto. “Me decía: ‘No, juemadre, qué es esto tan bueno’ y en todas las carreras en que he estado siempre he ocupado los primeros lugares”. Con ese rendimiento no fue sorpresa que se le considerara favorita en el Campeonato Juvenil Nacional del año pasado.
Los logros de la carmelitana
En dicho certamen, celebrado en Soacha, Cundinamarca, Londoño voló y se coronó campeona nacional juvenil en la contrarreloj individual (CRI). “Lo había trabajado, lo estaba buscando y lo logré”. También en 2022 se quedó con el bronce en la general de la Vuelta del Futuro, competición que reúne a las promesas de nuestro país sobre las dos ruedas.
Con ese rendimiento fue merecedora de un lugar en la selección de Colombia que participó en el Campeonato Panamericano de Ruta a mediados de este mes. Su debut fue en la CRI, donde quedó segunda, por detrás de su compatriota Juliana Londoño. “Esa plata fue como un oro para mí, lo disfruté demasiado, fue la plata que más he celebrado en mi vida”.
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Juliana y Angies se sonrieron después de compartir ese podio y sabían que era el principio de grandes cosas para ambas. No estaban para nada fuera de la realidad, pues unos días después Angie se coronó como campeona panamericana de la categoría júnior en ruta. Además de un oro y una plata, se llevó de Panamá la experiencia de compartir y recibir consejos de figuras del medio local, como Diana Peñuela y Marcela Hernández, referente de la pelea contra el reloj.
Aunque la CRI es su especialidad, su buen desempeño en las pruebas de fondo la motivan para crecer en su ambición y ser no una corredora de una etapa, sino de clasificación general. “Quiero ir por todo, quiero ser una ciclista que se desenvuelva bien en la montaña, en la contrarreloj y en la pista. No me quiero enfocar solamente en una cosa”.
La ambición de Angie
Ella se siente preparada para cualquier terreno, por eso, pese a que en Panamá hizo un calor abrazador, para ella, que prefiere el frío, eso no fue impedimento para mostrar su mejor versión y cosechar metales. Recuerda que cuando empezó a competir en carreras fuera de su El Carmen de Viboral natal, como Yarumal y Granada, le tocó dormir en colegios, en colchonetas que estaban en el piso. Salir de la comodidad de su entorno, la montaña, no es un problema porque desde pequeña ha tenido rodaje en distintos ambientes.
Las dos medallas conseguidas en Ciudad de Panamá le hicieron sentir a Londoño que va en la dirección correcta rumbo a la meta que se planteó cuando se unió a Avinal – El Carmen de Viboral: correr en la élite europea. “Me llena de mucha ilusión, me da la certeza de que estoy haciendo el trabajo bien y que el esfuerzo de tantos años por fin está dando frutos”.
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A largo plazo, Angie Londoño se visualiza participando en unos Juegos Olímpicos y siendo medallista, tal como hizo su paisana María Luisa Calle, a quien tiene como referente. Asimismo, admira a Annemiek van Vleuten -campeona de las tres grandes en 2022- y a Paula Patiño, gregaria de la neerlandesa en el Team Movistar y representante del ciclismo nacional en el Viejo Continente.
En lo que resta de año, además de tener rodaje en las carreras a nivel nacional, la carmelitana apunta a participar en el Panamericano de Pista. Gracias a su medalla en el certamen de ruta consiguió un cupo fijo para el Mundial de la categoría, por lo que su agenda para lo que resta de 2023 tendrá bastante acción con la selección.
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