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Este año la carrera empieza en Lille y vuelve a finalizar en París.
Foto: Tour de Francia
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La primera etapa del Tour de Francia 2025, con salida y llegada en Lille Métropole, presenta un recorrido de 184,9 kilómetros que, aunque parece llano en el papel, esconde trampas ideales para clasicómanos y velocistas completos. La jornada atraviesa las regiones de Nord y Pas-de-Calais con tres puertos de cuarta categoría que podrían seleccionar el pelotón: la Côte de Notre-Dame-de-Lorette (1 km al 7,6% en el km 37,4), Mont Cassel (1,9 km al 3,5% en el km 127,7) y Mont Noir (1,3 km al 6,4% en el km 139,5), esta última ubicada a tan solo 45 kilómetros de la meta. Con un sprint intermedio en La Motte-au-Bois (km 106), la etapa ofrece puntos clave tanto para los aspirantes a la camiseta verde como para los cazadores de etapas. Aunque el terreno favorece una llegada masiva, si el ritmo es alto en los tramos montañosos o sopla el viento, podrían quedar rezagados los velocistas puros.
Foto: Tour de Francia
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La segunda etapa del Tour de Francia 2025, con final en Boulogne-sur-Mer, es una jornada larga de 209,1 kilómetros marcada por un perfil quebrado, con cinco puertos de montaña que se concentran principalmente en los últimos 60 kilómetros. Aunque la primera parte del recorrido es relativamente llana, el terreno se vuelve más exigente hacia el final, con ascensos cortos pero intensos, incluyendo pendientes de hasta el 10,6% que pueden provocar cortes y favorecer ataques explosivos. Es una etapa pensada para corredores potentes que resisten bien en repechos duros, ideal para clasicómanos y aspirantes al maillot amarillo en los primeros días, más que para los velocistas puros. El desenlace podría definirse en un sprint reducido o con un ataque certero en el último puerto, a menos de cinco kilómetros de meta.
Foto: Tour de Francia
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La tercera etapa del Tour de Francia 2025 es una jornada predominantemente llana de 178,3 kilómetros entre Valenciennes y Dunkerque, diseñada claramente para los velocistas. Con un solo puerto de montaña clasificado en todo el recorrido y ubicado a más de 35 kilómetros de la meta, no representa una amenaza real para el desenlace. El resto del trazado transcurre por terrenos planos y abiertos, donde el viento podría ser el mayor enemigo si se presentan abanicos. Es una etapa de control por parte de los equipos con sprinters, en la que la fuga del día tendrá pocas opciones y el final masivo parece inevitable, salvo que factores externos como el clima o una caída desordenen el guion previsto.
Foto: Tour de Francia
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La cuarta etapa del Tour de Francia 2025, con final en Rouen tras 174,2 kilómetros, es un recorrido de media montaña que se define en su parte final, con una sucesión de cinco puertos en los últimos 45 kilómetros. Aunque el inicio es ondulado pero sin mayores dificultades, la segunda mitad de la etapa presenta un encadenado de subidas cortas y exigentes, con pendientes que superan el 9% y que podrían romper el pelotón si hay ritmo alto. El terreno está hecho a medida para corredores explosivos que buscan descolgar a los velocistas puros antes del sprint. La posición del último ascenso, muy cerca de la meta, también invita a ataques tardíos y a llegadas tensas, en las que un pequeño grupo puede marcar diferencias. Será una jornada ideal para especialistas en clásicas o puncheurs que quieran aprovechar el desgaste acumulado y las rampas finales para pelear por la victoria.
Foto: Tour de Francia
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La quinta etapa del Tour de Francia 2025 es una contrarreloj individual de 33 kilómetros completamente llana con salida y llegada en Caen. El recorrido, sin puertos de montaña y con apenas leves ondulaciones, está diseñado para especialistas en la lucha contra el reloj, quienes podrán marcar diferencias importantes en la clasificación general. Las largas rectas y el escaso desnivel favorecen a los rodadores puros, que podrán mantener velocidades altas casi sin interrupciones. Al no haber dificultades orográficas significativas ni tramos técnicos complejos, el factor clave será la potencia sostenida y la aerodinámica. Es una jornada crucial para los aspirantes al título, que deberán gestionar con precisión el esfuerzo para evitar perder segundos valiosos.
Foto: Tour de Francia
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La sexta etapa del Tour de Francia 2025, con 201,5 kilómetros entre Bayeux y Vire Normandie, es una jornada de media montaña exigente y sin respiro, con múltiples puertos repartidos a lo largo del recorrido y un final especialmente quebrado. Aunque no presenta grandes altitudes, la acumulación de subidas cortas pero intensas, muchas con rampas superiores al 7%, hará que el desgaste sea progresivo y constante. El encadenado de ascensos en los últimos 60 kilómetros será clave para seleccionar el grupo y descartar a los velocistas, favoreciendo a clasicómanos, puncheurs o incluso aspirantes a la general que busquen abrir diferencias antes de la montaña alta. El último puerto, situado muy cerca de la meta, ofrece un terreno ideal para ataques decisivos en los metros finales, lo que anticipa una llegada nerviosa y explosiva.
Foto: Tour de Francia
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La séptima etapa del Tour de Francia 2025, con 197 kilómetros entre Saint-Malo y Mûr-de-Bretagne, presenta un recorrido mayormente llano durante sus dos primeros tercios, pero se endurece de forma clara en la parte final con la aparición de varios puertos encadenados que marcarán la diferencia. Aunque el inicio favorece a las fugas y al control de los equipos de los favoritos, el desenlace propone un doble ascenso explosivo que definirá la etapa. El último puerto, con rampas exigentes y una llegada en alto, es perfecto para puncheurs o favoritos a la general que quieran probarse temprano. No es un día para velocistas, sino para corredores con final en subida que puedan cambiar de ritmo y sostener esfuerzos intensos en los últimos kilómetros. Será una jornada clave para ver movimientos entre los aspirantes al maillot amarillo.
Foto: Tour de Francia
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La octava etapa del Tour de Francia 2025 es una jornada de transición de 171,4 kilómetros con un perfil prácticamente plano, ideal para una resolución al sprint. A lo largo del recorrido solo se presenta un puerto de montaña de baja dificultad cerca del final, que no debería afectar los planes de los equipos que apuntan a una llegada masiva. La etapa transcurre por carreteras amplias y sin grandes dificultades técnicas, lo que facilita el control del pelotón y reduce el riesgo de cortes por terreno. Es un día propicio para que los velocistas recuperen protagonismo y los equipos con sprinters trabajen desde temprano para neutralizar la escapada del día. Solo factores como el viento o una caída podrían alterar un guion previsible, con embalaje masivo en la recta final.
Foto: Tour de Francia
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La novena etapa del Tour de Francia 2025, con 174,1 kilómetros entre Chinon y Châteauroux, es una jornada completamente llana, pensada para una llegada al sprint. El recorrido transcurre por carreteras sin mayores dificultades orográficas y con un trazado que favorece el control de los equipos interesados en una volata final. Sin puertos de montaña ni repechos relevantes, es una oportunidad clara para los velocistas, quienes no encontrarán obstáculos que los incomoden en la aproximación a la meta. La única preocupación podría ser el viento en tramos expuestos, pero en condiciones normales se espera una definición masiva en la línea de llegada.
Foto: Tour de Francia
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La décima etapa del Tour de Francia 2025, con 165,3 kilómetros entre Ennezat y Le Mont-Dore, es la primera gran jornada de montaña de la carrera, y promete sacudir la clasificación general. A lo largo del recorrido se acumulan numerosos puertos, la mayoría de segunda categoría, con ascensos largos y constantes que desgastarán al pelotón progresivamente. La etapa incluye subidas encadenadas en los últimos 60 kilómetros, lo que obligará a los favoritos a estar atentos desde temprano. El ascenso final, explosivo y con pendientes del 8%, será el escenario ideal para que los escaladores puros lancen sus primeros ataques serios. El trazado favorece selecciones importantes y abre la posibilidad de diferencias significativas entre los aspirantes al maillot amarillo, especialmente si alguno sufre en la altitud o en la acumulación de esfuerzos. Es una jornada clave para la general y una gran oportunidad para que los favoritos se midan cara a cara en la montaña. Tras esta fracción llega el primer día de descanso.
Foto: Tour de Francia
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Tras el día de descanso, la undécima etapa del Tour de Francia 2025, con salida y llegada en Toulouse tras 156,8 kilómetros, es una jornada de media montaña diseñada para corredores explosivos. Aunque el inicio es plano y propicio para que se forme la escapada del día, el tramo final incluye una secuencia de cinco puertos, algunos con pendientes muy exigentes, que pueden romper el pelotón y favorecer ataques en solitario o de grupos pequeños. Las subidas son cortas pero intensas, especialmente en los últimos 15 kilómetros, donde el desnivel acumulado y las rampas de dos dígitos pondrán a prueba tanto a los puncheurs como a los líderes que no quieran ceder terreno. No es una etapa para velocistas, sino una oportunidad para cazar etapas o para generar movimientos tácticos en la general.
Foto: Tour de Francia
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La duodécima etapa del Tour de Francia 2025, con 180,6 kilómetros entre Auch y Hautacam, es una jornada de alta montaña que promete ser decisiva en la lucha por la clasificación general. Tras un inicio llano y tranquilo durante más de 90 kilómetros, el recorrido se transforma radicalmente con la aparición de tres puertos encadenados, incluyendo dos de gran dificultad y una llegada en alto de categoría especial. Las largas ascensiones, con pendientes sostenidas y rampas exigentes, favorecerán a los escaladores puros y pondrán a prueba la resistencia acumulada de los favoritos. El final en alto, con más de 13 kilómetros al 7,8%, es un terreno ideal para ataques contundentes, diferencias importantes y posibles desfallecimientos. Es una etapa reina clásica de los Pirineos, donde las piernas y la estrategia jugarán un papel crucial.
Foto: Tour de Francia
14/22
La etapa 13 del Tour es una contrarreloj individual de montaña corta pero extremadamente exigente, con apenas 10,9 kilómetros de recorrido y final en alto, ideal para escaladores explosivos. Tras un inicio suave, el terreno comienza a inclinarse de manera sostenida a partir del cuarto kilómetro, con varios tramos por encima del 7% y una pendiente media del 7,9% en los últimos ocho kilómetros. El segmento final incluye rampas que alcanzan el 16%, lo que convierte este esfuerzo en una prueba brutal de potencia, ritmo y capacidad de gestión del esfuerzo en subida. No hay lugar para la recuperación ni para errores tácticos: los favoritos al título deberán demostrar solidez en uno de los ascensos más duros y decisivos de toda la carrera.
Foto: Tour de Francia
15/22
La etapa 14 del Tour de Francia 2025, con 182,6 kilómetros entre Pau y la cima final, es una de las más duras y decisivas de toda la carrera, con tres puertos de categoría especial y uno de primera encadenados en los Pirineos. Tras un inicio llano que permite establecer la fuga del día, la ruta entra en un terreno brutalmente montañoso con subidas largas, constantes y de gran pendiente, ideales para que los favoritos se ataquen entre sí. Los ascensos están distribuidos de forma que no hay espacio para recuperación completa, y el último tramo termina con una subida final que exige fondo, explosividad y capacidad de remate en altitud. Es una jornada que puede marcar diferencias definitivas en la general, castigar a los que no tengan piernas, y coronar a los grandes escaladores del Tour.
Foto: Tour de Francia
16/22
La etapa 15 del Tour de Francia 2025, con 169,3 kilómetros entre Muret y Carcassonne, es una jornada de media montaña, previa al segundo día de descanso, que puede ser aprovechada tanto por los aventureros como por los equipos de sprinters resistentes. Aunque el inicio es relativamente llano, el perfil se endurece a partir de la mitad del recorrido, con varios puertos encadenados, incluyendo uno de segunda categoría con rampas muy exigentes. A partir de ahí, la carrera entra en un terreno quebrado y técnico, ideal para que se consolide una fuga o para que los equipos más agresivos busquen romper el grupo. Sin embargo, el largo descenso y los últimos kilómetros planos ofrecen margen para un reagrupamiento si hay colaboración. Es una etapa abierta, táctica y con final imprevisible, en la que tanto un corte oportuno como un sprint reducido podrían definir al ganador.
Foto: Tour de Francia
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Tras el segundo día de descanso, la etapa 16 del Tour de Francia 2025, con 171,5 kilómetros entre Montpellier y la cima del Mont Ventoux, es una jornada que gira completamente en torno al mítico ascenso final. El recorrido transcurre en su mayoría por terreno llano y sin mayores dificultades, lo que permitirá controlar la fuga o guardar energías para la gran batalla final. Pero los últimos 15,7 kilómetros cambian radicalmente el guion: una subida de categoría especial con una pendiente media del 8,8%, rampas sostenidas, viento expuesto y una altitud que exige lo máximo de cada corredor. El Mont Ventoux es un juez implacable y su presencia como único puerto del día no le quita dureza, sino que concentra toda la tensión en un desenlace brutal. Es una jornada ideal para que los favoritos a la general midan fuerzas en uno de los escenarios más legendarios y temidos del ciclismo.
Foto: Tour de Francia
18/22
La etapa 17 del Tour de Francia 2025, con 160,4 kilómetros entre Bollène y Valence, es una jornada de media montaña que favorece principalmente a los sprinters que logren resistir un par de ascensos relativamente suaves en la primera mitad del recorrido. Aunque cuenta con dos puertos de baja categoría, las pendientes no son lo suficientemente exigentes como para romper el pelotón, y el largo tramo final en descenso y llano ofrece el terreno ideal para que los equipos con hombres rápidos reorganicen el grupo. Las fugas tendrán alguna oportunidad si se mueven con inteligencia en la parte media, pero lo más probable es una llegada masiva, con un sprint clásico en la recta de Valence. Será un día rápido, con tensión táctica en el control de la fuga y protagonismo de los trenes de velocidad en los kilómetros finales.
Foto: Tour de Francia
19/22
La etapa 18 del Tour de Francia 2025, con 171,5 kilómetros entre Vif y Courchevel, es una de las etapas reina de la carrera y probablemente la jornada más dura de toda la edición. Con tres puertos de categoría especial, incluyendo un final brutal en alto, el recorrido acumula un desnivel monstruoso y representa una prueba extrema de resistencia y estrategia. El terreno comienza a inclinarse pronto, con una larga ascensión que abre el camino a una secuencia implacable de subidas cada vez más exigentes, culminando en una subida final larguísima, con rampas muy duras y altitud significativa. Los favoritos al título deberán mostrar su mejor versión, ya que aquí pueden consolidar su liderato o perderlo todo. No hay espacio para esconderse: la montaña dictará sentencia, y el espectáculo estará garantizado desde el primer puerto hasta la meta.
Foto: Tour de Francia
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La etapa 19 del Tour de Francia 2025, con 129,9 kilómetros entre Albertville y La Plagne, es una jornada corta pero extremadamente intensa en alta montaña, que puede resultar decisiva en la lucha por la general. A lo largo del recorrido se acumulan cinco puertos, incluyendo un final en alto de categoría especial tras más de 19 kilómetros de ascenso al 7,2%. Desde el inicio, el terreno es exigente, con un primer ascenso largo que rompe el ritmo, seguido de dos colosos intermedios donde se puede hacer daño real. El trazado no da tregua, y aunque la distancia es reducida, el desnivel acumulado es brutal. Los escaladores puros tendrán terreno perfecto para atacar, mientras que los líderes deberán resistir y medir bien los esfuerzos. Es una de esas etapas explosivas en las que una mala jornada puede costar minutos, y una buena puede sentenciar el Tour.
Foto: Tour de Francia 2025
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La etapa 20 del Tour de Francia 2025, con 184,2 kilómetros entre Nantua y Pontarlier, es una jornada de media montaña diseñada para el espectáculo en su penúltimo día. El recorrido presenta cinco puertos distribuidos de forma progresiva, con ascensos largos al inicio y subidas más cortas pero explosivas en la parte final. Aunque no hay grandes altitudes, el terreno ondulado y los constantes repechos permitirán a los corredores ofensivos lanzar ataques desde lejos, especialmente aquellos que aún sueñan con un último salto en la clasificación o con una victoria de etapa. La última subida está muy cerca de meta y podría ser decisiva si el ritmo en el pelotón es alto. Es un día propicio para fugas bien organizadas o para una batalla táctica entre favoritos que buscan rasguñar segundos antes del cierre en París.
Foto: Tour de Francia
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La etapa 21 del Tour de Francia 2025, con 132,3 kilómetros entre Mantes-la-Ville y los icónicos Campos Elíseos en París, es la tradicional jornada de celebración y cierre de la carrera. Tras un inicio relajado y ceremonial donde los líderes suelen brindar por sus victorias, la etapa se torna competitiva al entrar en el circuito urbano parisino, con múltiples vueltas que incluyen pequeñas cotas puntuables pero sin gran impacto en la clasificación. Las últimas vueltas están diseñadas para los velocistas que aún tengan piernas, y los equipos lucharán por posicionarse bien en una llegada técnica y rápida. Es el escenario más prestigioso para un sprint, y una de las metas más deseadas por los hombres rápidos del pelotón. Aunque no cambia la general, el espectáculo y la gloria en París están garantizados.
Foto: Tour de Francia
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