Bruselas siempre le responde al Tour de Francia

La salida de la edición 2019 fue un éxito, sobre todo por la presencia del quíntuple campeón Eddie Merckx.

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En el segundo piso de un estante de la villa que ubica la organización del Tour en cada salida de etapa, se alcanza a ver un hombre de gafas, de frente prominente y que sonríe de manera espontánea. Habla con otro que lo hace reír, al parecer, pues con cada cruce de palabras hay intercambio de risas. El segundo, que está de espaldas, tiene un traje negro a pesar del calor de Bruselas, y una camisa blanca. Sin meditarlo ambos giran y un bullicio llama la atención de todos: son Eddie Merckx y Bernard Hinault

El primero ganador del Tour en cinco ocasiones (de 1969 a 1972 y 1974 ), el segundo también (1978, 1979, 1981, 1982 y 1985). Dos de los corredores más históricos del ciclismo mundial. Para acceder a ese segundo nivel, donde departen el belga y el francés, hay un hombre de gafas oscuras que evita el paso. Y no porque no se pueda llegar hasta allí, solo que en ese instante está el Príncipe Carlos de Mónaco y por razones de seguridad nadie sube.

Por ende hay que seguir mirando la escena desde abajo, esforzando el ojo para percibir algo. Es el Tour de Merckx, el de festejar los 50 años de haberse vestido por primera vez de líder. Y eso la gente lo reconoce, su gente. No en vano una estación del metro de Bruselas lleva su nombre y la ciudad está llena de carteles del ex ciclista sobre la bicicleta, al lado de esta, posando de todas las formas en las que fue posible retratarlo.

Antes de la partida, Merckx, que está en el auto del primer comisario de la competencia, sale por el techo del carro rojo, saluda y da el banderazo de inicio. El estrépito se asemeja al festejo de un gol. Una camiseta amarilla gigante pende en la fachada de un edificio mientras que en la parte baja cuatro personas juegan en un simulador que hacen sentir al aficionado como si estuviera en un embalaje de la carrera (como el de este sábado).

A lo largo del recorrido de 194,5 km, a excepción de algunos parajes del trayecto, hay alguien gritando, sobre todo en el ascenso de Grammont, habitual en el Tour de Flandes y que pone a prueba la habilidad para escalar en pavé. 

La llegada es peor que la salida, pues las gentes están apiñadas sobre las vallas que delimitan la recta final. Ni siquiera el sol calcinante amedrenta a quienes quieren ver el embalaje final. Luego del estupendo remate vuelve a aparecer Merckx para darle la camiseta de líder a Mike Teunissen, un holandés de 26 años del que poco se tenía referencia y que gracias a su triunfo sobre Peter Sagan hará que más de uno busque su historia y sus orígenes.

El belga sube al podio, se para sobre el primer escalón, levanta las manos a la espera de otra ovación y luego felicita a Teunissen. Después de la ceremonia aparece de nuevo, abre sus brazos y saluda por última vez. “Merckx eres el más grande”, grita un belga al que parecen salírsele los ojos de la fuerza con la que sacó las palabras de su humanidad.

Este domingo Bruselas podrá ver de nuevo al lote más importante del mundo en la contrarreloj individual por equipos. Seguro que les importará qué escuadra se queda con la victoria, si hay nuevo líder, pero nunca tanto como ver al ciclista más importante de todos los tiempos aunque sea desde lejos, por saludar a Eddie Merckx

 

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