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El exclusivo público que disfrutó del ciclismo olímpico en el Autódromo de Fuji

Al menos 10 mil personas asistieron a la prueba de ruta de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La fiesta contrastó con las graderías completamente vacías y el silencio en las otras competiciones.

Cerca de 10 mil aficionados japoneses pudieron asistir al Autódromo de Fuji, para ver el final de la prueba de ruta de Tokio 2020.
Cerca de 10 mil aficionados japoneses pudieron asistir al Autódromo de Fuji, para ver el final de la prueba de ruta de Tokio 2020.
Foto: AFP

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El Autódromo Internacional de Fuji ha sido el lugar donde pilotos de Fórmula 1 han alcanzado la gloria. En 1976, por ejemplo, James Hunt le quitó el campeonato a Niki Lauda luego de que este último se retirara de la carrera un día de lluvia afirmando que era más importante su vida que el título. Lewis Hamilton y Fernando Alonso son otros pilotos que también han ganado en el circuito ubicado al oeste de la ciudad de Yokohama. En el primer día oficial de competiciones de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, la gloria en el Autódromo de Fuji se la llevó el ecuatoriano Richard Carapaz.

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Además de tratarse de un logro histórico para el ciclismo de Ecuador, pues es el primer oro que alcanza este país en esta disciplina, y el segundo en toda su historia en los Olímpicos (Jefferson Pérez ganó en marcha en Atlanta 1996) , la jornada en Fuji marcó la diferencia en la organización de las justas. Por primera vez y casi única, Tokio 2020 pudo recibir a público en uno de sus eventos, lo que hizo de la carrera en el autódromo un hecho tan importante que hasta la presidenta del comité organizador, Seiko Hashimoto, estuvo en el escenario como una espectadora más.

La prueba pudo tener público porque su ubicación está por fuera de Tokio y no hay estado de emergencia por Covid-19. Miles de japoneses llegaron hasta el lugar para compartir la gloria de Carapaz y disfrutar, al menos, de una de las competiciones de estos atípicos Juegos. El contraste fue evidente al resto de eventos. El aplauso de la gente y su apoyo a los ciclistas, sin importar su nacionalidad, marcó la diferencia en una carrera que contó con varias estrellas del deporte, como Wout van Aert (quien logró la plata) y Tadej Pogacar (bronce), y por supuesto, los colombianos Rigoberto Urán (8), Nairo Quintana (29), Esteban Chavez (45) y Sergio Higuita (81).

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Los organizadores de la prueba aseguraron que la presencia de público en el autódromo resultaría en la mayor cantidad de personas que vayan a tener todos los Olímpicos de Tokio. Por esa razón, el evento contó con animadores, una tienda oficial y hasta de carpas con puestos de comida tradicional japonesa (había un puesto de dumplings y de ramen) un hecho que no se había visto en otros escenarios. Un recordatorio, casi nostálgico, de lo que el pueblo nipón y los seguidores de estas pruebas olímpicas hubieran podido disfrutar de no haber sido por el coronavirus.

El público obedeció cada una de las instrucciones de los organizadores como, por ejemplo, no quitarse el tapabocas, pese a que era un evento al aire libre en el que la temperatura alcanzó casi los 35 grados centígrados con una sensación de humedad altísima. Los miles de espectadores también obedecieron cuando el personal de seguridad les indicó que debían desalojar las graderías para ir desocupando paulatinamente el autódromo y no congestionar el sistema de transporte. Ellos, sin reproche, obedecieron.

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Como también lo hicieron cuando el animador del evento les pidió un aplauso cuando el personal de primera línea, en este caso médicos y enfermeros que acompañaron a los ciclistas, pasaron por la línea de meta. También por instrucción de la organización, el público debía evitar gritar y solo aplaudir para evitar la posible propagación del virus. Aunque fue evidente que resultó difícil contener la emoción de un grito, realmente lo que se escuchó en Fuji fue el apoyo de los espectadores a través de sus palmas. Se calcula que asistieron unas 10 mil personas que aplicaron para conseguir una entrada, justamente la mitad de lo que este autódromo japonés es capaz de albergar.

Solo pudieron ubicarse en la gradería principal, justamente en la línea de meta. El momento de la gloria de Carapaz lo disfrutaron en vivo y en directo los japoneses que lograron acceder a una boleta. La alegría de los juegos estuvo en las graderías del Autódromo Internacional de Fuji, justamente en la falda del sagrado monte que lleva este mismo nombre. Aunque unas densas nubes no dejaron asomar ni un segundo la silueta de esta montaña icónica para los japoneses, como así lo habría querido la organización y hasta los mismos espectadores, al menos 10 mil de ellos sí lograron contagiarse del espíritu olímpico de Tokio 2020.

María José Medellín Cano

Por María José Medellín Cano

Estudió comunicación social en la Javeriana. Hizo sus prácticas en El Espectador y luego se desempeñó durante dos años como reportera judicial, desarrollando temas relacionados con las altas cortes y escándalos de corrupción como el de Odebrecht. Actualmente, es la editora de la Sección Judicial. Majomedellinc mmedellin@elespectador.com

 

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