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A Egan Bernal lo agota mirar al pasado. Ya no piensa en esa mañana en la que perdió un diente, se perforó los pulmones y se rompió 20 huesos, 11 costillas, el fémur y la rótula, con fracturas en las vértebras T5-T6 y en la segunda vértebra cervical (C2). “Me acuerdo cuando la gente me lo menciona”, responde, y es fácil percibir el fastidio ante la repetida pregunta de cómo siguió el rumbo después del accidente que casi le cuesta la vida, ese día en el que se estrelló con un bus estacionado a la orilla de la carretera cuando iba a más de 60 kilómetros por hora. “No lo tengo presente todos los días. Uno tiene que pasar la página y pensar en el hoy. Claro que marcó mi vida, pero no me define. No todo gira alrededor de la caída, como tampoco todo gira alrededor del Giro o del Tour. Cuando alguien lo menciona, uno recuerda, pero trato de vivir el presente”.
Pasaron tres años y mucha agua corrió por debajo del puente. Semanas después de que le dijeran que tenía un 95 % de probabilidades de volver a caminar, el zipaquireño ya estaba montado en su cicla, y a los meses ya estaba compitiendo. 2024 fue un año jodido, con dolores en el cuerpo que demoraron en irse. Sin embargo, le alcanzó para volver a subirse a un podio, en la Vuelta a Cataluña. Y ahí el nivel empezó a elevarse; se vio este año. Sobre todo en el Giro de Italia, en el que quedó séptimo en la clasificación general, pero también la Vuelta a España, cuando volvió a ganar una etapa. “Ahora cada logro lo celebro muchísimo. Es algo difícil esto de competir en el ciclismo, ¿no? Ganar una etapa en una gran vuelta es algo muy bonito y me da bastante confianza para lo que viene”.

Más que por él, la victoria fue para los que lo rodean. Lo tiene más claro ahora que nunca: “Imagínese… para mis papás, mi novia, mi hermano. Después de verme luchando por sobrevivir y con todas las secuelas que eso dejó, llegar a este punto fue algo muy significativo”.
No le encuentro el sentido a pensar hasta dónde habría llegado mi carrera sin el accidente.
Egan Bernal
Superada entonces esa etapa, y de nuevo en la élite, cuando todos creían que jamás iba a volver, Egan Bernal hace su balance, mientras prepara la siguiente temporada y, actualmente, la segunda edición de su Gran Fondo, competencia que llevará a su tierra, Zipaquirá, y en la que aspira a reunir a miles de ciclistas de todo el país.
El origen de Egan
“De un evento de esos uno aprende muchísimo, y obviamente siempre hay cosas que mejorar. Del primero, aprendimos que finalmente uno hace esto por pasión. Realmente lo hacemos porque queremos que los ciclistas tengan una buena experiencia. Y eso es lo que estamos intentando hacer este año”, explica el único colombiano en la historia que ha ganado el Tour de Francia.
El primer Gran Fondo que Bernal hizo fue el año pasado, y fue una cita especial, porque se reunieron por primera vez en Colombia tres de los más grandes de nuestro ciclismo reciente: Nairo Quintana, Rigoberto Urán y Egan. Fue una mañana, en plena Plaza de Bolívar, a la que también llegaron otras figuras como Fabio Parra, “Lucho” Herrera y Mariana Pajón. “Fue la primera vez que podíamos tener acá a Rigo, a Nairo y también a mí en un evento de esos. Creo que la gente lo quería mucho. Fue una oportunidad para reunirnos, porque durante todo el año cada uno está en lo suyo. Sí, hablamos, pero muy poco. Ahí tuvimos la oportunidad de vernos para compartir ideas, experiencias e historias”.
El ciclista del Ineos dice que está en un momento de su vida en el que valora cada uno de esos detalles. Ve los significados detrás de cada cosa: “Fui muy afortunado de haber quedado con vida, de seguir siendo funcional después de todo lo que pasó. Hoy veo la vida con agradecimiento, porque todo pudo haber salido muy mal”.
Las opiniones de un campeón del Tour
Egan Bernal resalta su carácter. No teme demostrarlo, es una de sus armas. Sabe que para haber sido campeón de dos grandes vueltas necesitaba esa terquedad, la misma que después lo llevó, sin miedo, a regresar a su bicicleta. No es fácil volver al lugar en el que viste a la muerte directamente a los ojos.
Por ese mismo temperamento, explica, no se arrepiente de haberse metido al barro, en los últimos tiempos, a opinar de política: “Tengo mi personalidad, mi carácter. Soy así, y gracias a eso tengo amigos y gente que me quiere, otros que no. Y no, no me da miedo. La política es un tema complicado, pero no me arrepiento”.
No es común que en Colombia los deportistas se involucren en esos temas. Y menos que expresen activamente sus opiniones. “No me arrepiento y no veo por qué tendría que hacerlo. Fue una opinión. Entiendo por qué la gente me dio tan duro: el país estaba 50-50, y era un momento muy polarizado. Era consciente de que eso iba a pasar. Lo volvería a hacer”.
No me da miedo. La política es un tema complicado, pero no me arrepiento
Egan Bernal
Y aunque ahora muchos le bajen el rango por haberse posicionado en el espectro político, los resultados de Bernal son imposibles de objetar. En ese terreno, las críticas son necedades. Su sueño es volver a ganar una gran vuelta, es el objetivo que se ha trazado en su regreso al ciclismo. Es joven y ha demostrado que tiene lo necesario para volver a competir en carreras de tres semanas: “Si no tuviera ganas de ganar o no lo viera posible, no estaría montando en bicicleta. Sigo soñando con ganar una grande. Si tuviera que elegir, sería la Vuelta a España. Pero hay que entrenar mucho y cerrar una brecha que hoy es muy grande. En eso estamos”.

No está tan fácil el asunto. La era, en el ciclismo de hoy, la marcan los superatletas. Deportistas extraordinarios como Tadej Pogacar. “No diría que competir con él sea frustrante. No me da rabia, me da motivación. Creo que nos empuja a todos a mejorar, lo cual está bien”.
“Pogi”, define el de Zipaquirá, no es común: “Es talento. Ya está, no le meta más. Talento con entrenamiento, sacrificio y disciplina. No obstante, al final, estamos hablando, quizá, del mejor ciclista en la historia. Y bueno, nos tocó competir en su época. ¿Qué puedo hacer? Cada vez que lo enfrento me motiva. Yo parto con la mentalidad de hacer lo mejor posible y ver qué puedo hacer para ganarle”.
Ustedes se complican mucho. Pogacar es mejor porque es más fuerte que los otros. Ya. Simplemente eso. Obviamente, se entrena bien, se alimenta bien y cuida los detalles, pero todos hacemos eso. Eso no explica nada. Es simplemente más fuerte físicamente que el resto.
Egan Bernal
Ahí está el reto para Egan Bernal en los próximos años: ser más fuerte que el invencible que está marcando una época en el deporte mundial. Aprovechar la que le quedé, ser inteligente y no desfallecer. Alguna oportunidad le quedará para conseguir la triple corona. Es el único colombiano que ha ganado el Tour. Y quiere ser el primer colombiano que conquiste todas las importantes del ciclismo. Este año ya demostró que todavía es capaz de reconstruir el espíritu que lo llevó a ser el mejor del mundo.
Deportista del Año 2025
Egan Bernal es uno de los nominados en la ceremonia del Deportista del Año de El Espectador y Movistar, que se realizará el lunes 1º de diciembre en el edificio de la UCompensar, en Bogotá. Esta casa editorial premiará a los mejores atletas de la temporada, como lo ha hecho desde 1960, en la ceremonia más prestigiosa y tradicional del deporte colombiano.
Se homenajeará a los deportistas más destacados en las categorías mayores, juvenil y paralímpica, así como a los mejores entrenadores y dirigentes. Por primera vez se entregará la categoría “Gamer”, y también se concederá el premio al Juego Limpio Guillermo Cano, de especial significado para El Espectador.
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