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Los nombres no necesariamente tienen que marcar el destino de los seres humanos en la tierra. Los nombres terminan siendo el interés de los padres por darle vida a una experiencia, a un símbolo, a una virtud o a quien pudo ser un referente para ellos.
Fabio Jakopsen, el ciclista holandés que cumplirá 24 años el próximo 31 de agosto, lleva su nombre por un pedalista como él que fue admirado por su padre unas décadas atrás. Fabio Casartelli fue campeón olímpico de ciclismo. Desde su bicicleta también aportó al arte que Italia lleva en su idiosincrasia. Sin un pincel en la mano, el deportista pintó importantes episodios en las rutas europeas. Un accidente en el descenso del Col de Portet d’Aspet, en los Pirineos que se visten de gala para el Tour de Francia, provocó unas lesiones en su cráneo que, minutos después, le produjeron la muerte. Un relato sin una conclusión correspondida a la altura de lo que venía haciendo Casartelli se quedó en la curva donde el italiano falleció.
Un año después de la tragedia nació Fabio Jakobsen. El nombre de un ciclista y su origen en el país que tiene más bicicletas que habitantes pudieron ser elementos que se mezclaron para el artilugio que lo llevó a ser pedalista profesional. Como Jakobsen, cualquier holandés tendría la capacidad para terminar vestido con mallas amarillas, rosas o rojas. Un país que le dio prioridad a la bicicleta y que supo adaptar sus ciudades para crear espacios transitables puede verse como el semillero de nuevas leyendas en caballitos de acero.
GRC Jan van Arckel fue el primer equipo que tuvo Fabio Jakobsen. Desde la categoría amateur, el ciclista de Heukelum empezó a comprender lo esencial de cultivar la fuerza mental y la potencia física para que las piernas no se rindan en las cumbres y en los segundos finales. “Recuerdo que el primer campo de entrenamiento fue muy duro. Llamé a mis padres y les dije lo que rápido que corría esta gente. Apenas me puedo mantener de pie y me duermo por las tardes. Cuando gané en Nokere me di cuenta de que todo este sufrimiento es por algo. Allí estaba toda mi familia y me quedé asombrado, porque no tenía ni idea de que podía ganar, pero incluso mi familia o mi novia tampoco esperaban que ganara”, afirmó el holandés en una entrevista publicada por el portal La guía del ciclismo.
Con 19 años, Jakobsen dio el paso al ciclismo profesional. SEG fue su primer equipo. Desde ese entonces soñó menos y trabajó más. Ya su anhelo de hacer parte del circuito profesional se estaba realizando, así que de ahí en adelante se trató de darle cuerda a una realidad que ya tenía entre manos. “Hace tres o cuatro años pensaba – con trabajo duro – correr para un equipo ProContinental, y ahora estoy aquí. Aún estoy un poco alucinado”, dijo tres años después cuando fue fichado por el Quick Step, equipo al que pertenece en la actualidad.
Fabio Jakobsen demostró rápidamente su lugar en el mundo. Entre tantas aptitudes y actitudes, todo deportista lleva consigo el espíritu de la competencia, el deseo de ganar y ser el mejor. Con la convicción necesaria para ello, el “Huracán de Heukelum”, como quiere que lo llamen, ganó el KOGA Slag om Norg, el Campeonato Nacional de carretera sub23 en su primer año como profesional. Este título fue el vaticinio de una nueva promesa del ciclismo neerlandés, de una generación que viene amparada por Bauke Mollema o Tom Dumoulin y que tiene también otro referente contemporáneo como Mathieu Van der Poel.
Una etapa del Tour de Normandia, una del Tour de Alsacia, otra del Tour del Porvenir, dos del Tour de Olympia y las victorias del Gran Premio de Fráncfort sub-23 y de la Vuelta a Holanda Septentrional le abrieron las puertas en el Quick Step, escuadra donde compartió con otro velocista como él: Fernando Gaviria.
El pedalista neerlandés reconoce que tiene un gran camino por delante. Que debe trabajar para mejorar sus registros como escalador, pues no solo quiere ser el mejor velocista, sino también destacarse en la exigencia que tienen las altas montañas.
Su mayor alegría se dio el año pasado cuando ganó su primera etapa en una carrera grande. Fue en la Vuelta a España que Jakobsen logró la cúspide del ciclismo mundial: “Cuando comprobé que los auxiliares celebraban el éxito, supe que había ganado. Cerré los ojos al tirarme sobre la línea de meta, así que desconocía si Bennett o yo entramos por delante del otro”, dijo minutos después de vencer al irlandés.
Con el Quick Step ha ganado 13 etapas y un campeonato de ruta en su país, rompiendo así con la regla o refrán de que “nadie es profeta en su tierra”. Una victoria en el Tour de Eslovaquia en 2018, dos en la Vuelta al Algarve, una en 2019 y otra en este 2020 y las dos de la Vuelta a España se destacan en su corta carrera profesional.