Hoy lloramos y mañana celebraremos con Egan Bernal

Un recuerdo de los dos Locos Hermosos que nos metieron en ese sueño que llamaron “La Conquista de Europa”.

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Cuando han pasado varias horas de la imposición de la camiseta amarilla a Egan Bernal todavía sentimos que los ojos se nos encharcan porque hoy supimos que quienes comenzamos a soñar en este domingo glorioso que llega vemos que esa ilusión que se nos metió en el alma el 24 de julio de 1983 se ha hecho realidad. Hoy supimos y sentimos que la felicidad absoluta no se celebra con risas y gritos sino con la plenitud silenciosa del llanto.

Era un domingo de sol radiante en unos Campos Elíseos repletos de banderas en el que miles de colombianos celebraban el que cinco compatriotas -Patrocinio, Condorito Corredor, Rafael Acevedo, Alfonso López y Samuel Cabrera- terminaran su primer Tour de Francia, siempre en cola del pelotón –“Como perros perdidos”, como titulamos una de nuestras crónicas- y hasta con Patrocinio Jiménez aún más atrás por un pinchazo en el circuito final.

Participar en un Tour fue una locura absoluta y más deschavetado fue hacerlo en esa ocasión. Unos años después Robert Millar, que ya era directivo de la Federación Francesa, recordó: “este maravilloso relato de Leblaireau me deja un sabor amargo, el de comprobar cuánto hemos perdido en estos 25 años y el de sospechar que, lamentablemente, aquel ciclismo no volverá. No hay más que leer el relato de la primera semana para darse cuenta de cómo era aquel ciclismo. En el libro Locos por el Tour, Angel Arroyo recuerda aquel Tour y, en particular, la etapa del pavé de Roubaix. Aquello era la guerra” …

Para que se diera esa llegada de los “escarabajos” al Tour fue fundamental el que tres años antes Alfonso Flórez Ortiz doblegara en el Tour de L Avenir a los soviéticos que se paseaban victoriosos por todas las competencias aficionadas de Europa porque el entonces patrón de la carrera, Félix Levitán, quiso darle un vuelco al ciclismo invitando a nueve equipos aficionados entre los que estaban los de Francia, España, Italia, Bélgica, Holanday la Unión Soviética. El único que aceptó la propuesta fue Colombia.

Y aquí entran los dos grandes locos que hicieron posible el que Colombia hubiera llegado al Tour: Miguel Angel Bermúdez y Saulo Barrera. Miguel Angel, entonces presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, un enamorado de este deporte y un visionario de lo que podría representar para el país, creó la Corporación Tour de Francia, y le presentó a siete de las grandes empresas locales un proyecto para financiar la participación, en el que cada una debía aportar cinco millones de pesos. Seis de ellas, entre las que estaban Bavaria, Postobón, Avianca y la Federación de Cafeteros, lo consideraron una locura, un imposible y la rechazaron en forma tajante. De Miguel Angel se han dicho muchas cosas, buenas y malas, pero nosotros sabemos que al ciclismo se lo dio todo, tanto que hasta llevó a la ruina el patrimonio familiar que había construido su padre, uno de los importadores más reconocidos entonces de vinos y licores.

Y en ese momento apareció el segundo loco, Saulo Barrera (q.e, p.d.), en ese entonces presidente de Pilas Varta, quien aceptó ir sólo en el proyecto. La empresa, que tenía el 2% de la participación en el mercado de las pilas y que en ese momento pasaba por una crisis por el cierre del mercado en Venezuela, que vivía una dura crisis económica, comprometió todos los recursos de la firma para financiar el equipo. Lo que se había proyectado en 35 millones costó al final casi 130 millones de pesos, ya que la empresa mantuvo el patrocinio un año más y lo compartió luego con Café de Colombia por varios años. Esa inversión se pagó muy pronto y dejó ganancias increíbles pues la venta de sus pilas llegó hasta el 18 % del mercado. Su momento cumbre lo vivió un año después con la victoria de Lucho Herrera en Alpe D Huez.

Miguel Angel y Saulo no pueden ser olvidados, así como muchas otras personas que en forma silenciosa metieron en el fuego las manos para que Colombia llegara al Tour de Francia. Ayer no se habló ni se mostró nada de ellos. Pero si ellos no hubieran soñado esta locura quizás esta epopeya que culmina este domingo se habría demorado muchos años más.

PD: Este sábado contaremos otra locura, la que vivieron los ciclistas que participaron en ese primer Tour de Francia y lo que le aportaron nuestros ciclistas a la gran carrera.

 

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