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A 11:39 minutos llegó el pelotón principal, sin muchos afanes, cuidándose para afrontar un fin de semana lleno de finales en alto: el viernes con llegada a La Camperona (primera categoría), el sábado a Nava (primera categoría) y el domingo a Lagos de Covadonga (categoría especial). Dentro del grupo entraron los tres colombianos llamados a ser protagonistas, Nairo Quintana, Miguel Ángel López y Rigoberto Urán. Los tres descendieron una posición en la general después de que el español Jesús Herrada finalizara en la posición 16, a 2:32 minutos del ganador, el francés Alexandre Geniez.
Con el tiempo que le sacó al pelotón principal, Herrada ascendió 21 posiciones en la clasificación general y se posicionó primero. Quedó a 3:22 minutos del británico Simon Yates y a 3:36 minutos de Nairo Quintana. Sin embargo, todos confían de que las fuerzas no le darán al español hasta el final. El esfuerzo realizado en la fuga y posteriormente en la persecución le podrá costar este mismo fin de semana en el que la carretera se eleva y que empezará a definir una clasificación general que aún está abierta para muchos.
Un premio para Geniez, que no el primero, pues en 2013 se estrenó en la Vuelta con triunfo en Peyragudes y amplió la gloria en el Mirador de Ézaro en 2016. Ahora en tierras gallegas las «meigas» le fueron favorables con un triunfo mágico en un lugar tan particular como Estaca de Bares. Otro premio, y muy especial, para Jesús Herrada, un manchego nacido en Mota del Cuervo de 28 años que fichó por el Cofidis buscando aires de libertad tras seis temporadas en el Movistar. En su primera temporada vive el sueño de vestirse de rojo en la ronda española.
Herrada entró en la fuga de 18 ciclistas que marcó la jornada. Al final no pudo disputar la victoria porque iba «muerto», pero como la ventaja respecto al pelotón era enorme, más de 11 minutos, y estaba a 5.45 de Yates, pues aprovechó la oferta para subir al podio a ponerse la roja. Finalmente el menor de los hermanos Herrada cruzó la línea a 2.54 de Geniez. Se puso a esperar y sonrió cuando vio llegar el grupo de hombres ilustres a 11.39, tan tranquilos ellos, y muchos contentos por soltar una prenda que a veces parece que quema.
En víspera del tríptico de montaña asturleonés, Herrada defenderá el liderato con 3.22 de ventaja sobre Yates y 3.23 respecto a Alejandro Valverde. «Una victoria de etapa en una prueba grande hubiera sido muy importante, pero no pude disputarla porque iba al limite. Ahora toca disfrutar sufriendo, e intentaré mantener el jersey rojo, pero a ver qué pasa mañana», señaló.
Ilusión en Herrada, primer español al frente de la general desde la edición de 2016, cuando la encabezó Rubén Fernández en el Mirador de Ézaro. Desde entonces han pasado 44 etapas. Una victoria que amplía la sonrisa del equipo decano del pelotón, y que vive una Vuelta dulce. Luis Angel Maté es el líder de la montaña y el francés Bouhanni se llevó la etapa de San Javier. Ahora el doble campeón de España (2013 y 2017) se pone líder en el año de su liberación con los galones de la escuadra francesa.
La costa coruñesa fue la gran protagonista en un día con dos puertos puntuables de 3ª categoría: el Alto de Cadeira y el Alto de San Pedro, dentro de un recorrido con tramos rompepiernas. Fueron 18 los que se ofrecieron para entrar en la fuga buena. Entre ellos Nibali, con ganas de asomar los dientes del «Tiburón», De Gendt, Campenaerts… hombres de garantías para llegar iluminados hasta el faro del tope norte de España.
En el kilómetro 100 el retraso del pelotón remolcado por el Mitchelton era de 10.30 minutos. Jesús Herrada ya era, de sobra, líder virtual, pero los intereses por la etapa se fueron encendiendo a medida que se acercaba la meta. Nibali trató de sorprender a 35 kilómetros de meta, pero en el contragolpe el italiano ganador de las tres grandes por etapas no pudo meterse en el despegue de 8 corredores que ya se iban a jugar la etapa. Campenaerts, Brambilla, Formolo, Padun, Geniez, Teuns Devenyns y Van Baarle fueron los elegidos.
Les esperaba un paraje especial ubicado en el municipio de Mañón, donde conviven disputando la belleza sierra, río y mar, donde las aguas del Sor se juntan con las del el Océano Atlántico y el Mar Cantábrico. Allí aguardaba la gloria para un francés de Rodez, de 30 años, y para Herrada, un conquense, como Luis Ocaña, que también fue líder de la Vuelta, y ganador. Este viernes se disputará la decimotercera etapa, entre Candás y La Camperona, de 174,8 kilómetros.