Publicidad

La dinastía Parra

William y Heiner son dos hermanos que se abren camino en el ciclismo. El primero, está con el Formesan Bogotá Humana en la carrera más importante del país; el segundo, compite en el Caja Rural y estará en la Vuelta a Colorado.

William, el mayor de los hermanos Parra, quiere ganar la Vuelta a Colombia.
William, el mayor de los hermanos Parra, quiere ganar la Vuelta a Colombia.

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

/

A 19 kilómetros de Tunja está Sora, un pequeño pueblo de Boyacá donde la agricultura es el principal medio de trabajo. Entre el paisaje típico de la región, donde las montañas son las grandes protagonistas, se encuentra este municipio rodeado por arados de tierra, cosechas de papa y de cebolla cabezona, entre otros. En una finca llena de vacas, ovejas, cerdos, pavos y gallinas y donde sobresalía una pequeña casa, Rodrigo Parra y Noemí Bustamante criaron a cuatro hijos: Luz Nebi, Dora Patricia, William y Heiner.

Las dos niñas siempre siguieron los pasos de la mamá, eran juiciosas y obedecían los estrictos horarios del campo que les impuso Rodrigo. Y aunque los dos niños también fueron disciplinados, con gusto por el trabajo, por el estudio y con la mirada puesta en salir adelante, fue el mayor de los dos, William, el más inquieto y al que castigaban siempre. “Por cualquier travesura que hacía me regañaban. Mis padres me pegaban unas pelas muy grandes, hasta me bañaron con agua fría para que cogiera escarmiento”, recuerda.

A pesar de las travesuras que se paseaban por su cabeza, William siempre fue muy juicioso, tanto en el trabajo como en el estudio. Para ir a su escuela tenía que pedalear 14 kilómetros y todas las mañanas lo hacía puesto que no tenía un medio de transporte que lo acercara. Caminando se demoraba entre 45 minutos y una hora, así que el recorrido, que se hacía entre repechos y curvas, fue la primera carretera que recorrió.

Con el tiempo le fue cogiendo el gusto a la bicicleta y aunque no sabía nada de ciclismo, se defendía en lo esencial: subirse, pedalear y avanzar. Tan grande fue el gusto que compró su primera bicicleta antes de los 15 años con un dinero que ahorró. Reunió $100.000 con el sudor de su frente y luego de extensas horas de trabajo. Necesitó de seis meses para comprar esa cicla roja que tanto quería y que le permitiría cumplir el deseo de tener su propio medio de transporte para movilizarse en las carreteras que rodeaban a Sora.

El principal objetivo de William siempre fue el estudio. Nada más lo apasionaba hasta que su profesor de física y química, Quintiriano Rivera, lo vio pedaleando y comenzó a interesarse en esas capacidades que demostraba sobre la bicicleta. Rivera y Mauricio Neiza fueron los primeros entrenadores de William y quienes lo motivaron para que compitiera en carreras juveniles. “La primera fue en Ventaquemada. Allá nos dieron unos uniformes para que nos distinguiéramos, pero nos tocó competir con tenis, no teníamos zapatillas, así que la mayoría corrimos con calapiés. Terminé segundo y eso fue una inspiración para mí”.

A partir de ese momento se le abrieron las puertas en este difícil deporte. La Vuelta al Porvenir de 2002, la cual corrió con el equipo Chocolate Sol junto a Serafín Bernal, fue su siguiente reto y la competencia que lo impulsó para comenzar a correr profesionalmente. Finalizó en la segunda posición, a nueve segundos de Óscar Sánchez.

Detrás de él venía Heiner, quien era siete años menor, pero no cometió las mismas locuras que su hermano. Eso sí, sacó el gusto por el ciclismo y fue recomendado por el propio William para que integrara el EPM Une.

Aunque Heiner y William estuvieron en equipos diferentes en Colombia por mucho tiempo, tan solo se encontraron en dos competencias, “en una de esas carreras me escapé y Raúl Meza, técnico del EPM Une, lo mandó a perseguirme, después de la etapa me pidió disculpas, pero le dije que eran gajes del oficio y que aunque así fuéramos hermanos cada uno defendía diferentes colores y quien paga es el que ordena”, afirma el mayor de los hermanos Parra.

Heiner figuró con Meza y con el 472, razón por la cual logró dar ese gran paso a Europa con el equipo español Caja Rural. Y aunque no ha podido explotar la calidad que tiene en sus piernas, día a día va aprendiendo los secretos de este deporte.

Por su parte, William espera demostrar la calidad de corredor que es en esta Vuelta a Colombia y aunque no tuvo un buen comienzo en la contrarreloj por equipos, ha logrado mantenerse al lado de los grandes favoritos. “Mi sueño es ganar la Vuelta a Colombia, esto no es como comienza sino como termina y como dicen: a los corredores las carreteras nos van poniendo en nuestro lugar, así que espero hacer las cosas bien para lograr pelear por este objetivo que tengo”, dice.

Temas recomendados:

 

Comentarios
Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación

Inscríbete a nuestros newsletters

Lo bueno que es estar informado y de una manera diferente desde tu correo electrónico.

Selecciona los newsletters que quieres recibir
Al inscribirte, aceptas nuestros T y C y nuestra Política de privacidad.
Infórmate rápido