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La joya que se pule en Italia

Es el único ciclista nacional del equipo italiano D’Amico Bottecchia, una de las dos escuadras extranjeras que participan en la edición 65 de la Vuelta a Colombia.

Eduardo Estrada, pedalista del equipo D’Amico Bottecchia. / Jesús de la Hoz
Eduardo Estrada, pedalista del equipo D’Amico Bottecchia. / Jesús de la Hoz

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El ciclismo siempre ha sido la pasión de Eduardo Estrada. Era el deporte que le quitaba el sueño desde pequeño. Sus primeras pruebas en carretera se dieron en Sabana de Torres, Santander, con una bicicleta de carreras amarilla, a la que, aunque le quedaba un poco grande, siempre le sacó provecho: estiraba el pie lo que más podía para dar el pedalazo y avanzar, y esto más que ser un obstáculo lo aprovechó para competir junto a sus amigos de cuadra cuando apenas tenía 10 años.

En esas carreras, Estrada siempre se destacó, pocas veces perdía y eso llamó la atención de su abuelo paterno, John Faustino Estrada, quien buscó por todos los medios una escuela para que siguiera sus sueños. “Mi abuelo (q.e.p.d.) fue el que me integró a la escuela de ciclismo, él fue el que vio que me la pasaba entre carreras y carreras y como tenía un amigo que había metido al hijo en una escuela, logró engancharme allí”, recuerda Eduardo.

El club Interculsa fue el nombre de la escuela y Pedro González fue su primer entrenador, ese que le enseñó todos los fundamentos necesarios para competir. Eduardo entrenaba día a día con dedicación y en su primera competencia en Santander ese empeño diario dio sus frutos. “Fue una carrera que se llevó a cabo en Bucaramanga. Recuerdo que terminé en la cuarta posición, como a dos segundos del tercero”, dijo a El Espectador.

Aunque no recuerda el nombre del ganador, ni del corredor que quedó por delante de él, Estrada rememora con una sonrisa la sensación que le generó terminar en esa posición dicha competencia: “Fue algo inimaginable, era mi primera carrera y lograr ese resultado hizo que me emocionara mucho”.

Cuatro años pasaron desde esa competencia cuando su primo, Diego Estrada, lo convenció de irse para Medellín. Él era amigo de Luis Alfonso Cely, quien se convirtió en ese punto de apoyo para seguir por el sendero correcto y lograr su sueño de competir profesionalmente. Cely no solo le consiguió equipo, sino que además le dio hospedaje. Durante tres años vivió donde la tía del profesor, en Sabaneta. En ese tiempo estuvo en las filas del GW Shimano, del Orgullo Antioqueño y además brilló en el Campeonato Panamericano Juvenil en Aguascalientes, México, en el que ganó cinco medallas de oro y una de plata.

Pero el tiempo de estancia en Medellín no se alargó, debido a que su camino ya estaba marcado. El AG2R sub-23 se lo llevó a Francia para que tuviera su primer roce internacional, “esa experiencia fue muy buena, porque fue mi primer año en Europa, estaba en un equipo grande donde me guiaban y me decían qué tenía que hacer, cómo me tenía que entrenar, ubicarme y estar situado en una carrera, creo que fue una gran experiencia”. Gracias a esto, el equipo italiano D’Amico Bottecchia se interesó en él y se lo llevó para sus filas.

El paso a Italia no fue tan duro como lo imaginó, el lenguaje lo aprendió rápido. “Me puedo comunicar bien con ellos, se me complicó al principio, pero hasta el momento todo va muy bien”, dice Estrada, quien de forma jocosa recuerda que “al principio lo único que sabía decir era ciao, con eso saludaba y me despedía”.

Lamentablemente un momento trágico envolvió su vida con tan solo 12 años: el fallecimiento de su madre, Yazmin Celis, lo enlutó. Pero después de sobreponerse, marcó ese nombre en su brazo izquierdo y ahora lo lleva en cada pedalazo que da. Precisamente con un beso y una mirada al cielo celebró el décimo puesto en la clasificación de los jóvenes del Tour de Croacia, carrera en la cual debutó como profesional.

Ahora con la mirada puesta en ganar la camiseta de los jóvenes en la Vuelta a Colombia, Eduardo Estrada regresó al país como único integrante nacional del D’Amico Bottecchia y con el anhelo de mostrar lo que ha aprendido en el último año. Con Rigoberto Urán como referente, el santandereano destaca sus capacidades: “siento que soy fuerte en la crono y me estoy entrenando fuertemente, porque quiero defenderme en la subida y sacar diferencias en las contrarreloj”.

Después de esta competencia, Estrada tiene las metas claras. “Mi sueño es poder correr una carrera grande en Europa. Aunque ya estoy instalado en ese continente, me falta dar el segundo paso, que es correr un Giro de Italia, un Tour de Francia o una Vuelta a Esspaña”, finalizó.

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