
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Un fin de semana lleno de montaña en el Tour de Francia, en el que los favoritos a ganar la general cuidan cada pedalazo que dan. Un esfuerzo mal hecho puede dejarlos por fuera de cualquier posibilidad. Por eso este sábado en la octava etapa de 187,5 kilómetros que terminó en la Station des rousses, que contó con tres puertos de montaña, Lilian Calmejane -que hizo parte de la fuga del día- se quedó con la victoria. A pesar de los calambres y el sufrimiento de los últimos kilómetros el ciclista francés de 24 años se quedó con su segundo triunfo en una grande. (Vea el especial del Tour de Francia)
Los favoritos no se sacaron ventaja. Los 15 primeros de la clasificación general mantuvieron el puesto con el que iniciaron la etapa. Fue una fracción para la fuga. Ese parecía ser el consenso. Así lo hizo saber Esteban Chaves el viernes en diálogo con Antena 2, «el sábado será un día en el que la fuga corone. Los favoritos guardarán fuerzas para el domingo en donde habrá una lucha que dará un revolcón en la general». Ninguno atacó, el único que intentó coger mal parado a algún despistado fue Dan Martin, pero todos estaban atentos.
Hubo consenso, pero todos siempre con los ojos abiertos. Con los sentidos en alerta. Y cuando Martin buscó sorprender fue rápidamente cazado y capturado. Todos llegaron a 50 segundos del ganador. El mejor colombiano fue Carlos Betancur, quien finalizó en la undécima posición, mientras que Nairo Quintana, pensando más en el domingo, terminó 20. «Lo importante era no perder tiempo, estar bien, reencontrarme con las buenas sensaciones y así se ha hecho», dijo el ciclista de Boyacá al término de la etapa.
Gesink se quedó con la miel en los labios. Cruzó a 36 segundos del francés de Albi, con el pelotón principal pisándole los talones, con todos los favoritos en el mismo tiempo. El Sky mandó en todo momento y marcó el ritmo del ascenso. Los hombres de Froome pusieron a su líder a buen recaudo y con las mismas diferencias, es decir, 12 segundos sobre su compañero Geraint Thomas y 14 respecto a Fabio Aru.
Tablas en la parte alta, pero la factura de una etapa loca de ritmo endiablado más de uno la puede pagar el domingo en la etapa reina del Jura, donde esperan tres puertos de categoría especial y un descenso suicida desde la cima del Mont du Chat hasta Chambery. «Ha sido un día muy exigente, de mucho desgaste, hemos ido muy rápido y mañana lo vamos a pagar», vaticinó Alberto Contador en meta.
Una etapa sin esprinters, apta para una fuga consentida y sin peligro, para cazaetapas y aventureros. Se cumplió el guión a rajatabla, aunque la escapada buena tardó en formarse. Pasada medio recorrido se marcharon Bakelants (AG2R), Roche y Greg Van Avermaet (BMC), Pauwels (Dimension Data), Barguil (Sunweb), Gesink (Lotto-Jumbo), Clarke (Cannondale) y Calmejane (Direct Energie).
El Sky dio el visto bueno al proyecto y estabilizó la fuga en torno a los 2 minutos, en espera del último puerto, una dificultad de 11 kilómetros al 6,4 por ciento donde Calmejane tomó la decisión de su vida. El ciclista galo arrancó de lejos y coronó en solitario con un puñado de segundos sobre Gesink y 1.25 de adelanto sobre el pelotón. Desde la terraza del puerto inició una contrarreloj en solitario hasta meta, cargado de ilusión. Los calambres le hicieron una broma muy pesada. Perdió el ritmo, pero se recuperó solo pensando que se iba a estrenar en el Tour, además a lo grande.
Y así fue, se presentó en la recta eufórico, ajeno a dolores musculares, en una nube de felicidad. Algo parecido a lo que sintió hace un año en San Andrés de Teixido cuando ganó la cuarta etapa de la Vuelta, en su primer año de profesional, en su estreno en una grande. Un año espectacular el de Calmejane, con triunfos absolutos en la Estrella de Besseges, Circuito de La Sarthe y Semana Coppi e Bartali. Los franceses, ávidos de figuras, ya cuentan con el corredor que nació en la ciudad del maestro pintor Toulouse Lautrec. Las primeras pinceladas del ciclista apuntan a una gran obra.
Este domingo se disputa una de las etapas más esperadas de la 104 edición, de 181,5 kilómetros entre Nantua y Chambéry. Nada menos que siete puertos, tres de ellos fuera categoría, el inédito Col de La Biche (10,5 kms al 9 por ciento), Le Grand Colombier (8,5 kms al 9,9) y el Mont du Chat (8,7 kms al 10,3), éste último con la cima a 26 kilómetros de meta.