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Enric Mas, el ciclista español del equipo Movistar, se cansó de escuchar a los correveidiles hablar sobre la falta de ataques en el Tour, de la tensa calma que se vive entre los favoritos a ganar este 2020, y mandó un mensaje que quizá dé una luz de lo que puede estar sucediendo en la edición 107 de la carrera.
“Si fueran encima de la bicicleta y vieran la velocidad a la que se sube se les quitarían las ganas de decir que no hay ataques”. Las palabras de quien es la principal carta de la escuadra de Eusebio Unzué están respaldadas con lo que se ha visto en las jornadas de montaña: promedio de ascenso de 40 kilómetros por hora, una velocidad tan alta que cuando se ve la pancarta de llegada ya no hay fuerzas para hacer algo.
La carrera es más calculadora por eso: por el miedo de hacer un esfuerzo innecesario en el momento inadecuado. “No entiendo por qué el afán. Ni siquiera ha pasado la primera semana”, dijo Mikel Landa, el líder del Bahrain. Quizá ese exceso de análisis, en el fondo, sea el reflejo de un enorme miedo de cometer un error que traiga consecuencias, o como se dice en el mundo del ciclismo, segundos y minutos en contra.
El diario Marca arremetió contra el colombiano Egan Berna luego de la cuarta jornada en la que el campeón actual fue séptimo con el mismo tiempo del vencedor, Primoz Roglic. “Es un chuparruedas”, aseguraron para hacer alusión a que el hombre del dorsal 1 solo va pegado a los demás y no se abre, cambia relación, y sale disparado como se le vió en 2019, en la subida al I’Ilseran, donde se vistió de amarillo luego de que la etapa 19 fuera cancelada por el mal tiempo.
Bernal, siempre tranquilo, se limitó a decir que se sentía bien y que las sensaciones iban mejorando. Mikel Zabala, entrenador de Movistar, le dijo hace unos meses a este diario que cada pedalista tiene maneras diferentes de alcanzar su punto de forma. Y que mientras unos arrancan las pruebas a tope, hay otros que se demoran y que necesitan que pasen los días para ir ajustando cosas, para que las piernas respondan.
Mientras tanto, los equipos más fuertes, hablamos del Ineos Grenadiers, el Jumbo Visma, y el del líder de la carrera (Adam Yates) Mitchelton Scott, se limitan a darle vía libre a las fugas, analizar si vale la pena dejarlas llegar a meta o no, y a romper el pelotón cuando se va para arriba. ¿Y cómo se hace eso? Con gregarios aplicados que se ponen por delante para tirar y arrastrar como si no hubiera un mañana.
Los favoritos esperan por los Pirineos y los Alpes, las jornadas en las que, por las altimetrías, se haría daño con cualquier arranque inesperado. “Si se hace ahora es tirar el trabajo de los compañeros por la borda”, dijo Yates, que también sorprendió al asegurar que su objetivo es ganar etapas.
Con seis jornadas transcurridas (dos arribos en alto), la diferencia entre el primero de la general y el 15 (Julian Alaphilippe) es de apenas 15 segundos. Todos tienen opciones y puede que sea muy prematuro quedar fuera de la pelea tan pronto. Claro que el público aclama por ataques desenfrenados, por emociones y por batallas heroicas que recuerden épocas anteriores. Pero eso no parece permear a un lote que seguirá yendo a su ritmo hasta que sienta que el momento es ahora.