
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
No dio para más la situación con la Vuelta a Colombia 2026. Después de tres días de competencia, desde el terremoto que golpeó al país el pasado 10 de agosto, la carrera se hizo insostenible y la Federación Colombiana de Ciclismo tomó este jueves en la tarde la decisión de cancelarla definitivamente tras cinco etapas. Primero, se anunció que la sexta jornada no podía disputarse por la dificultad de la logística en las vías. Sin embargo, horas después llegó la determinación de no seguir adelante, pues la competencia, que desde el lunes había intentado convivir con una emergencia, con el paso del tiempo se hizo cada vez más difícil de justificar.
Mire más: ¿Quién y cómo se elige el presidente de la FIFA?
La señal definitiva llegó con la etapa de este jueves, que debía partir desde La Manuela, en Caldas, después de que se hizo imposible salir de Manizales. Era lógico, pues la capital caldense es una de las más golpeadas por la tragedia. Desde el nuevo punto de partida, el pelotón debía pasar por Irra, La Felisa, La Pintada y terminar, después de 161,1 kilómetros, en Jericó, Antioquia. No obstante, fue imposible y las condiciones para disputar las siguientes jornadas también se hicieron inviables.
La Vuelta terminó entonces con Diego Camargo como campeón, después de que el corredor del Team Medellín-EPM hubiera dado el golpe definitivo el miércoles en la exigente llegada al Alto del Sifón. Camargo ganó aquella jornada, la quinta, con 34 segundos sobre Javier Jamaica y asumió el liderato de una clasificación que no volvió a moverse.
Tras la cancelación, Rubén Galeano, presidente de la Federación Colombiana de Ciclismo, defendió ante los medios las decisiones tomadas durante estos días y aseguró que la intención nunca fue ignorar la dimensión de la tragedia. “Sabemos lo que está pasando el país y queremos ser solidarios. En ningún momento el ciclismo colombiano fue indolente, sino que ya veníamos lanzados en el evento y parar una Vuelta a Colombia es muy difícil. No es que no nos duela lo que está pasando, todo lo contrario, desde la Federación estamos viendo cómo podemos ayudar y colaborar. Ya estamos haciendo campañas internamente entre el ciclismo colombiano para deportistas que fueron insignias del pasado”, explicó el dirigente.
No se pierda: Jhon Arias se cansó de las críticas en Colombia: “Hay mucho fatalismo”
El calvario de la Vuelta a Colombia empezó el lunes, poco antes de las ocho de la mañana. La Vuelta estaba lista para afrontar su tercera etapa y los ciclistas, ya formados para tomar la partida, sintieron el terremoto. En ese instante, según explicó posteriormente la organización, todavía no existía claridad sobre la magnitud de lo ocurrido y la carrera salió. El pelotón completó su recorrido y fue al llegar a Neiva cuando corredores, equipos y organizadores empezaron a dimensionar la catástrofe que había golpeado al país. Para entonces la Vuelta ya estaba en movimiento, con toda su estructura desplazándose por carretera, y comenzó una discusión que acompañaría a la competencia durante los siguientes tres días: si debía continuar o detenerse.
A pesar de las voces críticas que empezaron a acumularse, la Federación decidió seguir adelante. Y en esa determinación hubo factores que iban más allá de la voluntad de sus dirigentes. Una carrera como la Vuelta a Colombia necesita las autorizaciones de municipios, gobernaciones, autoridades de tránsito y Policía para poder utilizar y cerrar las carreteras; sin ellas, simplemente no habría podido disputarse. Los permisos fueron dados y, por lo tanto, la organización entendió que podía continuar.
No se pierda: “Cada aporte, por pequeño que sea, puede hacer la diferencia”: Dayro Moreno
También hay que tener en cuenta la dimensión económica: alrededor de la Vuelta trabajan cientos de personas entre ciclistas, auxiliares, mecánicos, conductores, personal logístico, hoteles, restaurantes y trabajadores vinculados directa o indirectamente con una competencia que para muchos representa una oportunidad excepcional de ingresos durante el año.
Esas eran las razones detrás de la decisión, pero con el paso de las horas dejaron de ser suficientes. La continuidad de la Vuelta a Colombia se hizo difícil de sostener desde el punto de vista ético con todo el país concentrado en contar víctimas, buscar desaparecidos, atender heridos y recuperar algunas de las zonas más golpeadas.
Pero, además, la carrera también terminó siendo inviable desde la logística. La quinta etapa dejó en evidencia el problema: una caravana de las dimensiones de la Vuelta necesita cierres y controles viales, vehículos de organización, ambulancias, presencia policial y una enorme operación en carretera. En condiciones normales todo eso hace posible el espectáculo; en una emergencia de esta magnitud, esos mismos recursos y esas mismas vías pueden resultar fundamentales para permitir el desplazamiento de organismos de socorro, maquinaria, personal médico, alimentos y ayuda humanitaria. La carrera terminó compitiendo por espacios y recursos que el país necesita para algo mucho más urgente.
El terremoto también empezó a tocar directamente al pelotón. Antes de la quinta etapa, el Funre Vima Machine anunció su retiro de la competencia después de reevaluar la situación de las familias de sus integrantes, muchos de ellos provenientes de Valle del Cauca y Risaralda, dos de las zonas golpeadas por el sismo.
Le puede interesar: Importante jugador de la selección de Colombia cambió de equipo: ya es oficial su fichaje
Aun así, la Vuelta disputó la jornada hacia el Alto del Sifón, donde la montaña cambió completamente la clasificación: Camargo ganó con 5:04:09, Jamaica cedió 34 segundos y Edgar Pinzón llegó a 58. El corredor del Team Medellín-EPM pasó a comandar la general con 38 segundos sobre Jamaica y 1:04 sobre Pinzón.

Aunque se demoró, la Federación terminó tomando una decisión sensata y coronó ayer en el mirador de Jericó a Diego Camargo como campeón de la Vuelta a Colombia 2026. El reconocimiento de esa determinación, sin embargo, no debería borrar la discusión de los últimos días. La carrera probablemente debió detenerse antes, cuando quedó clara la dimensión de una tragedia que transformó las prioridades del país. Había argumentos deportivos, económicos y contractuales para intentar continuar, pero ninguno podía pesar más que una emergencia en la que Colombia está concentrada en salvar vidas y reconstruir lo perdido.
El ciclismo volverá, la Vuelta tendrá nuevas ediciones y habrá otras carreteras para recorrer. A veces, simplemente, el show no puede continuar.

🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes? Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador
Manténgase al tanto de toda la información deportiva con la SEDE. Estamos en 📷 Instagram 📹 Tik Tok y 📱Facebook