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Todos le temían al pavé, el famoso sterrato —terreno pedregoso y lleno del polvo levantado por el violento paso de las bicicletas en la tierra pelada—, que fue protagonista en la sexta etapa del Giro de Italia. Se corrió ayer en la Toscana, con inicio en Viareggio y llegada en Rapolano Terme, 180 kilómetros, con poco más de 12 km de carretera sin asfalto en el último tramo, que fueron coronados por Pelayo Sánchez, el español del Movistar que lideró una remontada brillante ante los ojos Julian Alaphilippe, que llegó segundo, y Luke Plapp, que fue tercero. La definición fue al esprint, cerrada e intensa, apenas 29 segundos por delante del pelotón que traía a los favoritos, temerosos de cualquier caída en la incierta superficie.
Hacían bien los ciclistas en no subestimar la jornada, un día que le podía complicar la carrera a cualquiera. Por ejemplo, Daniel Felipe Martínez, que se mantiene tercero en la general a 47 segundos del líder indiscutido Tadej Pogačar, tuvo un pequeño susto tras una enganchada con otros pedalistas, problema que solucionó veloz para no perderles pisada a los rivales directos. También Einer Rubio se asustó por un leve accidente que le provocó una caída. No obstante, Nairo Quintana, en una función dedicada de gregario, subió de nuevo al pelotón a su compatriota boyacense, que sigue quinto en la clasificación principal, a 56 segundos de la punta.
El poderoso Pogacar, que domina la cima, reconoció que lo importante era superar el día. “No quería gastar demasiada energía en los tramos de tierra y en las colinas. Si Luke Plapp me hubiese quitado la maglia rosa hubiera estado bien para mí”, reconoció el descomunal esloveno, lanzado, hasta el momento, en la montaña y en el llano, pero cauto ante el respetado sterrato.

El famoso “Pogi”, que algunas veces ya ha dado el palo en los días contra el cronómetro, ya alertó que hoy, ante la primera contrarreloj del Giro de Italia 2024, su actitud no será muy agresiva. El vendaval eslavo esperará la montaña: “Tuve buenas piernas en el sterrato, espero tener buenas piernas ahora. No me preocupa ganar la crono, quiero sentirme bien sobre la bici”.
Y con el compás dictado en ritmo de tregua por el líder sereno, los que persiguen de atrás esperan aprovechar el despiste (aunque acá nadie regala nada) ante la remota posibilidad de vestirse de rosa.
Hay varios favoritos, especialistas en la materia: el noruego Tobias Foss y el italiano Filippo Ganna, ambos del Ineos, o el danés Mikkel Bjerg, del UAE. Pero puede haber sorpresas: Magnus Sheffield y Thymen Arensman (Ineos); Antonio Tiberi (Bahrain-Victorious), o Luke Plapp (Team Jayco AlUla).
Ojo con Daniel Martínez, también habría que lanzar la alerta. El soachuno correrá con el maillot de campeón nacional en contrarreloj y podría dar la gran sorpresa del día para apretar la general. La etapa siete podría ser una maravillosa fracción para Colombia, que espera mantener a sus pedalistas en los primeros puestos, aunque Einer Rubio, más verraco para la montaña, hoy tendrá un duro reto, y Esteban Chaves, que va décimo, seguramente caerá algunos puestos.
¿El perfil de la fracción? 40,6 km de cronoescalada. La salida es en Foligno y la llegada, en Perugia. Aproximadamente, a seis kilómetros de la meta, en el Ponte Valleceppi, el terreno se inclina hacia un puerto de montaña de cuarta categoría. Crono exigente en la que, incluso, el fenómeno esloveno, o sea Pogacar, podría romper los pronósticos. No se le haga raro, por más de que haya llamado a la calma. La jornada es clave y empezará a decidir la carrera. Por lo menos a seleccionar a los verdaderos favoritos antes de la alta montaña, que llega de una el sábado. El día en el que se espera, de verdad, que los candidatos revelen sus verdaderas aspiraciones.
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