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José Parra quiso ser ciclista. Alcanzó a correr en equipos aficionados, pero sus deberes como padre lo obligaron a retirarse cuando todavía era joven.
Su pasión por el deporte, sin embargo, le impidió colgar del todo la bicicleta y los fines de semana salía a rodar con sus hijos. “Subíamos por las colinas de Suba y nos decía que al primero que llegara le gastaba un salpicón, así que la pelea era dura”, explica Jessica Marcela, quien casi siempre vencía a sus hermanos mayores, Ana Catalina y Yesid Camilo, y a la pequeña Natalia Paola, que hoy es bicicrosista.
Así comenzó la historia de esta bogotana que la semana pasada se coronó campeona mundial juvenil en la prueba del scratch.
“Es una niña entregada y disciplinada, además de una competidora muy fuerte e inteligente”, explica su técnico, John Jaime González, quien se ha encargado de pulir esa joya que durante muchos años preparó don José, hoy propietario de un taller de servicio automotriz en el Siete de Agosto.
“Un día, hace como ocho años, Jessica me dijo que quería ser ciclista y eso me conmovió. Yo luché para lograrlo y no pude, sabía lo duro que sería, pero le prometí todo mi apoyo. Siempre fui muy exigente con ella, peleamos mucho en los entrenamientos, pero ahora estamos viendo los resultados”, dice el padre de la campeona, a quien crió en el barrio Florida Blanca, de la localidad de Engativá.
“Comencé a correr circuitos con los muchachos. Quedaba tercera o cuarta. A veces les ganaba. Representaba al Club Monserrate y luego a la Liga de Bogotá”, recuerda Jessica, quien levantó sus primeros trofeos en 2010.
“Combino la pista y la ruta, pero lo que más me gusta es la carretera, subir forzado hasta que el corazón ya no dé más, haciendo muecas”, dice, antes de explicar: “Mi gran objetivo es llegar a ser campeona olímpica, en Río 2016 o después”.
Para eso se prepara, y también lo hace su familia. Su mamá, Nasly Rojas, es la nutricionista, y sus hermanos, su equipo de psicólogos y motivadores.
“Somos una familia deportiva ciento por ciento. En nuestra casa se respira deporte todo el día”, admite doña Nasly, quien califica a su hija como “una persona tranquila y cariñosa, acomedida, aunque a veces terca”.
Los buenos resultados llevaron a Jessica a ser parte de la selección de Colombia que participó en los Panamericanos de 2012, en México, en los que empezó a mostrar de lo que era capaz ganando dos medallas de oro.
Se impuso en la Vuelta al Futuro y este año repitió títulos panamericanos antes de consagrarse campeona en Glasgow, Escocia.
“Ahora vienen los mundiales de ruta en Italia, en septiembre, y luego los eventos del ciclo olímpico, en los que espero seguirle dando alegrías a Colombia”, cuenta la bogotana que el domingo pasado cumplió años y ahora vive con su familia en el barrio El Cortijo.
“Por ahora estoy dedicada de lleno al ciclismo. Terminé bachillerato y estoy aprendiendo inglés. Después quiero estudiar algo que esté relacionado con el deporte”, explica. A Jessica le gusta leer y estar en casa. “Casi no salgo. Por ahí de vez en cuando voy a cine con mis hermanas”.
Como ella, decenas de pedalistas criollos siguen demostrando que el ciclismo es el verdadero deporte nacional. Desde 2010 Colombia ha ganado 182 medallas en eventos internacionales: 92 de oro, 56 de plata y 34 de bronce, sin contar los éxitos y buenas actuaciones en competencias por etapas. Todo eso gracias en buena medida al apoyo de Coldeportes y la gestión de la Federación Colombiana de Ciclismo, pero muy a pesar del poco patrocinio de la empresa privada, que no ha sabido aprovechar a nuestros deportistas como vehículo publicitario.
Lordonez@elespectador.com
@Memordonez