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Rigoberto Urán sorteó sin mayores complicaciones la etapa 16 del Tour de Francia. El colombiano llegó con el tiempo del ganador y no dio ventaja en la clasificación general. Las aspiraciones del ciclista nacido en Urrao están intactas e incluso Chris Froome lo tiene referenciado para la contrarreloj individual del próximo sábado en caso de que las diferencias se mantengan.
Pero el antioqueño se mostró satisfecho por mantenerse con el grupo de líderes tras la etapa 16 que estuvo marcada por los abanicos y por el ritmo infernal que impuso el equipo Sunweb. “Era una etapa complicada, el viento estaba muy fuerte y lo pasamos bastante bien, sin problemas. El equipo me ayudó a estar bien situado en el momento más importante de la carrera”, dijo el jefe de filas del Cannondale.
El colombiano, cuarto de la general a 29 segundos del líder, aseguró que los problemas del viento en los últimos kilómetros obligaban a no perder la concentración durante toda la jornada. “Sabíamos que quien se quedara al aire podía perder un tiempo importante. Hay que estar atentos todos los días y como digo siempre hay que ir día a día”, señaló.
Precisamente la etapa de este martes fue un abrebocas para la batalla en los Alpes. Allí Chris Froome, Fabio Aru, Romain Bardet y Rigoberto Urán buscarán dejar a alguno atrás e intentar sacar tiempo importante en una clasificación general que se mantiene cerrada. Aru fue claro en sus declaraciones y sabe lo que quiere en estas dos etapas de alta montaña, “mi estilo es atacar, si tengo piernas lo intentaré”, afirmó.
El italiano conoce los dos puertos de montaña que se viene. Los conoce como la palma de su mano. Sobre todo, el Izoard. Para él es el más duro. “Lo conozco bien porque me entreno en Sestrieres y me queda muy cerca”, resaltó Aru, quien ya se vislumbra ascendiendo por sus rampas e ideando un plan para atacar. “También suelo subir el Galibier y creo que también es muy difícil, pero algo menos exigente”, finalizó.
Este miércoles será la primera batalla en los Alpes por la camiseta amarilla. Llega el turno del Galibier. Aunque es una etapa con llegada en descenso, puede convertirse en el primer paso para definir la clasificación general.