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Hace dos semanas, cuando los rumores lo ubicaban en Miami junto a Luis Bedoya, José Néstor Pékerman entraba al quirófano. Producto de las infiltraciones a las que se expuso durante su breve carrera como futbolista, cuatro años en Argentinos Juniors y tres en Independiente Medellín, el técnico que pretende el presidente de la Colfútbol se sometió a una operación de cadera. Por eso ni cerca estaba de viajar a Estados Unidos. Eso sí, una vez que se confirmó que Gerardo Martino rechazó la selección tricolor, el exentrenador del seleccionado albiceleste atendió su teléfono. Y aceptó la invitación para que su representante, Pascual Lezcano, se tomara el primer vuelo del lunes rumbo a Bogotá.
Ayer, entonces, el apoderado de Pékerman se juntó con el mandamás de la Federación Colombiana de Fútbol para comenzar con las negociaciones y llegar a buen puerto para que Pékerman se siente en el banco a partir del 29 de febrero, cuando Colombia enfrente a México en un amistoso de fecha Fifa.
No será sencillo seducir a un entrenador que en los últimos dos años rechazó 20 ofertas de trabajo y cuya última vinculación con el fútbol data del Mundial de Sudáfrica, donde fue comentarista de la cadena árabe Al Jazeera Sports. Por su carácter y porque en las próximas horas podría llegarle una importante oferta del fútbol asiático, posiblemente de Qatar, donde vivió un mes el año pasado, brindando una serie de clínicas deportivas.
Cuentan en su entorno que Pékerman “es un hombre muy especial”. Y añaden ante la consulta de El Espectador: “dinero no le falta. Lo que más le importa a José es el proyecto. Si le gusta, le va a dar para adelante. Si no, dirá muchas gracias, hasta luego”. Al margen de la urgencia que tiene por terminar de resolver el sucesor de Leonel Álvarez, Bedoya deberá convencer a José, quien fuera campeón con los seleccionados juveniles argentinos en los Mundiales de Qatar 95, Malasia 97 y Argentina 2001, el mismo que luego se transformó en mánager de la selección mayor cuando Marcelo Bielsa era el entrenador y que dirigió al equipo argentino en el Mundial de Alemania 2006, después de la renuncia de El Loco rosarino.
Si el dinero no resulta un obstáculo insalvable, hay un tema clave: Pékerman quiere saber si apuntan a un trabajo integral, como el que este entrerriano de 62 años realizó en su país con tanto éxito, o sólo pretenden un seleccionador que devuelva a Colombia a una Copa del Mundo, torneo que no disputa desde Francia 98. Y aunque parece que lo único que importa es conseguir el pasaje a Brasil 2014, como muestra de la filosofía pekermaniana, vale la pena extractar un párrafo de una entrevista publicada el mes pasado en la revista El Gráfico: “El que gana es el importante, está de moda y no se lo discute. Del que gana no se analiza nada y al que pierde nadie lo felicita. En 2006 se hizo la apoteosis de Italia como el mejor porque ganó el Mundial. Y yo quiero discutir si fue el mejor”. Queda claro, entonces, que a pesar de la necesidad inminente que tienen los colombianos de obtener resultados y jugar el próximo Mundial, a José lo atrae la posibilidad de establecer una propuesta a largo plazo, con la mirada puesta en los talentos del semillero, ese que nutrió a Colombia en los últimos suramericanos y mundiales juveniles.
Pékerman ya se imaginó enfrentando a su exselección. Ya hizo el duelo por haber dejado Argentina hace cinco años y está dispuesto a jugar y ganarle en las eliminatorias. “Tiene ganas de volver al ruedo y agarrar, pero no le va a decir sí a cualquier proyecto. Ya rechazó ofertas de Japón, Australia y Estados Unidos y algunos clubes de Europa”, confió un informante, que también destacó que a José le gusta “la técnica” del futbolista colombiano, que ahora tiene una mayor fortaleza psicológica por las horas de vuelo en el Viejo Continente. A diferencia de Martino, Pékerman no ve con malos ojos esta posibilidad y no pondría excusas como su compatriota. Será más directo, no dará vueltas. Será sí o no.
Lo que tendrá que resolver en estas horas, siempre y cuando acepte la oferta colombiana, es la formación de su cuerpo técnico. Ya no cuenta con Eduardo Urtasún, su preparador físico, porque desde junio trabaja con Jorge Burruchaga en Libertad de Paraguay. Su ayudante de campo sería Néstor Lorenzo, que en la última etapa de Pékerman en la selección se sumó a su equipo de trabajo y lo acompañó durante sus gestiones en Toluca y Tigres de Monterrey, ambos equipos de México. Hugo Tocalli, su mano derecha y quien lo sucedió en los seleccionados juveniles, no estaría muy convencido de despegar de Buenos Aires, por su estrecha relación familiar. Aunque, claro, todo sería cuestión de charlar. ¿Tendrá algún asesor colombiano? Es una de las posibilidades que se barajan en la Federación Colombiana. En este punto, Pékerman no tendría objeciones.
¿Cerrará trato con Bedoya? ¿Volverá Pékerman a Colombia después de aquel paso como volante de contención por Independiente Medellín en el final de la década del setenta? Las respuestas se conocerán en las próximas horas, ya que Lezcano tiene pasaje de vuelta para mañana. Mientras tanto, 40 millones de colombianos están pendientes detrás de esta ilusión argentina que también tiene a Edgardo Bauza, Gustavo Alfaro y Ricardo La Volpe en una larga lista de candidatos con acento de tango.