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Tras vencer el año pasado al equipo de Argentina, en calidad de visitante, España se apresta a defender desde este viernes ante República Checa el título de la Copa Davis, en una serie pactada a cinco juegos y programada en las canchas de polvo de ladrillo del emblemático edificio, el Palau Sant Jordi de Barcelona, en el que los ibéricos ganaron su primera ensaladera en 2000, luego de superar a Australia.
Y aunque el número dos del mundo, Rafael Nadal, no llega en su máximo nivel, alejado de su magia y brillantez que le dio el primer lugar de la ATP y seis títulos de Grand Slam, el capitán español Albert Costa confió en su talento innato para liderar el equipo, junto con David Ferrer y los doblistas Fernando Verdasco y Feliciano López.
“En Londres (en la Copa de Maestros) la pista no ayudó, pero hay que ser realista: no jugué a mi mejor nivel. Mi tío tendrá su opinión, al decir que yo estoy desanimado, pero es evidente que es mejor no perder tres partidos seguidos que perderlos, pero aquí me veis entrenarme y lo estoy haciendo con actitud máxima, normal de ánimos, feliz por poder jugar la final de esta Copa David y con la intención de ganarla”, le dijo Nadal a EFE.
El rival de los españoles, que buscan su cuarto título de este torneo por países, es el fuerte conjunto de República Checa, encabezado por el combativo Radek Stepanek, junto a Tomas Berdych, y la pareja de Jan Hajek y Lukas Dlouhy.
“Sabemos que es muy difícil, pero hemos venido aquí para luchar y estamos convencidos de que somos capaces de hacerlo”, aseguró ayer Stepanek, número 12 del escalafón mundial.
Tras el sorteo del viernes quedó definido que será Nadal y Berdych quienes abran la serie, seguido del otro partido de sencillos entre Ferrer y Stepanek. Mañana se realizará el compromiso de dobles entre López-Verdasco y Dlouhy-Hajek, y el domingo los otros dos partidos individuales protagonizados por Nadal-Stepanek y Ferrer-Berdych.
España parte con el favoritismo ante un contendor que como tal nunca ha estado en disposición de luchar por el título. Checoslovaquia lo hizo dos veces y ganó en 1980 con Iván Lendl en sus filas. Y es que las estadísticas favorecen a los locales, que han ganado tres de los cinco duelos, el último en Brno en 2004, cuando Rafael Nadal debutó con el equipo y ganó el último punto venciendo a Stepanek en tres sets. El historial dice que España lleva sin perder 17 eliminatorias seguidas disputadas en casa y 19 sobre tierra batida.