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La verdad quedó en evidencia en la pista de bicicross en la que Mariana Pajón acababa de ganar medalla de oro y Carlos Mario Oquendo, el bronce. “Sólo recibimos patrocinio gubernamental durante dos de los cuatro años del ciclo olímpico”. Luego los funcionarios colombianos enviados a Londres admitieron que por cuestiones de “ajuste fiscal” el presupuesto pasó de 40 mil millones a solo 20 mil. Con razón Oquendo se preguntó “¿Cuántas medallas habríamos ganado si nos hubieran dado todo el apoyo?”.
La respuesta al interrogante debe darla ahora el gobierno nacional, en cabeza del presidente Juan Manuel Santos, quien aprovechó los homenajes a los medallistas para anunciar que no creará el Ministerio del Deporte pero le dará asiento a Coldeportes en el Consejo de Ministros con el fin de que las políticas y recursos oficiales fortalezcan la formación de campeones con miras a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro en 2016. Falta ver si la presencia de Andrés Botero, el director de Coldeportes, en los consejos del Palacio de Nariño va más allá del oportunismo oficial.
Y los interrogantes frente a la política deportiva no sólo tienen que ver con futuros campeones sino con los colombianos del común. ¿Cuándo habrá una cobertura plena de deporte recreativo como parte de un programa nacional de salud? Hay que recordar que el artículo 52 de la Constitución reconoce el derecho fundamental que tienen todos los colombianos a ello. Que la Ley del Deporte (181 de 1995) clasifica al deporte como “un derecho social y un factor básico en la formación integral de la persona”.
Las decisiones que se tomen en Palacio deben ir más allá de los entre 80 y 115 millones para los medallistas olímpicos y la pensión básica que peleó en el Congreso la medallista de oro en pesas María Isabel Urrutia. Esto implica que funcione de verdad el llamado Sistema Nacional del Deporte, que debe integrar en la materia al Ministerio de Cultura, Coldeportes, los entes deportivos territoriales y el Comité Olímpico Colombiano.
En el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 “Prosperidad para todos” se contemplan las políticas del deporte en un capítulo titulado «Igualdad de Oportunidades”. Según el compromiso del gobierno, prevé “el fomento de la actividad física y recreativa, el aprovechamiento de los espacios deportivos, el aumento de la formación deportiva y el fortalecimiento de la capacidad competitiva del país, como alternativas encaminadas al desarrollo humano, la convivencia y la paz, las políticas de recreación y deporte se desarrollarán, contemplando en lo pertinente, enfoques diferenciales que permitan atender las disparidades poblacionales y regionales”.
¿Se hará realidad tanta belleza presidente Santos? Se necesita presupuesto y buena gerencia. No recortar, por ejemplo, el 50% del presupuesto olímpico. Se supone que el dinero está previsto en el Presupuesto General de la Nación, según los proyectos que Andrés Botero debe presentar desde Coldeportes a través del Ministerio de Cultura. Además, están los “Recursos de Propósito General del Sistema General de Participaciones” (Ley 715 de 2001). Esta es la plata que se le asigna a los municipios. De ahí se debe destinar el 4% al Deporte y la recreación a nivel de práctica e infraestructura. El Censo de Escenarios Deportivos y Recreativos públicos demostró que es lamentable el estado de la mayoría. Apenas al 15% se les hace mantenimiento y menos del 3% cuentan con accesibilidad para la población discapacitada.
También están los recursos propios de los Entes Territoriales, que corresponden a los ingresos tributarios y no tributarios (tasas y tarifas, multas y sanciones, impuestos al transporte por oleoductos y gasoductos, regalías, entre otros) y los recursos del Fondo Nacional de Regalías y los de las compensaciones pactadas a favor de los departamentos y municipios.
No hay que olvidar olvidar tampoco el 25% de los recursos generados por el incremento del 4% al IVA del servicio de telefonía móvil, del cual el 75% es para “promoción y desarrollo del deporte y la recreación, escenarios deportivos incluidos los accesos en las zonas de influencia de los mismos, así como para la atención de los juegos deportivos nacionales y los juegos paralímpicos nacionales, los compromisos del ciclo olímpico y paralímpico que adquiera la Nación”. Basta repasar el documento Conpes 3255 de 2003.
Si uno suma todo esto, puede concluir que hay normas que garantizan de sobra el presupuesto para el deporte a todo nivel. Dependerá de la decisión política y la ejecución administrativa si es real que el gobierno quiere que el deporte sea el soporte “para el desarrollo, la paz y la convivencia”. Porque se comprometió a que “en 2019, Colombia será una nación reconocida por el impacto que generan las políticas y programas en deporte, recreación, actividad física y educación física sobre el desarrollo social y económico del país. El apoyo a estas actividades se reflejará en mejores indicadores de convivencia y de salud pública en la población en general y en mayores logros en el deporte de alto rendimiento, que consoliden al país como potencia deportiva a nivel continental”. Estaremos atentos al Consejo de Ministros.