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Los reanálisis llevados a cabo en muestras de atletas que participaron en los Mundiales de Helsinki (Finlandia) y Osaka (Japón) en 2005 y 2007 desvelaron 32 controles positivos de 28 deportistas, según anunció ayer la Federación Internacional de Atletismo (IAAF).
Por razones jurídicas, la IAAF no reveló la identidad de los atletas que dieron positivo a posteriori, pero precisó que no se refiere a ningún deportista que vaya a participar en los Mundiales de Pekín, del 22 al 30 de agosto.
“Una gran mayoría de los 28 atletas están retirados, otros ya fueron sancionados y una mínima parte sigue en activo”, precisó la IAAF en un comunicado. Estos que siguen compitiendo ya fueron suspendidos por la Federación Internacional.
La IAAF ya había llevado a reanalizar muestras de Helsinki 2005 en marzo de 2013, en las que aparecieron seis resultados positivos. El nuevo Código Mundial Antidopaje, en vigor desde enero de 2015, permite el reanálisis de muestras de hace diez años, y no ocho como estipulaba el anterior reglamento.
La IAAF decidió analizar otra vez las muestras, con las nuevas técnicas que permite el progreso científico en la lucha contra el dopaje, de pruebas concernientes a Helsinki 2005 (1.688 participantes), así como de Osaka-2007 (unos 1.800 participantes).
Es común en el deporte que quienes fabrican o utilizan sustancias estimulantes ilegales vayan adelante en tecnología y sus trampas solo sean posibles de detectar años después, razón por la cual se ha implementado la medida de los análisis posteriores.
De acuerdo con el doctor Martial Saugy, director del Laboratorio Antidopaje Suizo, “los últimos avances científicos y la tecnología que hemos empleado permiten encontrar sustancias que eran indetectables hace unos años”.
El anuncio de estos positivos llega cuando el mundo del atletismo está siendo sacudido por multitud de acusaciones de dopaje. Un documental emitido la semana pasada por la cadena alemana ARD, y detallado por el diario británico Sunday Times, basaba sus acusaciones en unos análisis realizado por dos expertos australianos que se apoyaban en una base de datos de 12.000 muestras sanguíneas recogidas entre 2001 y 2012 a 5.000 atletas, a las que inicialmente no se les detectaron sustancias prohibidas, pero que ahora pueden ser estudiadas mejor y más detalladamente.
El sábado, la propia IAAF acusó de «ingenuos» a los expertos australianos Michael Ashenden y Robin Parisotto, calificando sus acusaciones de «erróneas», aunque ahora se demuestra que algo tenían de ciertas.
Coincidencialmente, ayer el campeón olímpico y mundial de lanzamiento de disco, el alemán Robert Harting, abanderado de las protestas contra el dopaje, anunció que no podrá defender su título en Pekín por una lesión.
En un video difundido el lunes por Youtube, Harting y sus compañeros instan a la cúpula del atletismo internacional a combatir con determinación el dopaje y le exigen un comportamiento ético y transparente, pues quieren “competir contra atletas limpios y no contra monstruos”.
Al parecer, unos 800 deportistas habrían dado positivo, de los cuales 146 lograron medalla, sea en los Campeonatos del Mundo o en Juegos Olímpicos entre 2001 y 2012, por lo que seguramente el escándalo continuará, así todavía no se revelen los nombres y los países involucrados.