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Dunga, con el agua al cuello

El técnico le apuesta a un equipo ofensivo para  recuperar el terreno cedido y  reconciliarse  con la afición.

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Carlos Caetano Bledorn Verri, más conocido como Dunga, es el nombre más mencionado por estos días en la tierra de los pentacampeones. La figura del aguerrido volante, campeón con Brasil en Estados Unidos en 1994, se ha opacado con su vestidura de técnico y ahora genera la repulsión de la exigente afición que no se resigna a que desaparezca el famoso jogo bonito, aunque éste se esfumara antes de su llegada.

La prensa también pide la salida del DT, antes de que sea tarde, mientras que los directivos lo respaldan, pese a que el empate 0-0 con Bolivia en el Maracaná parecía la gota que rebosaba la copa. Hoy tiene una nueva oportunidad contra Venezuela en San Cristóbal, aunque un traspié podría acelerar su salida. Vanderlei Luxemburgo, el hoy técnico del Palmeiras, calienta en silencio, listo para cualquier emergencia.

Todos apuntan a Dunga, lo tildan de burro en cada partido, pero pocos recuerdan que, sin experiencia previa como técnico, el ex capitán se le midió a enderezar un barco que quedó a la deriva con Carlos Alberto Parreira, a quien le acusaban de sepultar la historia del fútbol de la canarinha, luego del pasado Mundial de Alemania. La Confederación Brasileña  de Fútbol (CBF) buscó a Luiz Felipe Scolari, un hombre que da espectáculo al borde del campo, transmitiendo pasión a sus dirigidos; sin embargo, Felipao no estaba disponible y por eso decidieron experimentar con un ex futbolista, que siempre mostró gran liderazgo, punto clave para su ascenso.

Dunga es de Río Grande do Sul, una tierra donde la gente habla sin pelos en la lengua y a su llegada criticó a Parreira diciendo que Brasil “careció de espíritu colectivo” en Alemania. Los directivos le jugaron a satisfacer a la gente, pero la inyección de pasión no fue suficiente para ese enfermo que a veces se levanta, camina, da dos mazazos y vuelve a acostarse.

 Para Dunga, un técnico que apuesta a la táctica y a la victoria a cualquier precio, las derrotas con Venezuela (2-0 en un amistoso en Boston, el 6 de junio pasado) y Paraguay (2-0 por eliminatorias) marcaron el regreso de los cuestionamientos, que se acentuaron aún más tras la igualdad sin goles frente a Argentina, y el “burro, burro” fue el grito de guerra en contra del DT, luego del empate con Bolivia. El triunfo contra Chile pasó a un segundo plano y nadie recuerda el título de la Copa América alcanzado en Venezuela hace un año.

“Para la hinchada, es burro. ¿Y para ti, Ricardo Teixeira?”, le preguntó el diario Lance al presidente de CBF. “El público tiene todo el derecho a abuchear y silbar. El equipo no funcionó”, reconoció Dunga, que no ha podido encontrar solución al problema táctico que mostró el equipo en el Mundial: la falta de juego creativo. Ni Ronaldinho, ni Diego, ni Elano han alcanzado el nivel deseado. Ahora regresa Kaká y puede darle un respiro.

Por ahora Dunga está listo para enfrentar a Venezuela y a Colombia, será su consolidación o su despedida de uno de los puestos más exigentes en el mundo del fútbol.

 

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