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El marchista Éider Arévalo ratificó el título del mundial juvenil de la categoría, esta vez en Saransk, Rusia (el anterior fue en Chihuahua, México), y de inmediato dedicó su victoria al fallecido entrenador Fernando Rozo.
“Este triunfo y todos los que obtenga en el futuro se los dedicaré a Rozo, porque fue él quien forjó mi carrera deportiva y me llevó a los principales sitiales del mundo que actualmente ocupo”, dijo.
De 19 años, Arévalo logró el triunfo en 41 minutos y 10 segundos, seguido por el ruso Alex Ivanov y el mexicano Jesús Vega. En la misma prueba, pero en la rama femenina, Lorena Arenas también se había llevado el oro.
Preseleccionado nacional a los próximos Juegos Olímpicos, el bogotano disputa uno de los tres cupos frente a atletas experimentados como Luis Fernando López, James Rendón y Gustavo Restrepo.
El atleta juvenil había logrado la marca mínima exigida por la IAAF (la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo) en el Campeonato Nacional de los Estados Unidos, hace casi dos meses, el 2 de abril, y se había preclasificado entonces para las justas.
Aun pese a su juventud (y a que, de seguir así, le quedan varias justas en el futuro), el marchista quiere competir en la prueba de la capital inglesa.
Argumenta Arévalo que “esta sería una gran oportunidad para aprender y foguearme con los mejores del mundo en los 20 kilómetros, y adquirir experiencia para mi futuro, que aún es largo”.