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El deporte de la ‘papa caliente’

La confesión del beisbolista que más dinero gana en las Grandes Ligas acrecentó escándalo de dopaje. El jugador Álex Rodríguez consumió sustancias prohibidas cuando jugó con los Rangers de Texas.

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Como si la crisis económica no fuera suficiente, el dopaje pone nuevamente en jaque al deporte profesional de los Estados Unidos y a una de las industrias más poderosas de ese país.

El lunes pasado, el torpedero de los Yanquis de Nueva York, Álex Rodríguez, aceptó haber consumido sustancias dopantes entre 2001 y 2003, cuando vistió el uniforme de los Rangers de Texas.

Ese caso se suma a los de otras destacadas estrellas de las Grandes Ligas encontradas culpables de haber utilizado drogas no permitidas durante pasadas temporadas, como Barry Bonds, el máximo jonronero de la historia, Jason Giambi, Andy Pettitte y el propio lanzador Roger Clemens.

Pero más allá de que la imagen de esos ídolos deportivos se manche e incluso sus ingresos económicos se vean afectados, el interrogante de cuántos jugadores se dopan o cuántos lo han hecho sigue inquietando a quienes tienen algo que ver con el alto rendimiento, pues está claro que situaciones similares se podrían presentar también en las ligas de baloncesto, hockey y fútbol americano, en las que la exigencia y la presión lleva a los atletas a emprender acciones desesperadas.

“Era una época bastante tolerante. Soy culpable de varias cosas. De haber sido negligente, ingenuo, estúpido, de no hacer las preguntas correctas. Quería demostrarles a todos lo que yo valía, que yo era uno de los mejores jugadores de todos los tiempos”, reconoció Rodríguez, quien había firmado un millonarios contrato de 252 millones de dólares con los Rangers.

El tercera base de los Yanquis dijo que decidió utilizar drogas para mejorar el rendimiento y cumplir con las expectativas que había generado su llegada al club texano. “En general, sentía una presión tremenda por jugar, y jugar bien. Había firmado este gran contrato y sentía que necesitaba algo, un empujón, sin investigar a fondo lo que estaba tomando, que me llevara al siguiente nivel. Pido disculpas a los fanáticos y a los dirigentes del equipo”.

A sus 33 años, Rodríguez se perfilaba —o se perfila aún, pues no se sabe qué sanción recibirá— como el jugador con más posibilidades de eclipsar el récord de Bonds, de 762 jonrones en su carrera. Ya figura en el puesto 12 en la lista histórica con un total de 553 jonrones, 209 atrás de Bonds.

El pelotero, de padres dominicanos, fue transferido a los Yanquis en 2004. Actualmente tiene un jugoso salario de 27 millones de dólares anuales después de haber firmado un contrato récord por 10 años.

El club de la Gran Manzana, en un comunicado emitido ayer, decidió respaldarlo y poner a su disposición todos sus recursos para ayudarlo a superar este difícil momento. “Le pedimos a Álex que fuera completamente abierto y honesto al hablar sobre su uso de drogas para mejorar el rendimiento. Confiamos que así lo hizo”, dijo un portavoz del equipo más ganador de la Mayores. “Aunque estamos decepcionados por el error del que habló, somos conscientes de que él, al igual que  nosotros, es un ser humano que no está inmune a los errores” .

Incluso, algunos de sus compañeros pronunciaron voces de apoyo al jugador. “Álex es mi compañero y será mi amigo para siempre. Voy a apoyarlo de cualquier forma que pueda”, afirmó el receptor puertorriqueño Jorge Posada, uno de los capitanes de la novena de Manhattan.

Joe Torre, actual entrenador de los Dodgers y ex técnico de los Yanquis, se mostró sorprendido con la noticia, mientras que el propio presidente de Estados Unidos, Barack Obama señaló que “es una noticia deprimente que se añade a una serie de acontecimientos dentro del deporte que dejan una imagen muy negativa para las nuevas generaciones de norteamericanos”.

Rodríguez hizo su confesión dos días después de que la revista Sports Illustrated informara que en 2003, cuando Rodríguez jugaba para los Rangers de Texas, dio positivo en un control antidopaje, al igual que 103 peloteros más, en una serie de pruebas realizadas como ensayo y que en su momento no derivaban en sanciones por un acuerdo entre la organización del béisbol profesional y el sindicato de beisbolistas.

Esa lista llegó a manos de algunas autoridades gubernamentales y el Congreso de Estados Unidos ya había advertido a las Grandes Ligas para que solucionaran el evidente problema del dopaje en su competición, algo que cada día se hace más evidente.

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