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“El fútbol me dio una revancha que necesitaba”

Entrevista con el goleador Martín Palermo, quien sueña con llegar a Sudáfrica.

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Si los goles son amores, Martín Palermo jamás dejará de hacer latir con fuerza el corazón de la tribuna. Por el impulso que genera cada uno de sus gritos sagrados, esa explosión de las gargantas que sólo puede producir el impacto en la red, este gigante rubio se metió en la historia grande del fútbol argentino. Y no lo hizo únicamente por haber coleccionado títulos con la camiseta de Boca Juniors, uno de los dos colosos de estas latitudes. Este artillero, nacido en La Plata y que en noviembre cumplirá 37 años, está ubicado entre los 10 máximos goleadores del país, con posibilidades de ser el tercero en discordia, detrás del paraguayo Arsenio Erico y Ángel Labruna, líderes de esta tabla con 292 tantos. Pero, además, está ante una posibilidad única, justo en el declive de su carrera: jugar el Mundial de Sudáfrica con la selección de Argentina que dirige, nada menos, Diego Maradona.

Lo dijo el más grande jugador que pisó el planeta Tierra, al margen de las discusiones que puedan suscitarse con los brasileños por Pelé: “Palermo está en un 80% dentro de la lista de convocados”. Y aunque todavía no confirmó la presencia del veterano delantero entre los 23 asistentes a la cita mundialista, el goleador merece formar parte de ella. Porque hizo un gol clave, conmovedor. Ese que gritó con alma y vida hasta el más acérrimo hincha de River Plate. Ante Perú, en el Monumental, cuando el papelón se hacía carne bajo un diluvio bíblico, Palermo empujó la pelota en la raya en el último suspiro del partido. Y Argentina ganó 2 a 1. Y Argentina celebró sonoramente, más allá del flojísimo rendimiento colectivo. Ese día, Maradona se vistió de editor de deportes y le puso el título a la tapa: “Fue otro milagro de San Palermo”.

Se acerca el Mundial y la adrenalina sacude los cuerpos de los jugadores que tienen mayores posibilidades de viajar a Pretoria, el búnker de la selección de Maradona durante el torneo que paralizará al mundo. Palermo es uno de ellos y no oculta la ansiedad: “Me encantaría jugar el Mundial. Sería un sueño cumplido”.

Es mediodía en Casa Amarilla, el lugar elegido por Boca para desarrollar sus entrenamientos, a orillas del Riachuelo, pegado a Caminito, por donde circulan miles de turistas. Es el momento de escuchar a este goleador que está dejando su huella indeleble en el fútbol argentino, incluso a pesar del mal momento que atraviesa su equipo, cerca del sótano de las posiciones.

¿Qué significa haber vuelto a la selección de Argentina después de tanto tiempo y estar ante la posibilidad de representar a su país en un Mundial?

No me podía retirar sin haber tenido otra posibilidad en la selección. Tenía que cambiar la última imagen que había dado con la celeste y blanca, 10 años atrás. Gracias a Dios pude hacerlo en esta última etapa.

¿Lo dice por la Copa América de Paraguay, donde erró tres penaltis en un partido contra Colombia?

Sí. Ese partido me marcó. Yo no había tenido un buen paso por la selección y no me lo podía sacar de la cabeza. Tenía una espina clavada. Por suerte, el fútbol me permitió una revancha que necesitaba y esperaba hace tiempo.

Con el paso del tiempo y los Mundiales, ¿no había perdido las esperanzas de volver?

Sinceramente, nunca. Sabía que era difícil, por la cantidad de delanteros que juegan en el fútbol europeo y hacen goles todos los fines de semana, por la edad, por un montón de cosas. Pero siendo constante y peleando por los objetivos que uno desea en la vida y en la carrera que eligió siempre hay una recompensa. Y sentirme parte de esta clasificación soñada por todos los argentinos me pone feliz. Ni siquiera quedarme afuera de la lista podría opacar lo que sentí en el momento que le marqué el gol a Perú.

Con una mano en el corazón, ¿se siente dentro de la lista del Mundial?

No quiero aventurarme. Creo que tengo posibilidades, como todos aquellos que estuvimos en el proceso de las eliminatorias. Si me preguntan si quiero estar, lógicamente que voy a decir que sí. Es una ilusión grande que tengo. Obviamente, dependerá de la decisión que tome Diego. Todavía falta.

Maradona afirmó que, si mantenía su nivel, iba a estar entre los convocados. Actualmente no está en su mejor momento. ¿Eso puede conspirar contra su presencia en el Mundial?

Todavía quedan muchos días para el Mundial. Creo que estoy preparado para afrontar esta experiencia. Obviamente, uno se exige a sí mismo. Soy el que más se esfuerza por estar. Creo que ya estar en la cabeza de Diego es importante. Tengo una motivación muy grande. Ojalá se me dé este sueño de ir a Sudáfrica. Yo trabajo, me entreno y me mentalizo para estar en la lista final.

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¿Y cómo observa las posibilidades de la selección? Porque a la clasificación se llegó con lo justo…

Costó mucho, es cierto. Pero creo que hay un montón de jugadores de primer nivel para poder pelear y llegar lo más lejos posible. En su momento tuvimos algunos inconvenientes. Igualmente, creo que podemos hacer un buen Mundial.

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Apenas se consiguió el pasaje a Sudáfrica, tras el partido con Uruguay en Montevideo, Juan Sebastián Verón habló de las cosas que se hicieron mal. Después, Maradona se despachó con una frase muy poco feliz.

Creo que hay que hacer una autocrítica. Todos debemos hacerlo. Lo que dijo Verón es correcto. Hay que repasar cómo llegó la selección al último partido y hablar entre todos para que no se vuelvan a complicar las cosas en el Mundial. Sabemos que nos clasificamos de una manera muy ajustada. Y desde los jugadores, el técnico y hasta el presidente de la AFA, Julio Grondona, tenemos que mirarnos hacia adentro y corregir errores. Porque en Sudáfrica no tenemos margen. La selección tiene que ser protagonista.

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¿Por qué no se pudo hacer una buena campaña en las eliminatorias?

Me parece que Diego tuvo que hacer muchos cambios. De hecho, citó algo más de cien jugadores, si mal no recuerdo. Y eso hace difícil poder hallar un equipo de memoria. El sistema de las eliminatorias no te da tiempo para afirmar la base. Y eso lleva mucho a las improvisaciones. En 1986 pasó lo mismo. Carlos Bilardo era muy criticado y se volvió de México con la Copa del Mundo. Ojalá nos pase lo mismo.

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Su voz es escuchada en la intimidad de Boca, porque aquí es un líder. ¿Cree que también puede transformarse en un referente de la selección?

Los jugadores de experiencia siempre deben ser escuchados. Y yo en la selección, como hago en Boca, siempre trato de aportar mis vivencias. El aliento es fundamental. Con el paso de los años uno aprende cosas que pueden ser clave para los más chicos. Pero en la selección hay jugadores con conocimiento.

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En el ambiente del fútbol dicen que está tocado por una varita mágica, que debería hacerse una película con sus proezas. Si usted fuera su propio guionista, ¿la última escena sería parecida a la de ‘Héroes’, aquella en la que Maradona levantó la Copa del Mundo en México 86?

Sería un orgullo, la escena perfecta. Ojalá que la pueda cumplir. Yo quiero estar, ganarme un lugar. Y si levanto la Copa, bueno, ya más no puedo pedir.

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¿Será su último año como futbolista?

Quiero seguir jugando un año más. Después, se verá. Mientras tenga ganas y no me cuesten los entrenamientos, seguro que no me quiero perder un partido.

Pero usted es un ejemplo. Ha superado varias lesiones. Ganas, seguro que le sobran…

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Nunca bajé los brazos. Con las primeras lesiones me deprimía, me encerraba. Con el tiempo, aprendí que para salir adelante había que tener fuerza de voluntad, mucho sacrificio. Y eso le diría a los más chicos que no renuncien a pesar de los problemas que uno pueda tener.

 

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