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El gran salto

Augusto Castro se recuperó de una lesión en su brazo derecho para pelear por el podio olímpico.

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Ni siquiera el hecho de haber sido víctima de un secuestro, cuando apenas tenía ocho años, hizo que Augusto Castro dejara de amar su tierra. Al contrario, cada día está más orgulloso de representar a Colombia y lucir en su uniforme los colores amarillo, azul y rojo.

Tín, como le dicen desde niño porque así lo llamaba una tía, nació el 19 de diciembre de 1986 en Medellín y creció amando los saltos, los de las motos, los carros y los animales.

Hasta que un día un amigo de su papá lo invitó a practicar el bicicross. “Yo jugaba microfútbol en el equipo del colegio Corazonistas, lo hacía bien, también hacía patinaje extremo, pero la bicicleta me enamoró de una”, cuenta emocionado Augusto, quien muy pronto desarrolló su talento y conquistó múltiples títulos nacionales e internacionales.

Claro que en su vida no todo ha sido color de rosa. El 9 de noviembre de 1995 fue raptado cuando iba en el bus rumbo a su colegio y estuvo 20 días en poder de los secuestradores, quienes decidieron liberarlo ante los constantes operativos del Gaula en San José del Nus, Antioquia, la zona en la que lo tenían.

“Fue una experiencia dura, pero sirve, no puedo decir que me traumatizó, sino más bien que me ayudó a crecer, a madurar”, dice.

Y cuando terminó el bachillerato se fue a vivir a Estados Unidos. Pero señala categóricamente que “el secuestro no tuvo nada que ver en esa decisión, fue un tema puramente deportivo, pues yo quería incursionar en una liga semiprofesional de bicicross”.

Y en su primer año en el circuito californiano logró destacarse, así que entendió que eso era lo suyo. “Allá tengo patrocinadores que me ayudan mucho económicamente y acá he contado con el apoyo del Gobierno, de la Comisión de Bicicross, del GW Bicicletas, de Suramericana de Seguros y de Tenis Extreme”, explica Tín, seis veces campeón mundial.

Ahora su objetivo es realizar una buena participación este fin de semana en el mundial de la especialidad, que se disputa en Taiyuan, China. “Y luego destacarme en Beijing. Me recuperé rápido de una lesión en el brazo derecho y estoy optimista, con mucha ilusión, porque una medalla olímpica puede cambiarle a uno la vida”, señala el paisa que planea estudiar zootecnia y dedicarse a cuidar animales en la finca de su familia.

Claro que antes quiere disfrutar un par de años más como bicicrossista, pues afirma que ninguna sensación es más gratificante que la de ganar, especialmente si está al lado de sus padres, Augusto y María del Pilar, y sus hermanos Guillermo León y Juan David.

En cifras

6

títulos mundiales ha ganado Augusto Castro, cinco aficionados y uno de categoría élite, en Holanda 2004.

20

días permaneció secuestrado en noviembre de 1995, cuando un grupo de delincuencia común lo retuvo en la zona de San José del Nus.

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