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El orgullo rescata a Real Madrid

El portugués Cristiano Ronaldo se reencontró con la alegría en la Liga de Campeones de Europa, al marcar el tanto del triunfo local.

18 de septiembre de 2012 – 04:43 p. m.
Cristiano Ronaldo celebró a rabiar el tanto del triunfo del Real Madrid.   / AFP
Cristiano Ronaldo celebró a rabiar el tanto del triunfo del Real Madrid. / AFP

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Sin remedio para la hemorragia, porque el ánimo no entiende de curitas, al Real Madrid sólo le queda el espíritu. Ante el Manchester City, un equipo minimizado por la concepción de su entrenador, Roberto Mancini, sólo la reivindicación de su estigma le bastó para renacer cuando la luz volvía a esquivarle. No hubo plan A, ni siquiera B, porque ambos exigirían una partitura que de momento no existe. Sólo le restan los recursos individuales, los remates a distancia o los rebotes. Como el que adornó el derechazo de Marcelo y pasó por encima de la cabeza de Hart, el dulce golpeo de Benzema o el éxtasis de Cristiano cuando la sombra lo cubría todo. A pesar de la ayuda del rival, limitado por la cuadrícula musculosa en la que se ampara Mancini, sólo un zafarrancho final solventó una papeleta que jamás tuvo controlada. Fue el premio de una apuesta arriesgada, salvadora de una situación que comenzaba a transformarle un intenso triunfo 3-2 en la Champions.

Cristiano, al que Maicon sólo supo contemplar de espaldas, lo intentó desde lejos durante todo el partido, pero el portero inglés respondió con dos buenas estiradas a su primer envite. No así en los últimos compases. Aún así, recuperado el balón en las manos de Hart, comenzó la tortura del City. Mancini, quien posee un abanico de posibilidades que guarda su millonario fondo de armario, opera, sin embargo, como quien contempla una colección de trajes y opta por la sobriedad frente a la pompa. Con Silva como único elemento imaginativo, el City vistió el centro del campo con dos tallos como Javi García y Yaya Touré, y sólo con Silva como elemento discordante. El canario, recién renovado con los citizen, carga con la responsabilidad de activar todo el juego de su equipo, una tarea complicada cuando desde el banquillo se mira de reojo cualquier osadía ofensiva.

A pesar del arrebato inicial el Madrid compartió el mismo apagón. Con Essien y Khedira en el centro del campo, el cortocircuito resultó inevitable cuando tocaba organizar al equipo sin necesidad de galope. Sólo el oxígeno de Di María funcionó como desengrasante. La flojera de Nastasic agrandó la figura del argentino. Sin embargo, una pérdida en el campo del City, lanzó la cabalgada de Touré para que éste asistiera a Dzeko. Gol y arrebato. El de Marcelo desde fuera del área que calmaba el incendio. Pero la chispa encendió a Kolarov, que en un saque de falta batía de nuevo a Casillas. Pero faltaba la firma de Benzema y la rúbrica de Cristiano. Un resumen de goles que engalanó un partido sin poso y que varió el ánimo de quien lo tenía por los suelos.

 

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