Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
Florentino Pérez dejó la presidencia del Real Madrid en febrero de 2006 tras seis años en el cargo y a dos de cumplir su segundo mandato. Desde su despacho en la sede de la constructora ACS, que preside, observa las emblemáticas torres que proyectó en la antigua ciudad deportiva del club blanco. Reconoce que se equivocó al irse. Ahora vuelve como salvador de un equipo que tiene la pinta de estar en proceso de descomposición y con su máximo rival, el Barcelona, ganándolo todo, lo que todavía lo motiva más para su regreso.
Vuelve sin ponerse límites. Quiere recuperar el código ético que desapareció en la última etapa, en la que a su juicio hubo comportamientos irregulares. Asegura que el club necesita una revolución, deportiva y económica, y convertir al equipo en una máquina ganadora con grandes fichajes y potenciando la cantera, lo que requerirá una fuerte inversión.
Ya eligió al técnico chileno Manuel Pellegrini, ex Villarreal, como timón de una nave que tendrá soportes de lujo. El primero de ellos, Kaká, pero seguro que en mente tiene más para que lleguen pronto al club de Concha Espina: Ribéry, Xabi Alonso, David Villa, David Silva, Cristiano Ronaldo…
A finales de 2006 usted reconoció que sólo volvería al Madrid si se producía un deterioro como el que le llevó a presidirlo en 2000. ¿Es lo que ha pasado ahora?
Durante estos tres años mantuve un respetuoso silencio para no interferir en el desarrollo del club. Me fui porque creía honradamente que mi marcha era buena para el nuevo impulso deportivo. Pensaba que la solidez y la estabilidad estaban plenamente garantizadas. No obstante, hemos vivido una gran convulsión institucional, una triste etapa que debemos superar. Se instaló una forma de hacer y entender el club que no se correspondía ni con su historia ni con su prestigio. Jamás creí, ni nadie podía imaginar, que el club tendría un proceso de deterioro tan profundo.
¿Cuándo decidió volver?
El detonante fundamental y determinante fue la asamblea del 7 de diciembre de 2008. Entonces entendí que debía dar un paso al frente, igual que en 2000, y trabajar humildemente, pero con toda la fuerza del mundo para reconducir esta situación a la que nunca debimos llegar. El club no puede transmitir al mundo los comportamientos irregulares de estos años. El prestigio es el valor más preciado que tenemos.
Muchos amigos le dijeron que lo pensara antes de volver por aquello de que segundas partes nunca fueron buenas, ¿qué lo convenció de lo contrario?
Todas las personas que están próximas a mí han intentado persuadirme para presentarme. Se lo agradezco porque es fruto del afecto y del cariño. Y también les agradezco la comprensión cuando he decidido presentarme, porque entienden que asumo un riesgo muy importante tanto por la situación del club como por el momento en que vivimos. Todos saben que en este mundo del fútbol uno sufre incluso cuando se gana. Pero, sinceramente, no podía seguir viviendo día a día el deterioro del club. El Madrid no puede seguir así ni un minuto más.
¿Qué sentía cuando la afición le reclamaba por la calle que volviera?
Agradezco a los socios y aficionados el cariño y la presión para que vuelva. Gracias a ellos asumo este desafío. Tal como han transcurrido las cosas tengo que decir que me siento deudor y mi vuelta se debe entender como un acto de responsabilidad.
¿Se arrepiente de haberse ido?
Soy muy autocrítico y he aprendido de mis casi seis años al frente del Madrid. Con la perspectiva que da el tiempo, reconozco que la decisión que tomé fue equivocada. No fue fácil ni acertada. Mi error es que creía que tenía una situación de estabilidad indestructible y no ha sido así. No debí irme sin antes asegurar la estabilidad. Nadie debe tener en el club una permanencia ilimitada y yo antepuse los intereses del Madrid incluso a mi orgullo.
¿Y ahora para cuántos años vuelve?
No me pongo límites a nada. Pero el día que me vaya, seguro que el Madrid contará con la consistencia necesaria para que nunca más volvamos a tener una situación tan penosa.
¿Qué opina de todos los episodios que se han producido en torno a este proceso electoral y en las elecciones anteriores?
Creo que el comportamiento de estos últimos años ha contribuido a todo lo que está pasando, a que mucha gente quiera beneficiarse del nombre del Real Madrid para intereses personales. Por eso quiero trabajar junto con todos los socios para que esto nunca vuelva a pasar. Sinceramente, no me gusta hablar más de este tema porque siento una gran vergüenza como madridista.
Usted hablaba de regenerar el club, ¿qué es lo que hay que regenerar ahora?
No sólo hay que regenerar, hay que reconstruir, revitalizar. El Real Madrid necesita una verdadera revolución que devuelva la ilusión. Hay que volver a seducir a los aficionados con un equipo espectacular basado en grandes jugadores españoles, extranjeros y de la cantera. También debemos recuperar la fortaleza económica. Nuestro lugar en el mundo. Pero, sobre todo,
sentar las bases de un modelo de organización que se blinde para cualquier acto irresponsable o irregular como los que hemos vivido en los últimos tiempos. Los valores deben estar siempre presentes, independientemente de quién sea el presidente del club.
¿Cuál es su proyecto deportivo?
Debemos trabajar con las ideas del club, que es recuperar los valores y la grandeza histórica que han marcado la esencia del Madrid. Trabajo, unidad, transparencia e ilusión. Ya está. En el tema deportivo, hay que fomentar el talento, el espectáculo, la entrega, el compromiso, lo que nos enseñó. Por otro lado, necesitamos una dirección estable, encargada de diseñar y controlar la dirección y estructura de los jugadores.
Y hacer esos grandes fichajes…
La historia del Real Madrid nos obliga a tener siempre a varios de los mejores jugadores del mundo y de España. Además, el cuidado de la cantera es prioritario, forma parte de nuestra cultura, es una de las señas de identidad de la institución que nos da la calidad que nos ha hecho ser el mejor club del siglo XX. Educar en la cultura madridista a los niños con objeto de que algún día jueguen en el primer equipo es fundamental. Hay que invertir, formar y desarrollar el talento, esté donde esté, y que la ciudad deportiva sea el punto de encuentro de la formación de futuros futbolistas.
La afición quiere saber quiénes son sus fichajes y cuánto se gastará.
Estamos trabajando en la creación de un equipo espectacular, queremos ganar el tiempo perdido. En cuanto al gasto no se lo puedo precisar con exactitud, porque tenemos que debatir el proyecto con el cuerpo técnico y los responsables. En todo caso, vamos a hacer en un año el esfuerzo que tendríamos que hacer en tres.
¿Qué envidia del Barcelona?
Creo sinceramente que el Barcelona ha hecho una magnífica temporada y eso me motivó todavía más para regresar.
¿Está desorbitado el mundo del fútbol?
El mundo del fútbol es pasión, sentimiento, compromiso, es muchas cosas, y eso hace que todo el mundo pueda opinar. También es un negocio aliñado con pasión. Pero creo que en los últimos 10 años ha dado pasos importantes gracias a los presidentes que han estado a la altura de las circunstancias. Ha habido dirigentes que han sabido hacer compatible la pasión con estructuras empresariales y profesionales.
¿Debe convertirse el Real Madrid en sociedad anónima?
El Madrid debe ser siempre de sus socios. Es nuestra seña de identidad. Lo que sí debemos es organizarnos y gestionarlo como la sociedad deportiva más moderna del mundo.
Usted democratizó el palco del Bernabéu. ¿Cree que se ha perdido la pluralidad?
Siempre he dicho que el Real Madrid es transversal, ha difundido sus valores por todo el planeta. Es un punto de encuentro de todo tipo de personas, de distintas ideologías, razas, religiones y culturas. Es el Real Madrid de la solidaridad. Por tanto, el palco debe ser el reflejo de ese sentimiento.
¿Qué va a pasar con el Bernabéu?
El Bernabeu va a estar donde está porque es el santuario del madridismo. No sólo tenemos la obligación de tener los mejores jugadores, sino también las mejores instalaciones y, por eso, vamos a mejorarlas día a día.
Un periodista lo llamó el Obama blanco, ¿le ha vuelto a tentar la política?
Obama me parece un personaje único. La comparación es excesiva. Yo tuve la satisfacción de participar durante seis años en la Transición española con UCD y mi vanidad política la tengo cubierta con esa etapa tan irrepetible en la historia de España.
¿Cómo asume esta nueva etapa en la presidencia del Madrid?
Lo asumiría con humildad y mucha responsabilidad, y me gustaría que hubiese habido elecciones.