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El Comité Olímpico Internacional (COI) tiene una comisión encargada de revisar el programa de los juegos de verano y de invierno. Después de cada edición de las justas, sus 13 miembros, presididos por el italiano Franco Carraro, se reúnen en Lausana para evaluar si cada una de las disciplinas ha cumplido o no con las expectativas.
Esa comisión puede recomendar a la asamblea general del COI incluir o descartar algunos deportes, siempre teniendo en cuenta que en las justas de verano sean solamente 28 y que el número de atletas por edición no supere los 10.500.
Y dentro de esas actividades que aspiran a pertenecer al programa olímpico está el patinaje de carreras, cuya gran potencia es Colombia. Con 24 medallas de oro, 12 de plata y 5 de bronce, nuestro país acaba de ganar con facilidad el Mundial de Italia, undécimo título en sus historia.
En la votación anterior, en 2008, el golf y el rugby, que serán olímpicos en Río 2016, superaron al patinaje y a cuatro disciplinas más. La próxima semana la comisión se reunirá nuevamente y evaluará 33 criterios divididos en siete áreas (historia y tradición, universalidad, popularidad, imagen, costos, desarrollo de su federación internacional y aporte a la salud de los atletas) para determinar si acepta o no un nuevo deporte para los Juegos de 2020, cuya sede aún está por definirse.
Karate, sóftbol, béisbol, wakeboard (esquí náutico sobre tabla), wuzu y escalada son otros aspirantes a entrar en el programa olímpico dentro de ocho años.
Y aunque el balance de los miembros del COI, quienes estuvieron la semana pasada en el Mundial de Patinaje en San Benedetto di Tronto fue positivo, todo parece indicar que otros deportes tienen más opciones.
El karate tiene 185 federaciones afiliadas y cuenta con el respaldo de las demás disciplinas de combate. El béisbol y el sóftbol presentaron una propuesta para que el primero sea masculino y el segundo femenino, lo que les da más posibilidades.
En el Mundial de Patinaje estuvieron 38 delegaciones, pero no hubo etapa clasificatoria. Y aunque es una disciplina emocionante y atractiva, comercialmente no tiene gran respaldo. También carece de difusión internacional.
Así las cosas, nuestros campeones deberán conformarse con seguir dominando a su antojo una disciplina que, por ahora, no parece tener opciones reales de convertirse en olímpica.