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Cuando Fabián Castillo quedó frente al arquero boliviano y en lugar de hacer la individual, sello característico del atacante, terminó entregándole el balón a las manos, quedó claro que la selección juvenil de Colombia era otra respecto a la de las dos primeras presentaciones en el Suramericano.
Con posesión de balón y jugando casi a un toque para un fútbol de asociación que hasta ayer se extrañaba, la tricolor era dueña del juego frente a los del altiplano, aunque el cambio no resultaba suficiente para reflejar la diferencia en el marcador.
Pero para fortuna de los intereses de los dirigidos por Eduardo Lara, Pedro Franco siguió siendo el mismo, solvente en el fondo y una opción ofensiva de primer orden en el juego aéreo. Ya había avisado frente a los ecuatorianos y ante Brasil más de una vez estuvo en el área rival. Y de tanto insistir, el bogotano encontró premio.
Su cabezazo, cuando promediaba la inicial, resumió el buen torneo del zaguero de Millonarios: anticipo y decisión para poner en ventaja a los nuestros y despejar así el camino hacia la primera victoria en el Juventud de América, tan justa como necesaria.
Ese gol al minuto 20 de la inicial impulsó a Colombia a buscar más y luego de algunos intentos de Javier Calle y Andrés Escobar, una recuperación del capitán Juan David Cabezas que contó con la asistencia de Calle y la suficiencia de Manga para resolver en el mano a mano, parecía definir el encuentro desde el comienzo.
El que no los hace…
La goleada parecía consecuencia lógica del encuentro y más después de que Ortega exigiera de nuevo al arquero Cárdenas antes de irse al vestuario, pero los amarillos cayeron en la trampa del exceso de confianza.
Así lo confirmó Castillo al inicio del complemento, tras desperdiciar una vez más con el arco a disposición y casi que en acción seguida, el descuento boliviano a cargo de Darwin Ríos prendió de manera innecesaria las alarmas.
Lara entonces acudió al banco para administrar la mínima ventaja y con los ingresos de Déiner Córdoba y Miguel Julio ganó en manejo en la mitad, mientras la presencia de un hombre de área, como Jorge Luis Ramos, siguió inquietando al fondo rival.
Bolivia reaccionó y se acercó al empate, pero al final Colombia supo aguantar y dosificó esfuerzos pensando en la final que le resta del próximo viernes frente a Paraguay (9:10 p.m., Gol Caracol), en la que un empate le bastará para instalarse en el hexagonal final del torneo.
“Hicimos un gran trabajo, sabíamos que sólo la victoria nos servía, la buscamos y la logramos con autoridad, aunque creo que merecimos al menos un gol más”, fue el balance de Franco en el gramado del Jorge Basadre tras el 2-1 que evidenció la mejoría nacional y, lo más importante, renueva la confianza.