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Una vez nota que el acento no corresponde al del sur, de entrevistado pasa a preguntar: ¿De dónde sos? Y al obtener como respuesta, Colombia, de inmediato sonríe y confiesa albergar más de un recuerdo grato con la tricolor al frente.
Cómo no tenerlo si en el General Santander de Cúcuta, en aquel amistoso con el que Uruguay le dio la bienvenida a Jorge Luis Pinto en el banquillo nacional, vistió por primera vez la camiseta celeste y, aunque se iría expulsado a cinco del final, desde entonces no se la quitó nunca, ya que con la número 9 a su espalda, Luis Alberto Suárez ha patentado hasta el cansancio que un goleador como él la hace respetar.
Es certero en el área, pero también hábil porque la buena técnica le bendijo, razones suficientes para ser ídolo del Ajax y uno de los delanteros más respetados de la liga holandesa, quien de paso está llamado a suceder a Diego Forlán cuando el rubio se canse de festejar.
Por ahora lo hacen juntos en una postal repetida en esta Copa del Mundo, y si bien este atacante de 23 años recién vino a celebrar contra México en el cierre del Grupo A para asegurarse el primer lugar, sabe que con semejante poderío anotador tienen todo el derecho a soñar en Sudáfrica.
¿Alcanzó a desesperarse por no haber anotado en los dos primeros partidos?
No, para nada, acá no se trata de quién la meta sino de que Uruguay gane y por eso me puso muy contento que el equipo respondiera desde un principio.
Pero la celebración contra México pareció un desahogo…
No hay nada más lindo que anotar y en un Mundial, ni hablar. Fue un sueño cumplido, sin duda, pero igual uno como delantero siempre trata de convertir, a veces se da y en otras no.
El objetivo era avanzar, ¿pero le apuntaban al primer lugar?
Por supuesto, ese fue siempre el objetivo inicial que nos propusimos, ser primeros, y así surgiera el rumor entre la prensa de que íbamos a jugar al empate con México, demostramos cuál era nuestra ambición y por fortuna la pudimos conseguir.
Muchos se preguntan hasta dónde puede llegar Uruguay…
La verdad estamos tranquilos, contentos por haber conseguido el primer objetivo, que era ganar la llave, pero la primera fase quedó archivada como un lindo recuerdo y sólo pensamos en el rival de octavos de final porque esto es largo todavía.
¿Le gusta que los consideren favoritos ante los coreanos en Puerto Elizabeth?
En absoluto, a partir de ahora son todas finales y nadie regala nada, así que tendremos que esforzarnos al máximo para poder avanzar.
¿Coincide en que tienen un camino menos complicado que otros para llegar al menos a semifinales?
Para salir campeón hay que ganarles a todos, es así de simple.