Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
¿Qué opina del hecho de que un costeño dirija los destinos del deporte capitalino?
Que Bogotá es de todos. Es una ciudad en la que, sin importar de dónde sean, los colombianos se sienten en casa.
¿Qué lo enamoró de la ciudad?
El potencial. El sueño colombiano está acá.
¿Qué le falta a Bogotá?
Conciencia de que como equipo sus habitantes podemos lograr todo lo que queramos.
¿Qué extraña de su natal Cartagena?
La arepa de huevo y la Kola Román.
¿Qué recuerdo tiene de su niñez?
El básquet en la cancha del parque Centenario y las caminatas por Getsemaní.
¿Las mayores alegrías de su vida?
El nacimiento de mi hija María Camila, que el 27 de mayo cumple 13 años; el título de 1999 con Piratas y el de los Juegos Nacionales de 2004.
¿Y fracasos?
Muchísimos. Creo que soy el entrenador que más finales ha perdido.
¿El Campín para conciertos o sólo para fútbol?
Se construyó para el deporte. Ya tenemos una propuesta para construir un escenario adecuado para conciertos.
¿Quién paga los daños en el Parque Simón Bolívar después de los conciertos?
Deberían asumirlos los empresarios. Hoy, como las reclamaciones a las agencias de seguros toman su tiempo, los pagamos nosotros. Pero la responsabilidad es de los empresarios.
¿Habrá nuevo estadio en la zona de El Salitre?
Definitivamente, en un par de años.
A propósito de fútbol, ¿azul, rojo o verde?
Verde.
¿Derecha o izquierda?
Cuando jugaba fútbol era lateral izquierdo.
¿Y ahora?
Soy defensa central.
¿Continuidad o renovación?
Continuidad, renovando.
¿Samuel o Lucho?
Los dos, cada uno sabe su cuento.
¿Ha hablado con el Alcalde sobre su continuidad?
Nunca. Sigo trabajando duro y cuando él necesite mi cargo, ahí estará disponible.
¿Deportista, entrenador o dirigente?
Una mezcla de los tres. Hoy soy deportista por salud, entrenador porque manejo un inmenso grupo de trabajo y dirigente por la labor que estoy realizando para la ciudad.
¿Lo mejor de su cargo?
Que me lo gozo, no es un trabajo, es un placer.
¿Y lo peor?
Que no tengo descanso, estoy en esto 24 horas al día, siete días a la semana.
¿Qué piensa de los dirigentes deportivos?
Que deben mejorar sus competencias y habilidades para aprovechar el inmenso potencias que hay, tanto en lo social como en lo económico. En el deporte colombiano está todo por hacer.
¿Lo seduce la política?
Sí. Todos somos políticos.
¿Se ve más involucrado en ella?
En este momento no lo sé, porque me gusta mucho lo que hago, pero creo que estoy preparado para hacerlo.
¿Es difícil manejar el poder?
Sí, si no se utiliza para ayudar a la gente.
¿Un próximo escalón en su carrera?
Dirigir una liga o una federación, si me invitan. O, ¿por qué no?, Coldeportes o el Comité Olímpico Colombiano.
¿El momento más complicado de su administración?
El 6 de mayo de 2006, cuando no se pudo jugar un partido Millos-Cali por el estado crítico de la gramilla de El Campín.
¿Y la decisión más difícil que ha tomado?
Pues parar la cancha y sacar adelante el tema de la adecuación del estadio El Campín.
¿Se puede quedar bien con todo mundo?
Definitivamente no, si uno quiere hacer bien el trabajo.
¿Qué es lo más complicado de mandar?
No poder hacerles seguimiento a las tareas que se encomiendan.
¿Se quiere quedar en el IDRD?
Sí.
¿Bogotá debe ganar los Juegos Nacionales?
Los va a ganar. Tanto en los deportes convencionales como en los paralímpicos.
¿Con o sin usted?
Conmigo o sin mí.