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Pasaron exactamente 289 días para que Jéfferson Duque volviera a disputar un partido oficial con el Atlético Nacional. Y no sólo volvió, sino que ese día marcó el tercero de su equipo, en la victoria 3-1 ante Independiente Medellín.
“Gracias a Dios pude contribuir con un gol. Lo sufrí mucho desde la casa cuando veía a mis compañeros, pero gracias al trabajo de todos me recuperé bien y ahora les puedo aportar con anotaciones”, dijo Duque, tras su feliz regreso.
Nueve meses después de ese regreso, Duque se convirtió en un jugador vital. Dejó de lado las lesiones que siempre lo asecharon y con 15 goles en el segundo semestre se convirtió en el goleador de la Liga Águila y en parte fundamental del equipo de Reinaldo Rueda que se coronó campeón. “Estoy contento. Creo que hemos cerrado un campeonato muy exitoso, con números muy importantes», indicó
Duque también precisó que aunque pasó por momentos difíciles, «la vida me vuelve a recompensar con estos dulces momentos”, dijo el delantero que también recordó, “cuando venía en mi mejor racha venía una lesión, ahora puedo decir que jugué la mayoría de partidos y no tuve ninguna molestia”.
Esos 15 goles hicieron que el delantero se quedara con la bota de oro del campeonato, pero lamentablemente el delantero no tuvo la mejor de las finales, pues no pudo poner a vibrar a sus hinchas con una más de sus anotaciones. Sin embargo se mostró conforme con su trabajo. “Se me dio la oportunidad de jugar las finales. No se pudo marcar, pero se pudo ayudar con entrega”, finalizó.