
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
/
El fútbol colombiano vivió momentos emotivos a nivel internacional. Dos de sus equipos más tradicionales, Nacional y América, sufrieron eliminaciones en territorio brasileño, mientras que Once Caldas sacó la cara por el país y mantuvo con vida una nueva ilusión continental.
A pesar de contar con varios representantes en Libertadores y Sudamericana, solo el blanco logró abrirse camino hasta los cuartos de final. Tal como ocurrió hace 21 años en Manizales, la ilusión por una gesta internacional volvió a tomar fuerza, ahora bajo el liderazgo de Dayro Moreno, goleador inoxidable.
Si bien lo del Once merece ser resaltado —su victoria sobre Huracán en la serie fue contundente—, no se puede dejar de lado que en el ámbito continental los equipos colombianos, que lograron una de tres clasificaciones posibles, siguen en deuda.
El sinsabor de Nacional
En la Copa Libertadores, Atlético Nacional estuvo a la altura de un rival de peso como São Paulo, pero se quedó corto por errores puntuales. Los dos penaltis fallados en la ida por Edwin Cardona, más su expulsión en la vuelta marcaron pusieron la serie cuesta arriba para los verdolagas.
Aunque los antioqueños mostraron jerarquía, orden y talento, carecieron de contundencia. El sinsabor es grande porque, más allá del resultado, Nacional había construido las condiciones para avanzar. El cuadro paulista no generó en los primeros 90 minutos y, ni siquiera jugando con uno más, se vio superior.
Javier Gandolfi, timonel verdolaga, puede ver el vaso medio lleno en parte porque demostró que tiene con qué pelear el título local. Su nómina mostró buenas condiciones tanto en Medellín como en San Pablo. Ahora deben trasladarlo a la Liga BetPlay, donde por historia siempre están llamados a ser protagonistas, por lo que clasificar a cuadrangulares es apenas el mínimo requerido.
América, en crisis
El panorama fue más oscuro para América, que afrontaba la Sudamericana como un respiro en medio de un semestre irregular en Colombia. Sin embargo, los escarlatas fueron eliminados por un Fluminense sólido que expuso sus falencias. La historia ya se veía difícil luego de perder 2-1 en Cali. En Río no hubo una reacción oportuna y también hubo derrota (2-0).
A Gabriel Raimondi le pesa un plantel corto y la sombra de lo conseguido el semestre anterior, cuando con Juanfer Quintero y Duván Vergara alcanzaron una versión futbolística que hoy parece lejana. Los Diablos Rojos, a pesar de ser un equipo que maneja la pelota, sufre a la hora de generar acciones claras de peligro y es vulnerable en defensa.
El balance continental termina de agravar la crisis escarlata: el equipo es penúltimo en la Liga y el estratega camina sobre terreno resbaladizo. Más allá de que en frente tuvo a uno de los mejores equipos del continente, por el contexto que se vive a nivel local, en vez de servir como consuelo solo aviva el descontento.
En contraste, Once Caldas encontró en la Sudamericana el lugar donde reinventarse. Aunque sufre en la Liga BetPlay (penúltimo y sin victorias en el semestre), en el plano internacional mostró carácter y pragmatismo. Eliminó al GV San José de Bolivia y superó con claridad a Huracán (4-1 global), lo que lo mete en los cuartos y le asegura un premio económico mayor al que recibiría siendo campeón en Colombia.
Esa apuesta —priorizar el certamen internacional, encarando con nóminas mixtas el torneo local como pasó el fin de semana pasado frente a Alianza— refleja una estrategia clara por parte de Hernán Darío Herrera, quien le recordó a la ciudad caldense lo que es destacarse en el plano continental.
El blanco blanco ha tenido en Dayro Moreno, el máximo goleador en la historia del fútbol colombiano, un estandarte. A punto de cumplir 40 años, el delantero tolimense sigue marcando diferencias y reforzando su condición de ídolo en Manizales.
Fútbol colombiano, en deuda
El balance general para el fútbol colombiano no es alentador. Desde el título de Nacional en 2016, solo Pereira (2023) había logrado llegar a cuartos de Libertadores. En los últimos años, las distancias con los equipos brasileños, lejos de cerrarse, se han agrandado.
La temporada 2025 no ha sido buena para Colombia en Libertadores. Santa Fe y Tolima se quedaron en el camino de manera prematura, al no poder superar en la fase previa a equipos de campeonatos de menor nivel que la Liga BetPlay. Bucaramanga, pese a dar pelea en momentos puntuales, no pudo superar la fase de grupos.
En la Sudamericana, el camino también ha sido irregular para nuestro país en años recientes: apenas DIM en 2024 y ahora Once Caldas han alcanzado esa fase en el último lustro. Ahora el blanco blanco tendrá como rival a un peso pesado en la próxima ronda: Independiente del Valle (Ecuador), que ya sabe lo que es ganar este certamen.
El contraste con la década pasada es inevitable: entre 2015 y 2016 Colombia levantó una Sudamericana (Santa Fe) y una Libertadores (Nacional). Hoy, las ilusiones se sostienen en destellos aislados y en la capacidad de un equipo como Once Caldas para sostener su aventura.
🚴🏻⚽🏀 ¿Lo último en deportes?: Todo lo que debe saber del deporte mundial está en El Espectador