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Jorge Eladio Bolaño Correa nació un 28 de abril de 1977, en Santa Marta. Jugaba como volante de primera línea. Tenía un gran despliegue físico, era tiempista para recuperar el balón y se adaptaba a lo que necesitaba el equipo para salir desde el fondo. Su entrega y su carácter eran algunas de sus mayores virtudes.
Venía de una familia de futbolistas. Su padre Óscar, quien dijo presente en el balompié colombiano entre 1967 y 1984, jugó como defensa y vistió los colores de Unión Magdalena, Santa Fe y Junior. Hizo parte de la selección de Colombia que quedó subcampeona de la Copa América de 1975 y murió en enero de 2017.
Óscar, quien fue campeón de la liga colombiana en tres ocasiones (una con los cardenales y dos con los tiburones), fue la razón por la que los hinchas del balompié nacional conocieron a Jorge como “Bolañito”. El padre terminó su carrera profesional en Barranquilla, donde el hijo dio sus primeros pasos.
Antes de brillar en el equipo rojiblanco, Jorge Bolaño se consolidó como promesa cuando en 1993, junto con el atlanticense Ricardo Ciciliano, fue una de las figuras de la selección de Colombia que se consagró campeona del Sudamericano Sub-17. Ese plantel prejuveni contó con la dirección de Germán “Basílico” González.
Ese mismo año debutó como profesional en el «Yuyu» de la mano del técnico uruguayo Julio Avelino Comesaña, quien en ese momento apenas tenía su segunda etapa del club —al final fueron 10—. La del equipo barranquillero fue la que más veces vistió, con un total de 161 apariciones.
Bolañito fue parte de una época de ensueño para La Arenosa en términos futbolísticos. Compartió vestuario con referentes de la época como Carlos “El Pibe” Valderrama, Iván René Valenciano, Alexis Mendoza y Víctor Danilo Pacheco, entre otros. Juntos ganaron las ligas de 1993 y 1995. En 1994 alcanzaron las semifinales de la Copa Libertadores.
Llegó a la selección de Colombia en 1995 para disputar un amistoso contra China. Al principio no era uno de los habituales en las convocatorias de Hernán Darío Gómez, pero desde 1997, en la recta final de las eliminatorias rumbo al Mundial de Francia 1998, se volvió uno de los fijos en el plantel.
Jugó los últimos partidos de ese camino mundialista y fue convocado a la cita orbital, en la que fue suplente y solo sumó minutos en la victoria 1-0 sobre Túnez. Cuando el antioqueño Javier Álvarez asumió las riendas del combinado nacional, Bolañito pasó a ser de los infaltables de la mitad de la cancha. En la Copa América de Paraguay 1999 fue titular y en los cuartos de final marcó su único gol con la tricolor.
Tras el certamen continental, a mediados de 1999, el mediocampista magdalenense fue traspasado al Parma italiano, con el que jugó 128 partidos. En el equipo parmesano compartió con figuras que brillaron en la élite, como Fabio Cannavaro, Gianluigi Buffon y Lilian Thuram. Con el equipo emiloromañol logró el título de la Coppa Italia en 2002.
“Jorge fue un inolvidable amigo y compañero de equipo, fundamental en un vestuario de extraordinarios campeones. Jugamos y ganamos juntos en los años dorados de un gran Parma. En el campo luchó sin escatimar y, fuera del campo de juego, recuerdo con cariño su amistad y humanidad que lo convirtió en un ejemplo para todos”, comentó Buffon sobre su partida.
Entre finales de los 90 y principios de los 2.000, Bolañito vestía de amarillo y azul por su club y la selección. Cuando Luis Augusto García asumió las riendas del combinado patrio, el samario fue uno de los fijos en sus XI, lo mismo que pasó con Francisco Maturana, quien remplazó al “Chiqui” para la recta final de las eliminatorias rumbo al Mundial de Corea-Japón 2002, al que no se logró clasificar.
Jorge Bolaño jugó para el Parma entre 1999 y 2007. En el medio hubo un paréntesis de seis meses en los que estuvo cedido en el Lecce (2004). Tras dejar al club parmesano, estuvo dos años más en Italia como jugador del Módena, de la Serie B (segunda división). De su paso por el país con forma de bota le quedó el “Ciao”, palabra que en italiano es tanto un saludo como una despedida y él usaba para cerrar sus publicaciones en redes.
Regresó a Colombia en 2010 para ser parte del Cúcuta Deportivo. Con el cuadro motilón jugó 68 partidos. En 2012 se retiró y tuvo un breve paso por el Uniautónoma como asistente técnico. Después pasó por el ascenso venezolano antes de ser panelista en Win Sports durante un par de años. En 2019 tuvo un paso breve por las divisiones menores de Santa Fe.
En 2022 fue asistente de Juan Carlos Ramírez en las selecciones sub-15 y sub-17. Después regresó a Cúcuta, donde se radicó con su familia y tenía proyectos. En su último día con vida asistió a la iglesia, como cualquier domingo, y en la tarde fue a la celebración del cumpleaños de un sobrino. Tenía 47 años al momento de su muerte.
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