Lea: Santa Fe vs. Nacional: el partido que no merece una crónica
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En lo que parecía ser una fiesta por el regreso de los hinchas al escenario deportivo más importante de Bogotá, todo dio un vuelco hacía el caos. "No hay derecho. Tanta ilusión para volver a El Campín para que hagan esto", dijo la alcaldesa de la ciudad, Claudia López, quien anunció que el regreso de público a los estadios queda suspendido.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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El martes, Santa Fe recibía de local a Atlético Nacional con su público en las gradas, después de más de un año y medio sin aficionados en El Campín por la pandemia.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Había mucha expectativa ya que Bogotá fue una de las últimas ciudades que anunció el regreso de los hinchas al estadio.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Después de más de un año, centenares de personas se acercaron a la cancha para volver a ver su pasión: Independiente Santa Fe.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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A pesar de la COVID-19, la vida poco a poco parece volver a su curso. Así disfrutaban los hinchas de su vuelta al césped de Nemesio.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Por un momento, lo que importó sí fue el fútbol y el regreso a la vida. En la fotografía se pueden ver dos hinchas de Nacional y uno de Santa Fe, conviviendo en paz alrededor de la pelota.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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La fiesta, que no era ajena a la pandemia, se vivió con tranquilidad durante algunos minutos. Sin mucho distanciamiento, pero en paz.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Sin embargo, el caos y la violencia se tomaron los focos principales. La fiesta se volvió guerra y las hinchadas de los verdolagas y los leones se cosieron a golpes.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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La escena más tétrica la protagonizaron los hinchas de Nacional, que invadieron la grada familiar y empezaron a pegarles patadas a los seguidores de Santa fe. Uno de ellos quedó con un trauma craneoencefálico. En la imagen se ve cómo los aficionados cardenales huyen de la violencia desatada por la afición del equipo antioqueño.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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El caos abandonó la grada y se coló en la cancha. La violencia de la tribuna invadió el campo de juego. Y lo insólito es que, a pesar de la guerra desatada, el fútbol siguió después, como si nada, como siempre.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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Y Nacional ganó por 1-0, aunque realmente no importe. La violencia en El Campín, de parte y parte, demostró que las cosas siguen iguales. A pesar de que durante meses el público estuvo ausente del estadio, importó más la guerra que la alegría, que el fútbol. Pudo más la violencia que la fiesta. Y mientras eso sea así, poco debería importar si los aficionados pueden o no volver al estadio.
Foto: Mauricio Alvarado Lozada
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