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Junior adelantó un mes el Carnaval en Barranquilla. La ciudad celebró, con la algarabía propia de diciembre, la llegada de la esperada estrella 11, una consagración que el club no alcanzaba desde el segundo semestre de 2023, cuando venció a Deportivo Independiente Medellín.
Esta vez el título llegó con holgura: desde el partido de ida, un 3-0 contundente en el Metropolitano, la final parecía resuelta. La vuelta en Ibagué fue más un trámite competitivo que una verdadera amenaza para un equipo que entendió rápido cómo administrar la ventaja y cerrar la serie.
¡ESTO ES JUNIOR, DIOS MÍO!
— Junior FC (@JuniorClubSA) December 17, 2025
¡SOMOS LOS CAMPEONES, ESTO ES POR NUESTRA GENTE… CON JUNIOR SIEMPRE, SIEMPRE ES HASTA EL FINAL! 😭❤️❤️❤️#VamosJunior pic.twitter.com/GIqgw1BXZx
Las 100 estrellas del fútbol colombiano
El título de Junior no es uno más. Es el campeonato centenario del fútbol profesional colombiano, una cifra simbólica que le da un lugar especial en la historia al club barranquillero. Junior se quedó con la estrella número 100 en el campeonato 101 del FPC. Y la precisión es necesaria para entender el contexto: no existen 101 campeones porque el torneo de 1989 fue cancelado tras el asesinato del árbitro Álvaro Ortega. En ese marco histórico, el tiburón aparece como protagonista de una fecha redonda, apropiándose de un número que trasciende la tabla y se instala en la memoria colectiva del fútbol colombiano.
La distribución de esos 100 títulos ayuda a dimensionar el lugar que ocupa Junior. Atlético Nacional lidera el palmarés con 18 estrellas, seguido por Millonarios con 16 y América de Cali con 15. Junior suma ahora 11, mientras que Deportivo Cali y Santa Fe, el campeón del primer semestre de 2025, tienen 10 cada uno. Más atrás aparecen Independiente Medellín con seis, Once Caldas con cuatro y Deportes Tolima con tres. Con una estrella figuran Deportivo Pasto, Deportes Quindío, Cúcuta Deportivo, Atlético Bucaramanga, Unión Magdalena, Boyacá Chicó y Deportivo Pereira. En ese mapa histórico Junior consolida su condición de grande no solo por títulos, sino por presencia constante en las definiciones.
El partido de vuelta anoche, el que terminó de sellar la serie, confirmó lo que ya se intuía desde Barranquilla. Tolima intentó una remontada temprana, con presión alta y ritmo intenso, consciente de que necesitaba un golpe rápido para reabrir la final. Tuvo aproximaciones y algunas opciones claras, pero no logró capitalizarlas. Junior, sin apurarse, resistió la embestida inicial con orden defensivo y lectura del momento. El golpe definitivo llegó con José Enamorado, la gran figura de la final, que abrió el marcador con un gol de enorme calidad: picó la pelota ante la salida de Cristopher Fiermarin, repitiendo el gesto técnico que ya había mostrado en la ida. Ese tanto amplió la ventaja global y terminó de sentenciar una serie que, en la práctica, ya estaba definida.
La sensación de que todo estaba liquidado se había instalado desde el viernes en el Metropolitano. En la ida, Enamorado ofreció una exhibición individual que marcó la final. Con dos golazos fue el gran artífice del 3-0 con el que Junior viajó a Ibagué con una ventaja casi irremontable. El tiburón, que olió la sangre y mordió al pijao, se fue de su casa con la tranquilidad de haber hecho el trabajo grande en casa. El ambiente del estadio, la presión constante y la contundencia ofensiva construyeron buena parte de la gesta en una ciudad que empezó a celebrar el carnaval antes de tiempo.
Los redimidos del campeón
Este título también funciona como redención para varias de las figuras del plantel. Enamorado, quizás el caso más evidente, pasó de ser uno de los grandes nombres de la estrella de 2023 a recibir críticas duras en los semestres que siguieron. La final lo devolvió al centro de la escena, no solo por los goles, sino por su incidencia directa en el desarrollo de la serie. Lo mismo ocurre con jugadores como Yimmy Chará o Didier Moreno, futbolistas experimentados, con títulos en su recorrido, que volvieron a consagrarse después de períodos de cuestionamientos y dudas sobre su rendimiento.
La estrella 11 tiene, además, un valor simbólico especial para Teófilo Gutiérrez, “el perfume”. El delantero regresó al equipo de sus amores para el tramo final de su carrera y, aunque ahora no como titular, sumó su cuarta estrella como profesional. Es la tercera con Junior, tras las consagraciones de 2018 y 2019, y se suma a la que consiguió con Deportivo Cali en 2021.
En el banquillo, la consagración también tiene lectura de revancha. Alfredo Arias, campeón en Uruguay y Ecuador, había tenido dificJunior, campeónultades para coronarse en Colombia pese a estar cerca en varias ocasiones. Pasó por Cali, Santa Fe y Medellín sin lograr el título. La ironía del destino quiso que, en la final de 2023, cuando Junior ganó su último campeonato antes de este, el técnico del DIM fuera justamente Arias. Hoy, el entrenador celebra con el mismo equipo que fue su verdugo, cerrando un ciclo de persistencia y ajustes que finalmente encontró premio.
El cierre de la Liga BetPlay deja a Junior como un campeón sólido, efectivo y oportuno. Supo golpear cuando debía, administrar la ventaja y entender los tiempos de una final que se resolvió temprano. La estrella 11 no solo engalana el escudo, también inscribe al tiburón en una página histórica del fútbol colombiano.
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