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Partido de toma y dame. De ida y vuelta. Sin mucho tiempo para que los jugadores asimilaran la velocidad con la que se recorría el terreno de juego de arriba abajo y viceversa. Fue un encuentro que siempre mantuvo sus pulsaciones a mil, que no dejó mucho tiempo para respirar. Júnior e Independiente Medellín fueron intensos desde el momento en el que el juez central dio la orden para el inicio del compromiso.
Desde el comienzo se mostraron todas las cartas. No dejaron ninguna a la sombra. Velocidad, precisión, vehemencia. Tanto Luis Fernando Suárez, técnico del Júnior, como Octavio Zambrano, estratega del Medellín, fueron claros con su demostración de un juego ofensivo sin ninguna timidez. Barranquilleros como antioqueños tenían clara su idea, su propósito, su objetivo: el área rival. Y, con esa idea en la cabeza, hicieron temblar el estadio Metropolitano.
Independiente Medellín aún con las heridas abiertas tras aquella final del torneo finalización en la que vio cómo el título se le escapó en los últimos 10 minutos en la capital del Atlántico, llegó con la firme intención de enterrar de una vez por todas ese recuerdo y empezar a enderezar el rumbo en este inicio de Liga Águila, puesto que llegó a la tercera fecha con un empate y una derrota. En los pies de Germán Cano ese anhelo parecía convertirse en realidad.
Centro de Luis Tipton. Error de Rafael Pérez. Aprovechamiento de Germán Cano. Reclamo de Sebastián Viera a su defensor. Gol. Tan solo pasaron dos minutos y los jugadores del Medellín ya se encontraban celebrando en un costado del estadio Metropolitano. Un arranque intenso, con vehemencia. Un abrebocas de lo que se venía. La alegría de los visitantes no fue larga. Duró lo que se demora un suspiro, tal vez un poco más. Cinco minutos después apareció Luis Díaz, siempre tan rápido, tan desequilibrante, tan feroz. Remate rastrero al primer palo de la portería defendida por David González, quien eligió cubrir el segundo.
El balón terminó encontrándose con la red al minuto siete. Díaz no hizo el ya conocido tranquilo, tranquilo de Cristiano Ronaldo, pero sí le devolvió el alma al cuerpo a los hinchas junioristas. Siete minutos y las emociones comenzaron por lo alto, sin mucha espera. Y así como la felicidad de la visita no duró, tampoco, la calma de los locales. Al 10, un cabezazo de Nicolás Palacios le cambió el rumbo a un centro de tiro libre. El balón se fue derecho al palo izquierdo de la portería defendida por Viera, se volvió inalcanzable y nuevamente los antioqueños se fueron arriba.
Diez minutos iniciales para alquilar balcón. De toma y dame, sin tiempo para la calma. Júnior y Medellín salieron con la idea de quedarse con los tres puntos y luchaban como gladiadores. El 2-1 parecía se establecía en el marcador, pero cuando se hacía normal para la retina. Apareció Gabriel Fuentes para devolverle la tranquilidad a Barranquilla, al Júnior, a los Char. El lateral izquierdo apareció para marcar el empate al minuto 18.
Con las cargas igualadas, la cancha se inclinó a favor del conjunto local, que manejó, propuso y creó opciones. Pero esa inclinación aparecía y desaparecía porque la visita no se quedó de brazos cruzados. No obstante, fue al minuto 38, cuando Júnior jugaba con 10, cuando apareció Teófilo Gutiérrez. El delantero aprovechó un pase de Víctor Cantillo para sacar un remate cruzado y darle la ventaja a los barranquilleros: 3-2 y un primer tiempo no apto para cardiacos.
Con un futbolista menos, Suárez retraso a su equipo. No se regaló. Esperó la avalancha ofensiva del Medellín para intentar quebrar su zona defensiva con la velocidad de Luis Díaz o la inteligencia de juego de Teófilo Gutiérrez. Los antioqueños se fueron encima fueron incisivos, intensos, pero el premio nunca apareció. El palo y Sebastián Viera se entrometieron y ahogaron las ilusiones rojas que siguen sin ganar en la Liga y que tienen a la vuelta de la esquina el partido de ida de la fase previa de la Copa Libertadores frente a Palestino. Júnior, con dos partidos y dos triunfos, camina sin dificultad en el rentado nacional.