
El origen de toda empresa que realicemos en la vida nos remite a algo más allá que la idea, nos lleva a una pasión que se traduce con el tiempo en sueños, en metas a corto, mediano y largo plazo. El caso de Joan Nieto, por supuesto, es el amor por el Junior de Barranquilla. “Recuerdo mi niñez, por allá en la década de los 90. En ese entonces estaba la juniormanía, cuando estaban Valenciano, Pachequito, Mackenzie, el paraguayo Ferreira… Toda esa camada de jugadores que hizo que la gente colmara el Metropolitano después de varios años. Escuchaba mucho el “Junior, tu papá”, toda la gente decía eso y en mi inocencia eso me fue quedando. La gente explicaba que el Junior es el papá de todos los equipos en Colombia, que es un equipo que te representa como caribeño, como barranquillero. Fui creciendo con estas figuras, con el Pibe Valderrama, con ese tercer título tan inolvidable en el último minuto y eso fue lo que me hizo enamorarme del club”.
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Desde hace nueve años, reconociendo que lo hizo por un impulso, prometió públicamente que se encargaría de construir el museo del Junior, en una época en que el coleccionismo de camisetas del conjunto tiburón estuvo en auge. “Recién conseguía mi primer trabajo, no tenía mayores obligaciones, de manera que la mayoría de mi sueldo iba para camisetas de Junior. Mientras iba consiguiéndolas, mientras iba leyendo la historia me iba interesando cada vez más y así encuentro mi primera camiseta antigua, del año 1985, la hago traer de Argentina y empiezo ese interés más por contar la historia que por coleccionar. En el año 2014, cuando Junior cumple 90 años, todos los hinchas empezamos a analizar que a 10 años del centenario no hay un lugar en el que uno pueda conocer y reencontrarse con la historia del club, de poder tener buenos recuerdos y rememorar las viejas glorias y partidos, todo lo que nos ha hecho hinchas, lo que nos despierta amor por la rojiblanca. Es así como la gente nos habla a los coleccionistas y nos propone hacer un museo. Yo ya había logrado tener algunas camisetas, me miran a mí y les dije que eso no era soplar y hacer botellas. El club se entera de nuestra labor y empezó a convocarnos, ellos vieron ese interés por un museo, nos hicieron una propuesta y ninguno de nosotros la aceptó, no nos pareció idónea Al final el club intentó, por medio de la gerencia de mercadeo, hacer una especie de museo con cuadros y camisetas, pero las camisetas que no consiguió las mandaron a hacer como réplicas y eso le cayó mal a la gente, vio muy mal eso de que el propio club contara su historia por medio de cosas falsas. Ahí pequé por impulsivo porque me dejé llevar por la indignación, y prometí públicamente que haría el museo, empecé a pedir la ayuda de la gente, a decir que iba a lograr el primer museo del Junior, a comprar cosas, a pedir intercambios y aceptar donaciones, de manera que así empecé este proyecto que decidí llamarlo como la fundadora de nuestro club”.

Aunque no se ha logrado una alianza con el club, y aunque el museo no esté en un lugar físico, Joan y su compañero Diomedes Díaz —que tiene la camiseta más antigua: data de 1968— le apuestan a formatos itinerantes, yendo a eventos para mostrar algunas de las piezas que han logrado recolectar en estos nueve años. “Hay jugadores de las décadas de los 70 y 80 que han obsequiado libros, camisetas, periódicos… Recientemente Juan Miguel Tufino, campeón con Junior en 1980, en su última visita a Barranquilla trajo desde Argentina la camiseta que usó en los dos partidos de Copa Libertadores de 1981 contra River y Rosario Central. También nos dejó unos 10 casetes con partidos de esos años. A medida que conseguimos los recursos vamos convirtiendo esos videos en los nuevos formatos para compartirlos con la gente. No recibimos pago por esto, es amor al arte y a proteger la historia”.
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“Estamos recogiendo la documentación para constituirnos legalmente como una fundación, que ese es otro objetivo que tiene el museo, pues queremos ayudar no solamente a los hinchas, sino a los exjugadores de Junior olvidados, que por distintas razones no quedaron en la mejor situación”, concluyó Nieto, quien hace una labor necesaria para el fútbol colombiano, pues, aunque con el paso del tiempo cada vez son más los equipos, aún hace falta trabajo para que los clubes reconozcan que su historia va más allá de los partidos, que como parte de la sociedad también están llamados a hacer memoria.