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La gloria está en las manos de Adrián Berbia

Once Caldas y Júnior definen esta tarde en Barranquilla el título del torneo rentado. Los albos llegan con la ventaja del 2-1 en la ida, pero los locales esperan darle vuelta ante su afición.

27 de junio de 2009 – 10:00 p. m.

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Berbia, especialista en finales

Adrián Berbia llegó a Colombia en enero de 2008 y ha disputado las finales de los tres torneos en los que ha participado. La primera fue la que perdió con el América ante Chicó, en una dramática definición por penaltis. En la segunda tuvo la revancha y conquistó la estrella 13 de los escarlatas frente al Medellín.

Pero sorpresivamente dejó a La Mechita para vincularse al Júnior, con el que hoy tiene la posibilidad de consagrarse nuevamente campeón.

Adrián es una persona alegre y desenfadada que se hace amigo de todo mundo y se adapta con facilidad a cualquier entorno.

Para él no fue traumático cambiar ni de ciudad ni de equipo, aunque reconoce que recuerda con gratitud su temporada con el América en Cali.

“Después de ganar el título en 2008, estaba terminando mi contrato, no veía la intención de que me lo fueran a renovar, hablaban de eso, pero nada concreto. Mientras América no me daba luz verde ya me hacían propuestas otros equipos colombianos, así que escogí al Júnior, porque es una institución seria. Aquí me he sentido muy bien”, dice el guardameta uruguayo, quien asegura que como profesional quiere lograr el título para devolverle al club lo que le ha dado.

“Uno siempre tiene la ilusión de aportar, poder corresponderle a la gente por la confianza que pone en uno cuando lo contrata. Darles satisfacciones a los hinchas que te aplauden desde la tribuna y pasar a la historia. A eso vine. Ya lo hice con América y ahora quiero repetirlo con Júnior”, comenta el golero, quien en su corto paso por Colombia ya ha dejado huella.

Berbia vive con su esposa y su pequeño hijo Bruno, con quienes comparte el tiempo que le queda libre. “Ellos siempre están conmigo, en la alegría y en la tristeza, debo sacarlos adelante y hacerlos felices, son mi gran motivación”, señala.

El responsable de defender el arco tiburón es un amante de los deportes y un profesional a carta cabal, pues se ha caracterizado por su disciplina. “Llevo una vida muy sana y tranquila. Soy enemigo de la rumba y la noche, pues las únicas salidas que hago son en familia, a comer o visitar algún centro comercial”.

Está satisfecho porque ha hecho muchos amigos en Colombia. “No me gusta tener roces con nadie y si alguien no me quiere, la verdad no me he dado cuenta”, dice.

Sobre la final ante el Once Caldas, asevera confiado que “lo que uno debe hacer es caminar por el lado correcto para, independientemente del mérito y la suerte, alcanzar los resultados planteados. Este Júnior lo ha hecho y la ilusión de salir campeón es el motor que nos mueve para lograrlo”.

Hoy, desde el arco tiburón, Adrián tendrá la misión de empujar a su equipo hacia la victoria. Un papel que conoce perfectamente y que en Colombia sí que ha sabido interpretar.

 

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