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Se ha hablado mucho por estos días de la importancia de los arqueros a la hora de ganar partidos e incluso títulos. Tan subestimada que es en ocasiones esa posición, pero tan fundamental que resulta para ser el origen de la seguridad de un equipo y para definir en instancias definitivas un resultado. William Cuesta y Guillermo de Amores, guardametas de Tolima y Cali, respectivamente, finalistas de la Liga BetPlay, son un ejemplo de ello. Camilo Vargas, portero de Atlas y la selección de Colombia, también dio de qué hablar.
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De arqueros se ha hablado tanto que muchos han citado a Gabriel Ochoa Uribe, guardameta y uno de los técnicos más importantes en la historia del fútbol colombiano. El antioqueño, que falleció el 8 de agosto de 2020, siempre aseguró que un técnico podría dormir tranquilo si tenía un buen portero en su equipo. Y esa frase revive cada vez que un guardapalos sale figura y asegura un resultado a favor de su conjunto. Si no, preguntemos en Millonarios si este semestre no hizo falta seguridad en el arco y por eso contrató de manera anticipada a Álvaro Montero.
Justamente Álvaro Montero fue figura en los dos títulos de los últimos años de Tolima frente a Nacional en 2018 y Millonarios en el primer semestre de este 2021. Y tras su salida, William Cuesta supo responder a la confianza y la responsabilidad de la titular.
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En 17 partidos jugados este segundo semestre, según el Diario As, el guardameta ha recibido 11 goles (0.65 por juego) y ha realizado 49 atajadas (2.88 por compromiso). En estos cuadrangulares justamente se destacó en los dos partidos contra Millonarios, que era casi que el rival directo por un cupo a la final.
Por su parte, Guillermo de Amores, arquero de Cali, ha disputado 25 partidos este semestre y ha recibido 26 tantos (1.04 por juego) y ha realizado 70 paradas (2.80 por compromiso). Aunque el uruguayo ha recibido más goles, ha sabido destacarse por su destreza con los pies, pues entrega 13.64 pases correctos por partido para un total de 341 en toda la Liga.
Incluso, en una entrevista realizada hace poco por El Espectador a Rafael Dudamel, técnico de Cali, el venezolano reconoció que su guardameta hace parte de la columna vertebral del equipo que buscará su décima estrella frente a Tolima: “Menosse, de Amores, Teo, Preciado y Ángelo han sido estandartes de este plantel. Andrade y Juan Camilo han sido deportistas que con su jerarquía y liderazgo han sostenido al equipo, entendiendo que uno busca siempre elevar el nivel de cada uno, generar un plantel competitivo línea por línea”.
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Los arqueros pueden ser protagonistas a lo largo de la temporada, pero muchos solo notan su relevancia en los penaltis. A manera de anécdota vale la pena destacar la actuación de la noche de este jueves de Diego Novoa, guardameta de América, frente a Millonarios. Pese a la derrota, el portero escarlata fue la figura por su seguridad a lo largo del compromiso, en especial por haber atajado dos penaltis consecutivos a Fernando Uribe -que ya le había tapado uno en la fase regular- y a Daniel Ruiz en la primera parte.
Pero más allá de la anécdota, vale la pena destacar el protagonismo de Camilo Vargas, arquero de Atlas y de la selección de Colombia, en la Liga de México. El guardapalos bogotano fue protagonista esta temporada en territorio azteca. En la final frente a León fue la figura al atajar dos penaltis y darle el título al conjunto de Guadalajara tras 70 años de sequía. Por su relevancia también fue elegido como el mejor jugador del campeonato mexicano.
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Si nos vamos más allá, podemos recordar la Copa América. Emiliano Martínez, arquero de Argentina, fue líder y figura de la albiceleste para el título de su selección, en especial en la semifinal contra Colombia que se definió desde el punto penal, pues el arquero de Aston Villa atajó tres cobros que fueron determinantes para el cupo a la final frente a Brasil, combinado al que vencieron por 1-0 con un gol de Ángel Di María.
Los ejemplos pueden ser muchos, pero al parecer no son suficientes para darle el valor que corresponde a los arqueros, a los jugadores que desde la literatura han sido narrados como los más solitarios de la cancha y los que más se enfrentan a las injusticias que surgen de ser los culpables por las derrotas, pero no protagonistas por las victorias.