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Colombia se prepara para festejar un nuevo campeón en la Liga BetPlay. Santa Fe y Medellín, que ya empataron 0-0 en la ida que se disputó en Bogotá, jugarán este domingo en el Atanasio Girardot el partido que definirá la primera estrella del año. El duelo entre poderosos y leones opone dos procesos diferentes. Los paisas llevan un proyecto de casi un año con Alejandro Restrepo al mando, mientras que los bogotanos apenas completan tres meses con el uruguayo Jorge Bava en su cargo de director técnico.
En los últimos años, una clara tendencia ha marcado los campeones del fútbol colombiano: procesos breves que triunfan en cortísimo tiempo y después sufren para mantenerse competitivos después de alcanzada la estrella. El panorama va más lejos que esa regla, por supuesto: no son solamente los campeones los que sufren los limitados procesos. Y eso no significa, además, que la poca continuidad sea una estrategia que garantice el éxito. No obstante, la estadística marca esta propensión en un torneo como el colombiano, en el que fases definitivas como los cuadrangulares, es decir seis partidos más los dos juegos de la final, pueden marcar el rumbo del éxito deportivo.

¿Qué tan marcada es la tendencia en los últimos años? ¿Cómo llegan los dos nuevos finalistas al último partido del semestre? Y, en medio de lo que dictan los números: ¿qué tanto habla eso de la competitividad del fútbol colombiano?
¿Los procesos no pagan en Colombia? La realidad de los últimos campeones
Si tomáramos como panorama de estudio los campeonatos que se desarrollaron después de la pandemia, es decir los últimos nueve, siete campeones salieron de proyectos de menos de seis meses. El primero fue el de Juan Cruz Real con América de Cali en 2020. El argentino le recibió el equipo a Alexandre Guimaraes, que también fue campeón con apenas un semestre en el cargo, y en menos de seis meses, en un torneo atípico, le dio a los escarlatas la estrella 15.
En el siguiente semestre, el primero de 2021, se rompió la tendencia, una de las pocas veces, pues Hernán Torres ganó la liga con Deportes Tolima. El estratega había llegado al cuadro pijao en diciembre de 2019 y tardó más de un año, teniendo en cuenta el tiempo de la cuarentena, en ser campeón.
No obstante, en el segundo semestre volvió la estadística: Rafael Dudamel fue campeón con Deportivo Cali con pocos meses en el cargo. Después de lograr la estrella, el proyecto se le cayó y terminaría saliendo. Lo mismo le pasó en 2024 en Bucaramanga, cuando ganó el título tras estar apenas un semestre en el banquillo. En la siguiente campaña, renunció a su cargo.

El caso de Nacional en el primer semestre de 2022 fue curioso. Hernán Darío Herrera llegó como entrenador interino. Fue oficializado el 1° de marzo y el 26 de junio logró el título. A las semanas, con la estrella bajo el brazo, fue cesado de su cargo. En el segundo semestre de ese año, el campeón fue Deportivo Pereira gracias a Alejandro Restrepo, que llevaba poco más de seis meses en el cargo.
La tendencia vendría a romperse apenas hasta el primer semestre de 2023, cuando Millonarios venció a Nacional. El cuadro embajador ganó de la mano de Alberto Gamero, que llevaba casi cuatro años en el conjunto embajador. No obstante, sería el único título liguero del samario al mando del albiazul.

Al siguiente semestre el campeón sería el Junior de Arturo Reyes en uno de los casos más insólitos de la última década. El entrenador, también oriundo de Santa Marta, fue sacado de su cargo en marzo. Sin embargo, lo llamaron de vuelta en agosto y, cuatro meses después, estaba celebrando la estrella de diciembre.
El año pasado, la tendencia no se rompió y la volatilidad de los procesos de los equipos colombianos siguió marcando la constante. Primero, con el Bucaramanga de Rafael Dudamel. Después, con el Nacional de Efraín Juárez, que fue campeón con el verde en menos de cuatro meses. El mexicano logró un equipo compacto, arrollador y bicampeón. Había ilusión y, al mes de haber logrado el doble título en diciembre, se fue del cargo, en medio de especulaciones que nunca se aclararon del todo.

El camino de los nuevos finalistas
En medio la clara tendencia de los últimos campeonatos, una nueva final enfrenta a dos históricos del fútbol colombiano.
- Independiente Santa Fe
La temporada comenzó con Pablo Peirano al mando. Santa Fe ganó en el debut contra Pereira y parecía bien encaminado. Sin embargo, los empates frente a Tolima, Águilas y Nacional, sumados a la temprana eliminación en Copa Libertadores, frenaron el impulso inicial. La salida del técnico uruguayo fue inevitable.
Le siguió un breve interinato con Francisco López. El equipo reaccionó con goleadas —incluyendo un 7-1 contra Envigado— y triunfos clave contra Fortaleza, Once Caldas y Millonarios, aunque la irregularidad seguía marcando el rumbo. La llegada de Jorge Bava, el 27 de marzo, coincidió con un nuevo bajón: caídas ante La Equidad y Medellín, además de empates opacos que encendieron las alarmas tanto en la tribuna como en el camerino.
No obstante, el grupo se levantó. Las victorias sobre Llaneros, Junior y Deportivo Cali aseguraron la clasificación con una jornada de anticipación y empezaron a perfilar una identidad. Aun con la estrepitosa goleada 6-1 sufrida frente a Alianza en la última fecha, Santa Fe ya estaba entre los ocho.
En los cuadrangulares, cayó en el estreno contra Millonarios, pero luego encadenó dos victorias seguidas. Nacional le arrebató puntos en Bogotá en la cuarta jornada, pero el equipo resolvió en casa frente Once Caldas y selló el pase en El Campín ganando el clásico bogotano.
- Deportivo Independiente Medellín
Del otro lado, Medellín vivió un camino completamente distinto. Bajo el mando de Alejandro Restrepo, mantuvo una línea de juego clara durante toda la temporada. Aunque clasificó a los cuadrangulares como octavo, fue de los equipos más consistentes desde el rendimiento colectivo.
Su entrada al grupo final fue ajustada: hizo 32 puntos en 20 fechas. En el cierre, dos empates y dos derrotas —contra Bucaramanga y Tolima— lo dejaron al borde de quedar fuera. Sin embargo, la victoria 2-0 contra Pereira en la penúltima fecha, junto con otros resultados, le abrieron la puerta.
Y en los cuadrangulares, fue ampliamente el mejor. El DIM sumó 14 de 18 puntos posibles, con victorias de peso en Ibagué, Barranquilla y un cierre sin derrotas.

Medellín y Santa Fe, el contraste de dos procesos
Alejandro Restrepo asumió el cargo en agosto de 2024 y, desde entonces, dirigió 51 partidos oficiales con el Medellín. Su balance habla por sí solo: 23 triunfos, 18 empates y solo 10 derrotas, con 70 goles a favor y 43 en contra, para un total de 87 puntos.
En menos de un año construyó un equipo competitivo, estructurado y con una idea definida. Bajo su liderazgo, el DIM llegó el semestre pasado a semifinales en la Copa BetPlay, alcanzó los cuartos de final de la Copa Sudamericana —en la que cayó por penales ante Lanús— y ahora disputa la final de la Liga BetPlay I-2025. Su gestión no solo busca resultados, también aspira a consolidar un modelo sostenible.
En contraste, si Santa Fe logra el título, confirmaría la tendencia ya mencionada: en el fútbol colombiano es posible llegar, cambiar el rumbo y ser campeón en tiempo récord. Jorge Bava aterrizó en marzo y, en apenas tres meses, condujo al equipo hasta la final. Con un plantel golpeado, restauró la confianza, recuperó liderazgo y consiguió resultados.
Santa Fe, que ha logrado títulos con técnicos de pasos breves en el pasado, repetiría el libreto. Una vez más, quedaría demostrado que en este torneo un buen esprint puede bastar para llegar a la cima.
Desde su debut, Bava ha dirigido 15 partidos oficiales, y aunque su inicio no convenció, cerró con un balance contundente: ocho victorias, tres empates y cuatro derrotas, mostrando su mejor versión en los cuadrangulares.
En la fase final, Santa Fe ganó cuatro de seis partidos, se clasificó con autoridad y mostró personalidad en plazas difíciles: triunfó en Manizales, en Medellín y cerró con una victoria en el clásico bogotano. En tres meses, Bava transformó el rumbo.

¿Una excepción o una constante?
La pregunta por quién ganará la final lleva a pensar en los dos proyectos en tensión. Como ya se revisó, la historia reciente del fútbol colombiano refuerza la tendencia: la mayoría de campeones lo han sido con técnicos que llevaban menos de seis meses en el cargo.
El dato de que, de los últimos diez títulos de liga, solo dos fueron conseguidos por entrenadores con más de un año de trabajo es diciente.
Alejandro Restrepo ahora espera ser una de las excepciones a la regla, mientras que Bava, en cambio, podría reafirmarla. La final del domingo define un campeón y pone a prueba si en Colombia la tendencia la siguen marcando los procesos fugaces.
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