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Primero fueron diez equipos, luego 14, y en 1950 la lista llegó a 16. Los debutantes fueron Cúcuta y Sporting. El campeonato inició el 26 de febrero y tras la tercera fecha, victoriosos en serie, picaron en punta Santa Fe, América y Cali. Sin embargo, por esos días las noticias deportivas llegaban más de Guatemala, donde el atleta Jaime Aparicio en 400 metros vallas, y un equipo de ciclismo encabezado por Efraín Forero en 4.000 metros persecución, ganaron medalla de oro en los VI Juegos Centroamericanos y del Caribe. (Lea también: 1949, se inicia la época de ‘El Dorado’)
En abril ya el puntero era el favorito Millonarios y los goles de Alfredo Di Stéfano aumentaban su poder, pero la afición no estaba satisfecha con su equipo, a pesar de que estaba lleno de estrellas. A Pedernera, Di Stéfano y Rossi se habían sumado el arquero Julio Cozzi y el uruguayo Raúl Pini, pero la gente quería goleadas y no triunfos estrechos. El 23 de abril ganó el clásico bogotano ante Santa Fe 3-1 y a la semana siguiente lo hizo sobre Caldas 2-1. Ese día la prensa aportó generosos comentarios sobre el equipo de Alfredo Cuezzo.
El primer centro de atención fue su arquero Víctor Kriscuonas Vitatutas, un gigante de origen lituano que había llegado del Quilmes de Argentina, y que rápidamente se convirtió en uno de los referentes del torneo. Por sus sensaciones atajadas y también porque el 7 de junio, durante un encuentro entre Caldas y Cali, en una desafortunada acción fracturó en el tobillo al crack peruano Valeriano López que punteaba la tabla de goleadores del campeonato. La polémica creció porque el equipo del Valle también peleaba la punta.
Sin embargo, el centralismo bogotano también determinaba que el foco principal de las noticias fueran Millonarios y Santa Fe, en situación de contrastes. El ballet azul ganando sin convencer y el equipo cardenal rezagado. El domingo 21 de mayo, contra los pronósticos, Cali arrasó con Millonarios 6-1 y precipitó la crisis en el conjunto albiazul. “No había como parar a los platillos voladores del Cali”, quedó escrito en la crónica sobre el juego en las páginas de El Espectador, que criticó la mala actuación de Julio Cozzi. (Le puede interesar: Santa Fe, el primer campeón)
A la siguiente fecha, el titular en el arco fue Gabriel Ochoa Uribe, pero apenas pudo empatar con América 2-2. Para agravar la situación, el volante Néstor Raúl Rossi fue expulsado por ensuciar al árbitro intencionalmente luego de caer en un charco. Luego perdió con Júnior y la crisis se concentró en la deficiente actuación de los jugadores británicos Billy Higgins y Robert Flawell. El dirigente Alfonso Senior atizó la tormenta manifestando que la contratación de esos futbolistas se había hecho a sus espaldas.
A finales de julio, no solo Deportes Caldas había tomado el liderazgo del torneo, escoltado por Cali, sino que se precipitó la salida de Carlos “Cacho” Aldabe de la dirección técnica de Millonarios. En su reemplazo asumió Adolfo Pedernera. Pero Caldas de Alfredo Cuezzo no volvió a aflojar. En momentos en que el foco de la información comenzaba a centrarse en la guerra en la lejana Corea o en el comienzo del gobierno conservador de Laureano Gómez, la prensa bogotana empezó a reconocer que se perfilaba un nuevo campeón.
El domingo 20 de agosto de 1950, se midieron Millonarios y Caldas en Bogotá. Era instante de definiciones. Si el equipo de Manizales lograba imponerse casi aseguraba el título. Pero ganaron los albiazules 3-2 en un dramático juego. Después derrotaron a Cali 2-0 con gol de palomita de Pedernera que no se aguantaba en el banco y entraba a la cancha a dirigir en acción. Con esa victoria se puso a dos puntos de Caldas, pero la suerte estaba echada y faltando una fecha, el equipo de Manizales aseguró su primera estrella como campeón.
Aunque el domingo 24 de septiembre perdió 3-2 con Cali, en el escenario alterno de las definiciones Millonarios empató con Júnior y tuvo que resignarse con el segundo puesto. Con 45 puntos, Deportes Caldas se alzó con el título. Los pupilos del viejo Cuezzo hicieron historia. El goleador del torneo fue Casimiro Ávalos del Pereira con 27 tantos, pero estuvo cerca el argentino Julio Enrique Ávila de Caldas con 24. En la celebración del campeonato, atribuyó a la disciplina la victoria y resaltó como su mejor partido un 4-4 con Sporting.
Otro artífice del título fue el peruano Jacinto Villaba, que había llegado de Millonarios, y que destacó el galardón como el producto de “una familia con distintos apellidos”. Los argentinos Evar Cativiela, Ubaldo Luengo, Rubén Padín, Alberto Kersul y Enrique Navarro, completaron la tarea. Este último, apodado “Leoncito”, se volvió el ídolo de la tribuna manizaleña por su carácter combativo en el medio campo. Kersul y Mario Garrido habían llegado de Chile y fueron cruciales en la férrea estructura defensiva del campeón.
Junto a esta galería de extranjeros, la principal cuota colombiana fue el jugador samario Carlos Arango Medina, de 22 años, quien desde antes de concluir el torneo empezó a recibir ofertas de otros equipos. Con 19 anotaciones fue el segundo goleador del plantel. Después tuvo un largo recorrido en el fútbol colombiano y terminó su carrera profesional en México y Venezuela. El técnico campeón fue el maestro argentino Alfredo Cuezzo, uno de los primeros formadores del fútbol profesional en Colombia.